Me atrevo a rectificarle su última observación. No es que la nueva época se nos viene encima, es que ya está ahí, avanzando, guiando los desarrollos mundiales de la política, la economía y las relaciones sociales. Pero la dictadura en Cuba se ha guiado por el control policial, como bien usted dice. Le importa tres cominos el desarrollo o el bienestar del país. Porque la esencia de su existencia es el mantenimiento del poder, y no otra cosa. Y para ello, para poder sostenerse ahí, necesitan controlarlo todo. Sobre todo, qué información recibe la gente: Internet, teléfonos y la prensa son elementos clave en este control. ¿No se ha fijado usted, si lee Granma, que la preparación del Congreso de la UPEC ha sido a puertas cerradas? Muy diferente al de los “alborotadores” de la UNEAC. La prensa sigue a cargo del oscuro general Alfonso, ni siquiera a cargo de alguien “díscolo”, como sería considerado Abel Prieto dentro del establishment cubano. De ahí que no hayan avanzado tampoco las esperadas (por algunos) reformas migratorias. Las cuales, dicho sea de paso, parece que han traído broncas en la elite, como indica la última barrabasada de Castro con lo de la falta de ética de los que emigran. Al parecer los hijos de Leal, de Concepción Campa, o de tantos otros dirigentes que “viven fuera” no tienen ética según Castro. ¿O será que ellos sí y nosotros no dondequiera que vivamos?
Comentario de Anonymous User (Conchita Pérez)
Modificado: 01/07/2008 15:00
Me atrevo a rectificarle su última observación. No es que la nueva época se nos viene encima, es que ya está ahí, avanzando, guiando los desarrollos mundiales de la política, la economía y las relaciones sociales. Pero la dictadura en Cuba se ha guiado por el control policial, como bien usted dice. Le importa tres cominos el desarrollo o el bienestar del país. Porque la esencia de su existencia es el mantenimiento del poder, y no otra cosa. Y para ello, para poder sostenerse ahí, necesitan controlarlo todo. Sobre todo, qué información recibe la gente: Internet, teléfonos y la prensa son elementos clave en este control. ¿No se ha fijado usted, si lee Granma, que la preparación del Congreso de la UPEC ha sido a puertas cerradas? Muy diferente al de los “alborotadores” de la UNEAC. La prensa sigue a cargo del oscuro general Alfonso, ni siquiera a cargo de alguien “díscolo”, como sería considerado Abel Prieto dentro del establishment cubano. De ahí que no hayan avanzado tampoco las esperadas (por algunos) reformas migratorias. Las cuales, dicho sea de paso, parece que han traído broncas en la elite, como indica la última barrabasada de Castro con lo de la falta de ética de los que emigran. Al parecer los hijos de Leal, de Concepción Campa, o de tantos otros dirigentes que “viven fuera” no tienen ética según Castro. ¿O será que ellos sí y nosotros no dondequiera que vivamos?