Comentario de Anonymous User (joseluis sito)

Modificado: 10/05/2008 2:40


Pasar de un rompe-cabezas a otro rompe-cabezas no va a ser fácil.
Pero aunque las dificultades nos rodeen, lo conseguiremos. J. A. Blanco continua destilando su reflexión en estos nuevos tiempos: pasar de la confrontación entre extremos- rompiéndose las cabezas- al dialogo entre partes responsables, rompiéndose la cabeza con la inteligencia, la imaginación y la voluntad. Eso queremos todos, me parece.

Todos, seria demasiado exagerado afirmarlo. Queda el “bunker” castrista por convencer. Como dice el comentario de “La hermana de Juana”, llevamos decenios dándole vueltas y vueltas sin acoplar las caras y produciendo ansiedad. Es un buen momento para conseguirlo, ahora.

El bunker castrista, los septuagenarios y jovenzuelos, no cederá jamás un milímetro de terreno. Sencillamente porque la dictadura castrista es una dictadura totalitaria.
A Jean Paul Sartre se le escapa la verdad, cuando escribe en su texto “Huracán sobre el azúcar”, destinado a la propaganda de la Revolución cubana, y hablando del Dictador Máximo: “Desde hacia tiempo […] yo había captado el poder de ese pensamiento totalizador…” Totalizador, totalizante, totalitario es el pensamiento y el régimen que se implantó. Esto no se derriba con únicamente el dialogo y la reconciliación. Para dialogar se necesita ser al menos dos. Uno solo hablando solo se desenvuelve en un monologo. Al dialogo y a la reconciliación se le debe añadir la confrontación.

¿Que hacer cuando una persona no quiere dia-loguar, cuando no quiere poner el Logos a disposición mutua, cuando no quiere intercambiar? Obligarlo por la fuerza seria una insensatez. Es cierto que no se puede convencer al otro rompiéndole la cabeza. Solo se obtiene una cabeza rota y en el mejor de los casos un enemigo mas recio todavía. Es esto precisamente lo que ha hecho el castrismo, romper las cabezas de los cubanos, y ha obtenido enemigos por todas partes. Enemigos entre los cuales algunos se callan y obedecen ciegamente, pero enemigos. De esto justamente se nutre el castrismo. Los enemigos lo fortalecen, lo que expresa involuntariamente Jean Paul Sartre en el mismo texto: “ La negación, la repulsa, […] es tanto mas radical cuanto más corazón pone el revolucionario en construir. Es lo que Raúl Castro expresa muy bien, a mi juicio, en uno de sus discursos: ‘Las campañas contra Cuba son un dinamo que produce una fuerza mas grande en provecho de la revolución’. “
El castrismo, como todo buen totalitarismo, se nutre esencialmente de sus enemigos, y cuando no los tiene los fabrica, los imagina, inventa molinos de viento.

¿Que hacer, entonces, para convencer los castristas de dialogar?
Si esta fuerza de negación castrista no podemos convencerla por la fuerza bruta, rompiendo las cabezas, tampoco podemos hacerlo por la vía ingenua del alma noble. A una fuerza de negación se le contrapone otra fuerza: de afirmación. Una confrontación afirmativa.
Una fuerza de afirmación no pretende violentar, agredir, cometer crímenes o injusticias, no es un enemigo, es todo lo contrario. Una fuerza de afirmación es un punto de resistencia y no de resignación; es una acción y no una reacción; es compartir con el otro y no dominar el otro; es crear y construir y no destruir.

Lo que el cubano lleva sobre sus hombros es una esclavitud, resignada, triste, postrada. Al pueblo cubano debemos mostrarle el camino de una fuerza de afirmación.
Una manifestación o protesta publica es una fuerza de afirmación cuando se afirma como una resistencia al orden injusto establecido; cuando se presenta como acción y creación para transformar un estado de cosas; cuando su motivo es construir y edificar algo nuevo. Esta manifestación de un pueblo en marcha no es una fuerza bruta y de negación que pretende destruir al adversario, menos aun de vencerlo. Se trata de afirmar otros valores y otros contenidos, no de negar la existencia del otro. Es un ejemplo, hay muchos más, de lo que puede significar una fuerza de afirmación que actúa, prácticamente, concretamente.

Este camino de la confrontación afirmativa con el castrismo es, a mi juicio, la vía para resolver el rompe-cabezas. Es una confrontación activa, sin martirios, sin tristezas, sin perezas.
Es encontrar acciones concretas de afirmación y de resistencia, con el pueblo cubano dentro de la isla o fuera de la isla. Es mostrarle al pueblo cubano que se puede afirmar otras ideas, otros valores, otro porvenir. Es demostrarle que el poder castrista es una falsificación y negación de la vida misma.

Se puede. Unidos, todos juntos, cada vez mas numerosos, podemos enfrentarnos a la dictadura castrista y recorrer el camino que nos conducirá a la Libertad. Esta dictadura totalitaria jamás cederá si no se le interpone una presión, una fuerza de afirmación, si no se construye una RESISTENCIA dentro de Cuba y con el pueblo cubano.

Estas palabras de Spinoza, en su “Tratado político”, quizás resumen todo el debate que debemos llevar a cabo entre todos nosotros:
“Una sociedad donde los súbditos no toman las armas por el único motivo que el terror los paraliza, todo lo que podemos decir es que no tiene la guerra, pero tampoco tiene la paz. Ya que la paz no es la ausencia de la guerra, es la virtud que nace de la fortaleza del alma […] Por lo demás, una sociedad donde la paz solo tiene por base la inercia de sus súbditos, los cuales se dejan conducir como ganado y solo saben actuar como esclavos, no es una sociedad, es una soledad”.

No se trata de sacar las armas y de ponerse a cometer crímenes, se trata de sacudir la inercia inmensa del pueblo cubano, acumulada desde hace 50 años.

RESISTENCIA ¡! UNION ¡!
VIVA CUBA PRONTO LIBRE ¡!