Con lupa | Michel Suárez

El terrorismo y los peces de colores

El sector de la izquierda colombiana con posibilidades reales de llegar al poder, parece haber perdido el norte. Las actitudes de algunos de sus miembros podrían desembocar en una todavía más aplastante, si cabe, victoria de la derecha uribista en las próximas elecciones presidenciales de 2010.

Los miembros del Polo Democrático Alternativo (PDA), una variopinta formación en la que conviven radicales y moderados, presidida por Carlos Gaviria (segundo lugar en las presidenciales de 2006), se han enzarzado en una peligrosa polémica sobre la posición que debe adoptar su partido sobre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Las FARC, no hay que olvidarlo, figura como una organización terrorista en la lista negra de Estados Unidos y la Unión Europea.

La polémica la abrió el senador del PDA Gustavo Petro, quien criticó severamente al grupo terrorista y pidió a su partido dejar a un lado las ambigüedades con respecto a la guerrilla marxista. Es decir, contestarle con contundencia sus mensajes y crímenes.

La caja de truenos no se hizo esperar. Sólo seis de los 23 miembros presentes del comité ejecutivo del Polo mostraron su apoyo a Petro, y entre las declaraciones más estrafalarias de quienes se le oponen, encontramos éstas publicadas en el diario colombiano El Tiempo:

-"El Polo condena toda forma de violencia como acción política, pero nuestra postura no es declararles la guerra a las FARC; no son nuestros enemigos, pero tampoco son nuestros amigos" (Jaime Dussán, senador del PDA).

-"Hay que temerle más al uribismo que nos empuja a la derecha" (Jorge Robledo, líder del PDA).

Las declaraciones de Dussán son escandalosas ("no son nuestros enemigos, pero tampoco son nuestros amigos"), porque sitúa al Polo en un terreno de presunta neutralidad en el país más violento de América Latina. Por una posición de no condena del terrorismo como la anterior, en un país como España ya el Polo fuera un partido ilegalizado por la Justicia.

Al senador Petro se le acusa de favorecer al gobierno por criticar sin ambages a las FARC. Ergo, para el Polo la derecha uribista es peor que el terrorismo de la guerrilla. Así les vamos conociendo mejor.

La visión del PDA puede leerse de dos maneras:

1.- Que lo que aparenta ambigüedad, quizás sea verdaderamente preocupante: en el Polo hay personas que todavía ven en las FARC un espíritu liberador frente al orden imperante; pero como, en general, la sociedad colombiana no comulga con las tesis guerrilleras, los primeros se cuidan de mostrarse abiertamente partidarios.

2.- Que el Polo es un partido democrático —con algunos díscolos— que defiende una posición de cautela ante las FARC, para abrir en el futuro una etapa de negociaciones, en caso de llegar al gobierno en 2010.

No obstante, ambas posibilidades plantean un dilema ético. La más benevolente les sitúa en un escenario en el que la izquierda estaría mirando hacia otro lado, mientras miles de civiles y militares colombianos caen como pájaros bajo la balacera, cada año, "gracias" a la actividad de las FARC.

Desde luego, es probable que el Polo llegue en mejores condiciones que Álvaro Uribe a un futuro tiempo de negociación. Pero a cuál precio. La negociación en sí no es el inconveniente, sino la voluntad de los terroristas de volver a la legalidad, un asunto que de momento no tiene visos de salida. ¿Por qué? Porque a diferencia de otros países y procesos, aquí el terrorismo es un perfecto negocio que se financia con el narcotráfico, e incluso da para más. Además de que las reivindicaciones de las FARC son inaceptables: la destrucción del Estado capitalista y la implantación de un modelo marxista, es decir, totalitario.

Para consuelo de los más moderados, el senador Gustavo Petro no está solo.

El actual alcalde de Bogotá, Lucho Garzón, una mente lúcida y varias veces visto como probable candidato presidencial por el PDA, ha terciado en la polémica: "Quiero decir que lo que ha hecho las FARC en los últimos meses, durante mucho tiempo, en relación con el Polo no son petardos, lo que le ha mandado son cilindros de gas. Y uno esos cilindros de gas no los responde con rancheras ni con boleros; los responde con una reacción vertical. Estoy con Gustavo Petro sin dilaciones".