Indudablemente en Cuba se han producido cambios. Fidel ya no es el Presidente ahora lo es su hermano, ahora solo es el Superdiputado reflexivo. Decir que eso no constituye un cambio es querer tapar el sol con un dedo. Otra cosa es interpretar este cambio como el principio de la transición a la democracia en Cuba. Pero lo que si no cabe dudas que estamos ante la última etapa de la dinastía de los Castros en Cuba. Fidel se ha tenido que retirar de sus cargos ejecutivos pero no de su cargo político de Jefe del Partido (que según la Constitución Cubana) es el rector de la sociedad. Y Raúl (un anciano como su hermano) ocupa los cargos de primero donde antes era solo el segundo. Pero tiene que consultar con el Diputado Fidel todos aquellos asuntos que sean de orden estratégico (es decir todos los importantes).
Así las cosas nos encontramos ante una estructura de gobierno de un país muy complicada, pues el Presidente tiene por encima de él a otro cargo, que quiéralo o no, al dejar de estar en contacto con los problemas del país pierde cada vez más una visión concreta del mismo. Pero la situación de Cuba sigue siendo la misma: un país que no funciona y que los hombres que lo mandan, producto de su edad están tomando medidas para una sociedad en que saben que no van a tener que vivir y eso es un serio problema para un país.
Ante un cambio, las gentes espera cambios y lo normal en las sucesiones de estos regímenes totalitarios es que el nuevo líder le eche las culpas de todos los males del sistema al anterior, pero aquí esta variante no cabe y se ha optado por una novedosa. En la sociedad hay muchas prohibiciones innecesarias que es necesario quitar, que cuando se pusieron eran necesarias, pero ya no lo son. Esto provoca en una población cansada la creación de una series de expectativas: ¿Qué prohibiciones van a quitar? Y eso hace de inmediato saltar la imaginación popular: ¿Dejarán comprar DVD?; ¿Dejarán comprar teléfonos celulares?; ¿Dejarán alojar a los cubanos en los hoteles de la isla?; ¿Dejarán comprar herramientas a los agricultores?; ¿Dejarán pensar lo que uno quiera?; ¿Dejarán decir lo que se me ocurra? Y así la imaginación puede sobrepasar las expectativas y como es lógico esto puede provocar frustración y de repente ponernos ante una situación delicada y explosiva.
Y no es la primera vez que las intervenciones públicas de Raúl han hecho verdaderas ronchas: Se acuerdan de aquellas lágrimas que le saltaban a los ojos cuando se acordaba de los hijos de su amigo Arnaldo que se habían criado con los suyos y que dentro de unos días se vería obligado a fusilar a su papá por traidor y que el pueblo de inmediato bautizó como ¨el llanto por un vandido¨ que provocó que su hermano no lo dejara más hablar en público por un largo tiempo.
A mi como un cubano cualquiera, me preocupa enormemente que a esta altura de la película se continúe perdiendo el tiempo. Fidel tuvo la posibilidad desde el poder de liderar un proceso de concordia entre los cubanos para resolver el trágico problema que tiene la sociedad cubana: un país que no funciona con el 30% de su población en el exilio. Pero no hizo nada por tratar de resolver ese problema. Ahora a Raúl le queda menos tiempo, pues miren a la edad que asume una parte del poder del país.
Y los cubanos esperando por que alguien simplemente comience a diseñar un país que funcione y en el que quepan todos los cubanos sin exclusiones.
Y si en esas expectativas de cambios que se abren en los cubanos de la isla se le van de la mano y se producen situaciones de lamentable violencia y se aborta la posibilidad de un cambio pacífico en la isla: ¿No será una enorme irresponsabilidad de los dirigentes cubanos?
Un llamado a la Concordia entre los cubanos debe ser respondido por una actitud sincera de cambios sustanciales y responsables por los dirigentes de la isla. Y para eso es necesario que pongan los pies en la tierra y comiencen a actuar y hablar con sensatez.
No es sensato que se argumente que tenemos una Constitución Socialista que se aprobó en Referéndum de todo el pueblo de Cuba por muchas razones: las dos fundamentales están en que un 30% de la población cubana dijo no al salir del país como pudo y engrosar las filas del exilio y por otro lado aquel referéndum se efectuó en un debate sin una oposición. Es decir se hizo una intensa campaña a favor de la Constitución por todos los medios de propaganda del país en un solo sentido y eso en la más limpia técnica es actuar con coacción. Por eso, cuando alguien invoca a la Constitución Socialista como un documento que se dio el Pueblo de Cuba, lo único que está tratando es de confundir a una parte de la opinión publica internacional, pero no confunde a ningún cubano.
La democracia parte de unas premisas indispensables y es el derecho de los ciudadanos a expresar sus opiniones con entera libertad. Educarlos a escuchar con respeto las opiniones de los otros ciudadanos, que pueden ser totalmente distintas. Los ciudadanos tienen también el derecho a informarse y a elegir la fuente de información que estimen más confiable. Cuando alguien que tiene una idea de cómo es mejor la sociedad se la comenta a otro y un grupo de ciudadanos comparten esa misma idea la convierten en un sueño y entonces forman un partido político, hacen un programa, buscan el apoyo del resto de los ciudadanos y si en unas elecciones libres reciben el voto de la mayoría, entonces forman un gobierno que está responsabilizado con cumplir su proyecto ante los ciudadanos. Luego si los ciudadanos consideran que han cumplido les vuelven a dar su voto de confianza, pero si defraudan pues simplemente los ciudadanos votan otra opción y se produce una alternancia en la dirección de la sociedad.
La soberanía de la sociedad está en manos de los ciudadanos y nadie puede sentirse con el derecho a perpetuarse en la dirección de la misma. Tampoco hay que tenerle temor a las decisiones de los ciudadanos.
Con la forma de elegir los cargos públicos pasa lo mismo. Deben ser los partidos los que propongan a sus listas de candidatos con un programa que se comprometen a cumplir si logran ganar las elecciones. En Cuba solo hay un partido que es el que propone a sus candidatos. Que no es verdad que los candidatos los proponen las organizaciones de masa, porque los cargos fundamentales de esas organizaciones de masas son nomenclatura del aparato del único partido. En palabras más sencillas yo te pongo a ti para que tu me pongas a mi.
Por eso es bueno utilizar la frase que se usa mucho en Cuba: ¨hablemos a camisa quitada¨ la Concordia entre todos los cubanos es indispensable en estos momentos para sacar a nuestro país del atasco en que se encuentra. No se puede perder más tiempo para transitar a la democracia, ahora que el gobierno controla el poder es el momento para darle a los cubanos lo que todos quieren. Si ese pistón tan comprimido que es nuestro país explota, nos encontraremos ante un desastre aterrador del cual los actuales dirigentes cubanos serán los máximos responsables. Por eso es que pedimos que encabecen este proceso de transición ahora que todavía pueden.
Comentario de Anonymous User (Gabonice)
Modificado: 25/04/2008 15:00
¿Hay realmente cambios en Cuba?
Indudablemente en Cuba se han producido cambios. Fidel ya no es el Presidente ahora lo es su hermano, ahora solo es el Superdiputado reflexivo. Decir que eso no constituye un cambio es querer tapar el sol con un dedo. Otra cosa es interpretar este cambio como el principio de la transición a la democracia en Cuba. Pero lo que si no cabe dudas que estamos ante la última etapa de la dinastía de los Castros en Cuba. Fidel se ha tenido que retirar de sus cargos ejecutivos pero no de su cargo político de Jefe del Partido (que según la Constitución Cubana) es el rector de la sociedad. Y Raúl (un anciano como su hermano) ocupa los cargos de primero donde antes era solo el segundo. Pero tiene que consultar con el Diputado Fidel todos aquellos asuntos que sean de orden estratégico (es decir todos los importantes).
Así las cosas nos encontramos ante una estructura de gobierno de un país muy complicada, pues el Presidente tiene por encima de él a otro cargo, que quiéralo o no, al dejar de estar en contacto con los problemas del país pierde cada vez más una visión concreta del mismo. Pero la situación de Cuba sigue siendo la misma: un país que no funciona y que los hombres que lo mandan, producto de su edad están tomando medidas para una sociedad en que saben que no van a tener que vivir y eso es un serio problema para un país.
Ante un cambio, las gentes espera cambios y lo normal en las sucesiones de estos regímenes totalitarios es que el nuevo líder le eche las culpas de todos los males del sistema al anterior, pero aquí esta variante no cabe y se ha optado por una novedosa. En la sociedad hay muchas prohibiciones innecesarias que es necesario quitar, que cuando se pusieron eran necesarias, pero ya no lo son. Esto provoca en una población cansada la creación de una series de expectativas: ¿Qué prohibiciones van a quitar? Y eso hace de inmediato saltar la imaginación popular: ¿Dejarán comprar DVD?; ¿Dejarán comprar teléfonos celulares?; ¿Dejarán alojar a los cubanos en los hoteles de la isla?; ¿Dejarán comprar herramientas a los agricultores?; ¿Dejarán pensar lo que uno quiera?; ¿Dejarán decir lo que se me ocurra? Y así la imaginación puede sobrepasar las expectativas y como es lógico esto puede provocar frustración y de repente ponernos ante una situación delicada y explosiva.
Y no es la primera vez que las intervenciones públicas de Raúl han hecho verdaderas ronchas: Se acuerdan de aquellas lágrimas que le saltaban a los ojos cuando se acordaba de los hijos de su amigo Arnaldo que se habían criado con los suyos y que dentro de unos días se vería obligado a fusilar a su papá por traidor y que el pueblo de inmediato bautizó como ¨el llanto por un vandido¨ que provocó que su hermano no lo dejara más hablar en público por un largo tiempo.
A mi como un cubano cualquiera, me preocupa enormemente que a esta altura de la película se continúe perdiendo el tiempo. Fidel tuvo la posibilidad desde el poder de liderar un proceso de concordia entre los cubanos para resolver el trágico problema que tiene la sociedad cubana: un país que no funciona con el 30% de su población en el exilio. Pero no hizo nada por tratar de resolver ese problema. Ahora a Raúl le queda menos tiempo, pues miren a la edad que asume una parte del poder del país.
Y los cubanos esperando por que alguien simplemente comience a diseñar un país que funcione y en el que quepan todos los cubanos sin exclusiones.
Y si en esas expectativas de cambios que se abren en los cubanos de la isla se le van de la mano y se producen situaciones de lamentable violencia y se aborta la posibilidad de un cambio pacífico en la isla: ¿No será una enorme irresponsabilidad de los dirigentes cubanos?
Un llamado a la Concordia entre los cubanos debe ser respondido por una actitud sincera de cambios sustanciales y responsables por los dirigentes de la isla. Y para eso es necesario que pongan los pies en la tierra y comiencen a actuar y hablar con sensatez.
No es sensato que se argumente que tenemos una Constitución Socialista que se aprobó en Referéndum de todo el pueblo de Cuba por muchas razones: las dos fundamentales están en que un 30% de la población cubana dijo no al salir del país como pudo y engrosar las filas del exilio y por otro lado aquel referéndum se efectuó en un debate sin una oposición. Es decir se hizo una intensa campaña a favor de la Constitución por todos los medios de propaganda del país en un solo sentido y eso en la más limpia técnica es actuar con coacción. Por eso, cuando alguien invoca a la Constitución Socialista como un documento que se dio el Pueblo de Cuba, lo único que está tratando es de confundir a una parte de la opinión publica internacional, pero no confunde a ningún cubano.
La democracia parte de unas premisas indispensables y es el derecho de los ciudadanos a expresar sus opiniones con entera libertad. Educarlos a escuchar con respeto las opiniones de los otros ciudadanos, que pueden ser totalmente distintas. Los ciudadanos tienen también el derecho a informarse y a elegir la fuente de información que estimen más confiable. Cuando alguien que tiene una idea de cómo es mejor la sociedad se la comenta a otro y un grupo de ciudadanos comparten esa misma idea la convierten en un sueño y entonces forman un partido político, hacen un programa, buscan el apoyo del resto de los ciudadanos y si en unas elecciones libres reciben el voto de la mayoría, entonces forman un gobierno que está responsabilizado con cumplir su proyecto ante los ciudadanos. Luego si los ciudadanos consideran que han cumplido les vuelven a dar su voto de confianza, pero si defraudan pues simplemente los ciudadanos votan otra opción y se produce una alternancia en la dirección de la sociedad.
La soberanía de la sociedad está en manos de los ciudadanos y nadie puede sentirse con el derecho a perpetuarse en la dirección de la misma. Tampoco hay que tenerle temor a las decisiones de los ciudadanos.
Con la forma de elegir los cargos públicos pasa lo mismo. Deben ser los partidos los que propongan a sus listas de candidatos con un programa que se comprometen a cumplir si logran ganar las elecciones. En Cuba solo hay un partido que es el que propone a sus candidatos. Que no es verdad que los candidatos los proponen las organizaciones de masa, porque los cargos fundamentales de esas organizaciones de masas son nomenclatura del aparato del único partido. En palabras más sencillas yo te pongo a ti para que tu me pongas a mi.
Por eso es bueno utilizar la frase que se usa mucho en Cuba: ¨hablemos a camisa quitada¨ la Concordia entre todos los cubanos es indispensable en estos momentos para sacar a nuestro país del atasco en que se encuentra. No se puede perder más tiempo para transitar a la democracia, ahora que el gobierno controla el poder es el momento para darle a los cubanos lo que todos quieren. Si ese pistón tan comprimido que es nuestro país explota, nos encontraremos ante un desastre aterrador del cual los actuales dirigentes cubanos serán los máximos responsables. Por eso es que pedimos que encabecen este proceso de transición ahora que todavía pueden.
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