Con lupa | Michel Suárez

Oficio de incordiar

Nada indica que Evo Morales vaya a dedicarse a gobernar su país dejando a un lado las ínfulas de "interesante personaje mundial".

El presidente de la nación más pobre de América Latina, cuya crisis económica e institucional asoma como la primera preocupación de los ciudadanos, se pasea alegremente por la prensa y los escenarios diplomáticos internacionales, con opiniones que en nada favorecen los intereses de Bolivia. Sobre todo porque debía estar concentrado en solucionar los graves problemas internos del país.

Chile y Uruguay, por mencionar dos ejemplos de gobiernos de izquierda y situaciones económicas moderadas, o Canadá, en el lado contrario, no muestran un especial interés en participar activamente en política exterior ni en ganar en peso continental. Y sus nacionales viven cada vez mejor. En el caso canadiense, prefieren ni salir en los periódicos. Pero si estos gobiernos quisieran entrar al ruedo, obviamente estarían en mejores condiciones objetivas que Bolivia.

Como si no le bastaran sus problemas internos, liderados por una Asamblea Constituyente encallada en un vaso de agua, Morales ha cometido la torpeza de continuar la "guerra bolivariana" contra México. Justo cuando Chávez y Castro la han aparcado (con nombramiento de embajadores incluido), el más insignificante desde el punto de vista político sigue dando la batalla, no se sabe si por órdenes de sus jefes o motu proprio.

Según reporta El Semanario de México, el presidente de Bolivia dijo en una entrevista que el gobierno de Felipe Calderón "es legal pero no legítimo", porque "una cosa era la legalidad y otra la legitimidad". Las cosas del compañero Evo… Sus votos sí cuenta, los de Calderón parece que no.

De lo que debía ocuparse, ahora mismo, por ejemplo, es del impuesto que el Banco Central de Bolivia pretende imponer a las remesas provenientes del exterior (el 1%), según el gobierno, para contener la inflación. Estupenda manera de incentivar la entrada de dinero al paupérrimo país, seguramente copiada de esas geniales ideas que llegan desde La Habana.