Un texto de J. A . Blanco siempre tiene mucho para meditar y de que meditar.
Después de leerlo a él me paso tiempo leyendo a otros.
Llevo unos días pensando ( utilizo la palabra pensar, aunque hoy en día dé hasta vergüenza emplearla) sobre este termino de democracia. Sobre él, sobre ella, se han dicho muchas cosas, pensado, hasta se ha muerto por defenderla, como por la Libertad. Lo que indica ya el alcance de su significado. Por muy pocas cosas los hombres están dispuestos a morir, en realidad no quisieran morir por nada ni para nada. ¿Cuanto desean los hombres únicamente vivir tranquilos, en esa tranquilidad de los paraísos que prometen las mitologías o las religiones?
Pues resulta que una democracia es una promesa. No la promesa de un futuro paraíso terrenal, pero un prometer, un por-venir. La democracia es una inadecuación a su modelo, todo lo contrario del régimen de una dictadura que pudiera continuar imperturbable, adecuada y fiel a su origen, hasta el fin de los tiempos. Precisamente es eso un régimen: un motor constantemente en la misma cadencia, al mismo ritmo. Por eso una democracia, nos dice Jacques Derrida, no es un régimen. Una democracia es una perfectibilidad infinita, algo por-venir. Pero no significa que la democracia está en un futuro por llegar o que debemos estar esperándola, o que es una demora indefinida. Este por-venir nos obliga a tareas urgentes, a negociaciones urgentes, a un movimiento continuo en el momento presente. Por muy insatisfactorio o descontento que sean, esas tareas no pueden esperar. Derrida nos dice que ser un demócrata seria actuar reconociendo que no vivimos nunca (lo suficiente) en democracia. Este trabajo critico, continuo, este movimiento, esta proyección constante hacia un por-venir es la respiración democrática. En un régimen dictatorial todo asfixia, se detiene escleróticamente en lo mismo idéntico e imperturbable.
Quería aumentar las palabras de J. A. Blanco en su definición clara de una democracia con sus características propias, “elecciones plurales y libres, rotación del poder ejecutivo, separación de poderes que se contrapesen entre ellos, existencia de un Estado de Derecho e independencia del Poder Judicial.” A estas se les debe añadir esa dimensión original de la democracia: un por-venir.
También es muy importante la cuestión de “la opinión publica”. En un dictadura popular o un régimen totalitario no existe la opinión publica. A esta se le mantiene callada, silenciosa, no se le admite ninguna critica, el mas mínimo rumor. Solo en un sistema democrático la opinión publica prevalece y actúa como fuerza posible, como reciprocidad entre el publico, lo publico y los gobernantes. Esta dimensión del espacio publico nos proviene de la Revolución americana, francesa, de las Luces, de Kant, de esa libertad de razonar públicamente, de hacer un uso publico de la razón.
Es justamente para impedir el uso publico de la razón y de la palabra adjunta que la censura opera y se fabrica. Censura, auto-censura sirven para callar esa opinión publica, esa sociedad civil anestesiada, hipnotizada con discursos delirantes o actos de masas aglutinantes donde todos agitan banderitas pero donde nadie se expresa. Los gritos del Dictador Máximo o los coros unánimes de los rebaños amasados son utilizados para callar esa opinión publica, que de hecho no expresa nunca una opinión.
Quiero añadir algo mas a lo tan claramente y justamente apuntado por J. A. Blanco.
Sobre la cuestión de lo que tiene planeado la dictadura totalitaria. Es bastante sencillo de intuir: la dictadura busca y buscará siempre la forma de sobrevivir.
Tocqueville, otro “analista” de la democracia, nos dice que en un país debe predominar un principio de acción que domine todos los demás. No puede existir un régimen mixto, que mezcle varios principios, lo que necesariamente conduciría la sociedad a elegir uno y con el riesgo entonces de llevar al caos. A partir de lo enunciado por Tocqueville se comprende que en España la “transición” fue serena y sin caos porque precisamente el Rey de España no quedó metido entre varios principios, pero escogió uno solo: la democracia. La dictadura cubana no ha escogido nada, sigue perfectamente y rígidamente en lo mismo: el castrismo. Creer que la dictadura va a estar nadando en varias aguas es no haber comprendido nada al principio de base enunciado por Tocqueville. El Castro con bigote sigue bañándose en las mismas aguas, y si nadie o nada lo obliga a cambiar su agua sucia, Cuba permanecerá en lo mismo ad vitam eternam. La RESISTENCIA es aquí indispensable, vital.
La “presión social interna” citada por J. A. Blanco es la ejercida por “la opinión publica” o “el pueblo cubano”, como quiera llamarse. Es el único que pueda utilizar esa RESISTENCIA para transformar su realidad. Siempre lo he dicho, y es vital que todos lo comprendan, solo el pueblo cubano puede liberarse de esta pesadilla castrista. Nadie puede hacerlo por él, pero para que pueda liberarse hay que darle los medios, los métodos y acompañarlo. La URSS y los países del Este se hundieron cuando empezó a florecer una opinión publica, es decir cuando la palabra empieza a brotar y con ella los actos.
Lo que ya sabemos con seguridad es la próxima llegada de las primeras manifestaciones y protestas de esa opinión publica cubana, jamás vistas en 50 años de castrismo porque están prohibidas y radicalmente controladas por todo el aparato represivo y de terror del Estado castrista. Lo que importa es empezar a organizar la opinión publica y a darle forma en todas sus manifestaciones, darle visibilidad públicamente.
Para terminar, que ya se hace largo, me queda claro que nuestro futuro se creará luchando contra la elite de poder, sencillamente porque este tipo de individuos jamás cederán un milímetro de terreno. Los flojos ingenuos creen aun que los DVD y tostaderas son la prueba que ya cedieron algo, en realidad es un trueque de lo mas ridículo: toma mi tostadera y dame tu Libertad. Simplemente los castristas han tomado al pueblo cubano, como siempre, por un idiota. Pronto los cubanos les demostraran lo contrario.
Comentario de Anonymous User (joseluis sito)
Modificado: 19/04/2008 16:40
Un texto de J. A . Blanco siempre tiene mucho para meditar y de que meditar.
Después de leerlo a él me paso tiempo leyendo a otros.
Llevo unos días pensando ( utilizo la palabra pensar, aunque hoy en día dé hasta vergüenza emplearla) sobre este termino de democracia. Sobre él, sobre ella, se han dicho muchas cosas, pensado, hasta se ha muerto por defenderla, como por la Libertad. Lo que indica ya el alcance de su significado. Por muy pocas cosas los hombres están dispuestos a morir, en realidad no quisieran morir por nada ni para nada. ¿Cuanto desean los hombres únicamente vivir tranquilos, en esa tranquilidad de los paraísos que prometen las mitologías o las religiones?
Pues resulta que una democracia es una promesa. No la promesa de un futuro paraíso terrenal, pero un prometer, un por-venir. La democracia es una inadecuación a su modelo, todo lo contrario del régimen de una dictadura que pudiera continuar imperturbable, adecuada y fiel a su origen, hasta el fin de los tiempos. Precisamente es eso un régimen: un motor constantemente en la misma cadencia, al mismo ritmo. Por eso una democracia, nos dice Jacques Derrida, no es un régimen. Una democracia es una perfectibilidad infinita, algo por-venir. Pero no significa que la democracia está en un futuro por llegar o que debemos estar esperándola, o que es una demora indefinida. Este por-venir nos obliga a tareas urgentes, a negociaciones urgentes, a un movimiento continuo en el momento presente. Por muy insatisfactorio o descontento que sean, esas tareas no pueden esperar. Derrida nos dice que ser un demócrata seria actuar reconociendo que no vivimos nunca (lo suficiente) en democracia. Este trabajo critico, continuo, este movimiento, esta proyección constante hacia un por-venir es la respiración democrática. En un régimen dictatorial todo asfixia, se detiene escleróticamente en lo mismo idéntico e imperturbable.
Quería aumentar las palabras de J. A. Blanco en su definición clara de una democracia con sus características propias, “elecciones plurales y libres, rotación del poder ejecutivo, separación de poderes que se contrapesen entre ellos, existencia de un Estado de Derecho e independencia del Poder Judicial.” A estas se les debe añadir esa dimensión original de la democracia: un por-venir.
También es muy importante la cuestión de “la opinión publica”. En un dictadura popular o un régimen totalitario no existe la opinión publica. A esta se le mantiene callada, silenciosa, no se le admite ninguna critica, el mas mínimo rumor. Solo en un sistema democrático la opinión publica prevalece y actúa como fuerza posible, como reciprocidad entre el publico, lo publico y los gobernantes. Esta dimensión del espacio publico nos proviene de la Revolución americana, francesa, de las Luces, de Kant, de esa libertad de razonar públicamente, de hacer un uso publico de la razón.
Es justamente para impedir el uso publico de la razón y de la palabra adjunta que la censura opera y se fabrica. Censura, auto-censura sirven para callar esa opinión publica, esa sociedad civil anestesiada, hipnotizada con discursos delirantes o actos de masas aglutinantes donde todos agitan banderitas pero donde nadie se expresa. Los gritos del Dictador Máximo o los coros unánimes de los rebaños amasados son utilizados para callar esa opinión publica, que de hecho no expresa nunca una opinión.
Quiero añadir algo mas a lo tan claramente y justamente apuntado por J. A. Blanco.
Sobre la cuestión de lo que tiene planeado la dictadura totalitaria. Es bastante sencillo de intuir: la dictadura busca y buscará siempre la forma de sobrevivir.
Tocqueville, otro “analista” de la democracia, nos dice que en un país debe predominar un principio de acción que domine todos los demás. No puede existir un régimen mixto, que mezcle varios principios, lo que necesariamente conduciría la sociedad a elegir uno y con el riesgo entonces de llevar al caos. A partir de lo enunciado por Tocqueville se comprende que en España la “transición” fue serena y sin caos porque precisamente el Rey de España no quedó metido entre varios principios, pero escogió uno solo: la democracia. La dictadura cubana no ha escogido nada, sigue perfectamente y rígidamente en lo mismo: el castrismo. Creer que la dictadura va a estar nadando en varias aguas es no haber comprendido nada al principio de base enunciado por Tocqueville. El Castro con bigote sigue bañándose en las mismas aguas, y si nadie o nada lo obliga a cambiar su agua sucia, Cuba permanecerá en lo mismo ad vitam eternam. La RESISTENCIA es aquí indispensable, vital.
La “presión social interna” citada por J. A. Blanco es la ejercida por “la opinión publica” o “el pueblo cubano”, como quiera llamarse. Es el único que pueda utilizar esa RESISTENCIA para transformar su realidad. Siempre lo he dicho, y es vital que todos lo comprendan, solo el pueblo cubano puede liberarse de esta pesadilla castrista. Nadie puede hacerlo por él, pero para que pueda liberarse hay que darle los medios, los métodos y acompañarlo. La URSS y los países del Este se hundieron cuando empezó a florecer una opinión publica, es decir cuando la palabra empieza a brotar y con ella los actos.
Lo que ya sabemos con seguridad es la próxima llegada de las primeras manifestaciones y protestas de esa opinión publica cubana, jamás vistas en 50 años de castrismo porque están prohibidas y radicalmente controladas por todo el aparato represivo y de terror del Estado castrista. Lo que importa es empezar a organizar la opinión publica y a darle forma en todas sus manifestaciones, darle visibilidad públicamente.
Para terminar, que ya se hace largo, me queda claro que nuestro futuro se creará luchando contra la elite de poder, sencillamente porque este tipo de individuos jamás cederán un milímetro de terreno. Los flojos ingenuos creen aun que los DVD y tostaderas son la prueba que ya cedieron algo, en realidad es un trueque de lo mas ridículo: toma mi tostadera y dame tu Libertad. Simplemente los castristas han tomado al pueblo cubano, como siempre, por un idiota. Pronto los cubanos les demostraran lo contrario.
RESISTENCIA ¡! UNION ¡!
VIVA CUBA PRONTO LIBRE ¡!