Con lupa | Michel Suárez

Chávez contra Alejandro Sanz

El señor de las rancheras ditirámbicas no quiere competencia en patio propio. Mucho menos críticos de su gestión gubernamental —y he aquí el mayor problema—. De momento, y a falta de respuestas que apunten lo contrario desde Miraflores, Hugo Chávez ha hecho descarrilar "El tren de los momentos" de Alejandro Sanz.

La suspensión del concierto de Sanz en el Poliedro de Caracas —una institución pública pero no de la propiedad de Hugo Chávez—, ha sido tomada por los analistas como la venganza del gobernante venezolano, tras las críticas que le formulara el autor de Corazón partío en 2004.

Según el Diario de Guayana, para presentarse en el Poliedro, un santuario por donde pasan las estrellas mundiales de la música, "hay que vestirse de rojo, rojillo". El periódico dice que uno de los problemas que tiene la capital venezolana es que no dispone de infraestructuras para ofrecer espectáculos privados con capacidad para más de cinco mil butacas. Los domos y teatros que existen actualmente en Caracas, agrega, "son únicamente estatales o revolucionarios, y ahora sólo se autoriza su uso a los simpatizantes del presidente Chávez".

Así van las cosas en Venezuela, aunque una nueva raya para el tigre no represente mucho para la ciudadanía local con derecho a voto.

Esta misma semana se informó que la asamblea que la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) tenía previsto celebrar en marzo de 2008 en Venezuela, fue anulada porque "los hoteles más importantes del país" se niegan a alojar a los miembros del organismo, dijo ayer Miguel Otero, uno de los responsables de la entidad continental y director del diario caraqueño El Nacional.

Los medios de comunicación, la política, los hoteles, la música… ¿qué hace falta para que la OEA analice la situación venezolana, para que los venezolanos se den cuenta del berenjenal en el que se están metiendo?

Por este camino, dentro de nada, ya podrá decirse abiertamente que la de Chávez es una dictadura con amago de elecciones cada X tiempo.