Actualizado: 22/03/2017 10:25
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El Sexto, Represión, Disidencia

¿Qué vende cierta oposición?

No cabe solidaridad con la saña represiva del Gobierno contra El Sexto, pero tampoco con su idiotez opositora de ensuciar una pared y entonar un vulgar solo anticastrista, de madrugada y con lengua tropelosa, para enseguida colgar el vídeo en YouTube

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La Asociación de Combatientes Verticales del Anticastrismo por Internet (ACOVAI) pregona la represión política como causa real de que la oposición no se gane al pueblo. Y aboga por la solidaridad con todas las víctimas de la represión, incluso aquellas que caen en el jamo de la dictadura por actos desvinculados de la tarea política cardinal: sumar partidarios. Así, tales víctimas sólo consiguen perpetuar la represión política en círculo vicioso, porque acabar con ella presupone desmontar el Estado totalitario y, a tal efecto, la única alternativa que queda hoy es ganarse al pueblo en las calles o en las urnas.

Lo demás es cuento, como ese que Antonio Rodiles acaba de hacerle a Carlos Alberto Montaner: “Uno de los principales problemas que tiene el castrismo ahora es que no puede vender futuro”. Aparte de que no es problema de ahora, sino que data por lo menos de 1991, es mucho menos grave que el problema que tiene de siempre el anticastrismo a lo Rodiles et al: amén de que no puede vender futuro, tampoco puede vender presente ni pasado.

Artes y oficios

ACOVAI sostiene que oponerse a Castro libera ya de toda culpa, tal y como Castro sostuvo, por ejemplo, que las manchas del gánster Orlando León Lemus, alias El Colorado, quedaron lavadas por haberse opuesto a Batista y caer en combate a tiro limpio contra su policía (1). Sin balas ni muertos por el medio, los abusos del Gobierno contra El Sexto, Eduardo Cardet y otros disidentes, que ocupan hoy la atención mediática del anticastrismo, son absolutamente reprobables, pero los árboles no impiden ver el bosque. El sentido de solidaridad con las víctimas es falso si no media la advertencia de que resulta insensato exponerse a la represión política con actos que, por naturaleza, son políticamente nulos.

Y esto va más bien con los llamados líderes de la oposición que con disidentes como El Sexto, quien al margen de su nulidad política merece elogio, pues su disidencia viene arrojando hasta rintintín metálico, como el Premio Havel (2), amén de la pleitesía que se le rinde ya como “gran artista” (3), a pesar de que sus obras, si no fuera disidente, serían impresentables. Castro llevaba mucha razón con aquello de que “hemos hecho una revolución más grande que nosotros mismos”. Así como por ella, en el bando castrista, Juan Almeida llegó a publicar su dizque ars poetica, por esa misma revolución, en el bando contrario, El Sexto ha llegado a exhibir su dizque arte plástico.

Guerra avisada sí mata soldados

Pero vayamos a lo político. Desde luego que El Sexto puede expresarse como le venga en ganas contra el castrismo, pero también debe saber de antemano —aunque no terminara sus estudios en la escuelita del Miami-Dade College para cuadros juveniles de la disidencia— cuándo se armará la desagradable, máxime si como recluta tuvo ya la experiencia de ir a la cárcel por robo con fuerza en almacén militar.

No cabe solidaridad con la saña represiva del Gobierno contra El Sexto, pero tampoco con su idiotez opositora de ensuciar una pared y entonar un vulgar solo anticastrista, de madrugada y con lengua tropelosa, para enseguida colgar el video en YouTube con la única repercusión de amargarle la vida a su madre y anotarse otro puntico irrelevante de oposición ya solo mediáticamente existente.

El caso del Dr. Cardet no es lo mismo, pero es igual. Empeñado en resucitar al Proyecto Varela, algo que solo podría darse con intervención directa de Jesucristo, este médico de la familia viene diciendo que sigue recolectando firmas, a sabiendas de que son fútiles. Y en su función de Coordinador Nacional del Movimiento Cristiano Liberación (MCL) exaltó, a principios de 2016, el tupe pueril de sacar 10.009 firmas que “desde hacía años permanecían escondidas” para sumarlas a las otras presentadas en 2002 y 2004 con alarde de que así unos 35 mil cubanos (0,4 % del electorado) respaldaban aquel absurdo, como si en década y media de la misma matraquilla ninguno de los firmantes hubiera muerto, cambiado de parecer o mandado al carajo el proyecto para irse al norte revuelto y brutal.

En la misma cuerda de oposición al garete, el Dr. Cardet se puso a opinar sobre el legado de Fidel Castro, como si en vez de coordinador de un movimiento político fuera comentarista de Radio Martí. Una de las bandas represoras castristas montó enseguida el numerito previsible de ir a detenerlo con segundas intenciones. Puesto que para encausar en Cuba por atentado basta tan solo que un policía tergiverse una mirada de reojo en amago de trompón (4), sobre todo si nadie está filmando, el Dr. Cardet cayó en la olla represiva por la golosina de una cebolla mediática contra Castro.

ACOVAI alegará que es otro Ghandi y Amnistía Internacional clasificó ya al Dr. Cardet como prisionero de conciencia, pero nadie podrá revertir su causa penal, con juicio fijado el 20 de febrero y sentencia igual de previsible. Ni se podrá tampoco meter las narices en este caso, porque es cosa que siempre quedará como asunto interno de la Casa Cuba, por mucho alboroto que se arme en el vecindario.

Ya pasó, por ejemplo, con Kimberley Motley, quien viajó a Cuba con la absurda pretensión de hacer algo que ni siquiera puede hacer en USA: presentarse como defensora de un acusado sin tener licencia para ejercer la abogacía en la jurisdicción territorial. Así y todo, los medios (des)informativos echaron a rodar la fake news de “la abogada norteamericana de El Sexto”.

Coda

Y de este modo el castrismo, que hace rato no puede vender futuro, seguirá arreglando las cosas de presente en presente mientras la oposición realmente existente continúe vendiendo por Internet, radio, televisión y prensa plana su política descontaminada de toda realidad.

(1) La policía de Batista “registró 11 veces mi casa [sus padres tenían filiación comunista] sin que buscasen o expropiaran mis juguetes”, declaró Juan Antonio Blanco (Fundación para los Derechos Humanos en Cuba - FDHC) a raíz de que la policía de Castro decomisara juguetes que las Damas de Blanco iban a repartir el Día de Reyes. Desde luego que la oposición contra Batista no tuvo la ocurrencia de repartir juguetes con ánimo de hacer política, como tampoco se le ocurrió a ningún club patriótico ni otra organización del exilio anti-batistiano montar concursos para la gente dentro de Cuba y repartirles premios, como hace la FDHC.

(2) Resulta enigmático que, en el barraje informativo desatado por el ucase anti-migratorio de Obama saliente y Trump entrante, nunca se haya traído a colación que los cubanos varados en Costa Rica dispondrían al menos de los 25 mil dólares de la dotación de este premio, que les serían donado por El Sexto según su propio anuncio a fines de noviembre de 2015 por Univisión 23 (Miami).

(3) Así lo calificó Waldo Díaz-Balart, renombrada figura cubana de la pintura abstracta, en la versión concretista, con atelier en Madrid. Este ex cuñado de Fidel y ex amigo de Raúl celebró la muerte del primero con “un buen whyskicito” y espera alegrarse también con el deceso del otro.

(4) El Código Penal da por consumado el delito de atentado al emplearse violencia o intimidación —en cualquier grado— contra cualesquiera agentes de la autoridad (Artículo 142).


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