Caridad del Cobre descafeinada
Michel Suárez | 10/09/2007 11:10
No es que vaya a misa el día de la Caridad del Cobre —Patrona de Cuba— buscando oír mensajes políticos o autoafirmación, pero en una fecha así (a pesar del hartazgo que me producen ciertos rituales) uno espera hallar al menos la complicidad de nuestra Iglesia con la tragedia que a cada cual le ha tocado.
La Iglesia cubana, dentro o fuera, está lejísimos de ser la de Noruega o Suecia, donde quizás el mensaje estrictamente textual halle tierra fértil. Estas últimas son sociedades cuyos problemas democráticos y materiales, mayoritariamente, están resueltos. La cubana ni siquiera se asemeja a la española, que diariamente da la guerra desde el púlpito contra problemas artificiales — como los supuestos peligros de la libertad religiosa o de la familia—, lo que ya es el summun de la manipulación por parte de un segmento del episcopado español.
Una celebración de la Caridad del Cobre no debería ser como la de Santa Brígida en Suecia o San Canuto en Dinamarca. Hacerlo es un fraude, por más que tambores y maracas criollicen el ritmo del "Hosanna, santo, santo es el señor". Una estafa hilvanada con discursos —y recursos— retóricos que huye de la esencia de la crisis. ¿Dónde está el mensaje cristiano liberador? ¿Qué Iglesia es esta que mira para otro lado, y nos duerme arrodillados con lecturas y homilías que no son capaces de arriesgar ni un palabra en nombre de los que más sufren?
El sábado estuve en una de las misas madrileñas por el día de la Patrona. Confieso que me sentí escandinavo, fuera de lugar y hastiado de tanta hipocresía. Al punto de preguntarme si no era mejor continuar mi fe en ámbitos privados. Allí, con la mayor de las naturalidades, se habló de una Cuba virtual, de la reconciliación y el amor en estado puros… y de mucho más. No tengo nada contra el desarrollo teórico de estos conceptos, pero, ¿cómo se traducen?
Hace un par de años, incluso se abordó el tema del hambre en África (sí, en la misa de la Patrona de Cuba); pero esta vez ni eso. Estamos en una fase de verbo ilusionista, gafas oscuras y cerilla en los oídos.
Y para que el juego no fuera de no hit no run, el sábado 8, casi al final, como en ronda de consuelo, el sacerdote (cubano) dijo: "También hemos tenido presente a los que sufren en Cuba". Vale. ¿Quiere usted que le de las gracias por acordarse en el último minuto del primer y más importante dilema de Cuba?, pensé.
¿De qué asuntos puede tratar una homilía cubana en septiembre de 2007? ¿Cuáles son las urgencias de un país repartido a pedazos por el mundo? ¿Cuál es el mensaje de alivio de la Santa Madre Iglesia para los que nada tienen, ni siquiera esperanza?
Y esta es la experiencia de una de las celebraciones fuera de la Isla, en ámbitos de libertad (salvo que se pretenda argüir ahora que el coco Zapatero nos está coartando los derechos) y con un auditorio mayoritariamente exiliado. ¿Qué decir de algunos mensajes radiofónicos en la Isla, publicados en la web de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC)?
No cuento con una valoración total, porque ni todos los mensajes radiales autorizados por el gobierno han sido publicados, ni tampoco he leído las homilías dictadas en los templos. Pero basta como botón de muestra el discurso radiofónico del presidente de la COCC y arzobispo de Camagüey, o los de los prelados de Guantánamo-Baracoa y Bayamo-Manzanillo, para observar cómo los mensajes evangélicos de los actuales obispos orientales (antes los de mayor activismo contra el régimen) emulan en asepticismo político-social con los de un país del primer mundo con déficits exclusivamente espirituales.
Quien por las homilías y discursos actuales quiera estudiar, en el futuro, la coyuntura histórico-social de la Isla, se llevará idéntico fiasco que el que pretenda hacer lo mismo con la prensa oficialista.
De todos los leídos u oídos, me quedo con el mensaje del joven sacerdote holguinero Olbier Hernández, durante la celebración de la Caridad del Cobre en la ciudad española de Valencia:
"…No hemos de temer los necesarios cambios que el momento presente nos va sugiriendo a través del Espíritu. La Iglesia hoy necesita con urgencia cambiar métodos, posturas, discursos que no ayudan o no revelan con claridad la presencia de la Caridad, esto es del amor en su seno. Hemos de abajarnos, porque ciertamente hay gente que no se puede levantar".
"…Madre de la Caridad del Cobre, no más llanto entre tus hijos, no más miedo en nuestras calles, no más violencia en nuestros hogares, no más presos en nuestras cárceles. Que Cuba sepa atravesar este momento de su historia con serenidad, que se rompan los cerrojos de las cárceles y volvamos a ver sonreír a los que están presos. Que vuelvan los que se han marchado, que se levanten los que han caído, que se arrepientan los que han faltado. Que haya pan en nuestras mesas, alegría en nuestros rostros, fiesta en nuestras vidas".
"…Concédenos la gracia de ver terminar de una vez para siempre esta noche oscura que ya cansa sobre nuestro pueblo (…) Recibe el esfuerzo de tantos cubanos que quieren conducir a Cuba, por los caminos de la reconciliación, la paz y el diálogo…".
Amén.
- P.D: - El obispo de Santa Clara, Arturo González, mencionó en las dedicatorias finales de su mensaje radiofónico a "exiliados y emigrantes". Ha sido el más osado hasta el momento. Su Eminencia el cardenal Jaime Ortega dedicó toda su homilía a recapitular la historia de la Caridad.
- EL DATO: Cerca de 20 mil personas en la procesión de Guantánamo, una cifra impresionante.
Publicado en: Con lupa | Actualizado 12/09/2007 9:31
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