Actualizado: 27/04/2017 17:12
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Castro, Oposición, Sucesión

El castrismo y sus amigos

Con ayuda de diversos medios, va sentándose la imagen falsa de que el castrismo es dictadura familiar y militar, afirma el autor de este artículo

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Luego de doble doctorado en hacer leña el país y conservar el poder por más de medio siglo, Fidel Castro [Raúl es mero avatar] se doctorará en transición pacífica con la tesis “Paso del castrismo a régimen con Jefe de Estado y Gobierno sin apellido Castro”.

Desde antes de su crisis intestinal, Castro venía preparando la jugada que su avatar cantó el 14 de junio de 2006: “El Comandante en Jefe de la Revolución Cubana es uno solo, y únicamente el Partido Comunista (…) puede ser el digno heredero (…). Para eso trabajamos, y así será”.

Castro sabe perfectamente que la dictadura de partido único se rige, como advirtió Trotsky, por la ley de sustitución de la máxima autoridad: del Congreso por el Comité Central, del Comité Central por el Buró Político, del Buró Político por el Primer Secretario. De ahí que su avatar cantara también, en el Informe Central al VI Congreso, la jugada de “limitar, a un máximo de dos períodos consecutivos de cinco años, el desempeño de los cargos políticos y estatales fundamentales”.

Sin nerviosismo alguno, los inquilinos del Palacio de la Revolución acaban de anunciar cómo se consumará la doble jugada: con el VII Congreso (2016) y la reforma electoral que impedirá, o al menos dificultará, que Miguel Díaz-Canel u otro se crea que, por ser electo jefe de Estado y Gobierno, es un nuevo Castro.

Amistades peligrosas

Entretanto la oposición, por debajo de su retórica anticastrista, y la cubanología, por debajo de su barniz académico, prosiguen divulgando estupideces sobre el castrismo, que se tornan amistosas con aquel porque ni sirven para enfrentarlo ni para ganarse al pueblo de Cuba.

A propósito de la reforma electoral, ¿se acuerdan del Coco Fariñas contando al Miami Herald que asesores de Raúl Castro habían sugerido admitir de 15 a 25 disidentes en la Asamblea Nacional?

Por donde quiera que uno vire esta declaración, Fariñas queda como amigo del castrismo al difundir cierta imagen de bondad parlamentaria. Si dijo verdad, se dejó engañar por quienes le pasaron el chisme; y si dijo mentira, se atrevió a engañar con un cuento tan falaz que termina por desacreditarlo como opositor, tanto por desconocer al rival —la ausencia de oposición parlamentaria es el núcleo duro del Estado castrista— como por carecer de sentido común al pensar que con semejante cuento iba a causar algún efecto positivo para el exilio o la oposición.

Y lo peor es que otras tantas estupideces se difunden hasta por esa cubanología que maneja incluso al hijo del Raúl Castro como sucesor que el castrismo sacará de la manga en 2018. Ni siquiera se dan cuenta de que el Buró Político jamás se hubiera arriesgado a escoger al hijo de vecino Díaz-Canel como vicepresidente primero, sin tenerlo previsto como jefe de Estado y Gobierno para 2018, ya que podría serlo antes —sin otro trámite y por imperativo constitucional— “en caso de ausencia, enfermedad o muerte del Presidente del Consejo de Estado” (Artículo 94).

El castrismo en sucesión no tiene nada que ocultar y juega al póquer político abierto, tras más de medio siglo de preparación de nuevas generaciones de cuadros. Entre tanto la amistad de opositores y cubanólogos con Castro se vuelve peligrosa para el anticastrismo, porque rebaja la credibilidad y convence a muchos de que nada serio —ni siquiera lógico— puede esperarse de unos u otros.

Lo peor es que, con ayuda de diversos medios, va sentándose la imagen falsa de que el castrismo es dictadura familiar y militar. Tras retirarse Castro y su avatar, ningún mando militar continuará fagocitando la sociedad en el Estado totalitario como puede hacerlo y viene haciéndolo el único partido.

Hasta la propia doctrina militar castrista —la guerra de todo el pueblo— gira en torno al Consejo de Defensa Nacional, que se replica por todas las provincias y municipios bajo la presidencia de sus respectivos primeros secretarios del Partido. En Cuba no hay ejército regular. Todos los ciudadanos aptos para el servicio militar son reclutas temporales o reservistas de por vida. Sólo el partido único puede controlar a unos y otros —y a los demás— al extenderse por todo el país a todos los sectores de la actividad social e incluso a la esfera privada.

Coda

La frágil sucesión de ademanes opositores e ideas cuba-no-lógicas funciona como otro amigo más del castrismo al propiciar su tranquila continuidad por no atinar siquiera a percibir que la dictadura de partido único se desparrama de arriba abajo por toda la pirámide social cubana y es el núcleo duro del Estado totalitario que genera las ideologías oficiales, la represión política, la dirección centralizada de la economía y el monopolio sobre las armas y los medios masivos de comunicación.


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Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, primer vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros de Cuba.