Comentario de Anonymous User (joseluis sito)

Modificado: 02/07/2008 1:00


J. A. Blanco y Conchita Pérez lo han dicho todo, un sistema totalitario tiene como única finalidad su supervivencia. En ella gasta todos sus recursos, tanto humanos como económicos, sociales y policíacos. Los seres humanos que pueblan sus territorios conquistados son domésticos serviles, dominados y controlados para servir sin condiciones las ordenes del régimen: Comandante ordena! Los recursos económicos son gestionados por hombres afines al poder, propiedad de la jerarquía del régimen y destinados a mantener esa casta al mando del Estado. La sociedad en su conjunto obedece a decretos impuestos por el Dictador y sus cómplices, está compuesta únicamente de “brazos productivos” dominados, controlados y disciplinados para el provecho y la tranquilidad del régimen. El sistema policiaco no està destinado a proteger la población si no a mantenerla bajo el terror y la amenaza constante de sus oficinas oscuras de la seguridad. Todo esto es de sobras sabido y ya todo se ha escrito sobre este tipo de regimenes totalitarios.
El castrismo se parece en todo al régimen de Corea del Norte, cada cual con sus características propias, pero son regimenes hermanos. Basta con recordar la catástrofe de los años noventa en Cuba, y que todavía sigue en la actualidad, con el periodo de hambrunas norcoreano. Se calcula que un millón de personas murieron de hambre en Corea del Norte hace unos años, una tragedia abismal que cabe comparar con la situación en Cuba durante el periodo especial. No hubo tantos muertos como en Corea, ni la hambruna fue tan trágica en perdidas humanas, pero algo espantoso ocurrió que fue en los dos casos el fruto de la lógica de supervivencia a cualquier costo de este tipo de regimenes. Prefieren exterminar toda la población antes que de abdicar o transformar el sistema contra su voluntad. Es el síndrome del ultimo telegrama de Hitler enviado a sus mandos militares: “Si la guerra está perdida que la Nación perezca”.

No es luego extraño que estas teletecnologías y tecnologías de la información asusten a estos sistemas represivos fundados sobre la ausencia radical de cualquier libertad. Libertad que temen por encima de todo. Los sistemas contemporáneos de información justamente se fundan sobre la interacción entre sistemas, interacción que debe quedar abierta, nómada, fluyente, fluida, en total libertad para poder cumplir con su función de conocimiento y saber a disposición de todos y en cualquier momento. Estos sistemas totalitarios no pueden sobrevivir a una sociedad abierta, plural, liberada.

Sin embargo pueden obstruirla o controlarla como se hace en China. En este país Internet está bajo control y dominación del sistema dictatorial. La libertad de un empresario para conectarse con sus accionarios o bolsas del mundo entero, para comprar o vender en la Web, es inversa a la de un ciudadano que desea acceder a sitios Web determinados. La Libertad está condicionada, con accesos restrictivos y bajo control del Partido Único cuando se trata de disciplinar la población a una cierta ideología y mantenerla bajo el poder del régimen.
Mi pregunta es entonces la siguiente: ¿ Porqué los castristas no siguieron el ejemplo de los chinos? Podían haber permitido a la población cubana comprar computadoras, tener Internet en casa, servicios de comunicación como los teléfonos celulares, etc. Les bastaba entonces con seguir el camino de los chinos y vigilarlo todo, controlarlo todo para que nada se escape. Pero no lo hicieron. ¿Porqué? ,Porqué, por ejemplo, el Dictador Máximo se pone ahora, después de 20 años casi de revolución informática e informacional, a escribir en un blog?

Se necesitaría pensar algo sobre esta pregunta. Una respuesta simple, quizás demasiado simple aunque exacta, consistiría en decir que Cuba vivió bajo el control absoluto de un necio, un déspota anticuado, anacrónico, viejo y arcaico de toda la vida. Quizás los castristas viven con un temor absoluto a cualquier cambio, a cualquier modificación de su régimen represivo implantado hace 50 años. Quizás el peso del tiempo los ha petrificado en su vieja y roñosa imagen de revolución y revolucionarios. Quizás sean completamente incapaces de crear otra cosa que un Estado implacablemente opresivo y represivo, ineptos totales en desembocar en otras direcciones. Quizás el castrismo no sea otra cosa en definitiva que la obra demente de unos hermanos y de sus cómplices, únicamente capaces de mantenerse en el poder matando, encarcelando o desterrando, desprovistos de la ingenuidad y capacidad de adaptación de los comunistas chinos.

Puede ser que sea todo esto al mismo tiempo y muchas cosas más. Pero el hecho está ahí presente: 50 años después, el régimen sigue exactamente el mismo, inmovilizado, esclerótico, estancado, entumecido como una estatua de sal. Mirando siempre en el pasado ¿ que otra cosa se podía esperar de tal demencia?

El pueblo cubano vive en una brecha digital, con una ruptura en los campos de la información y de la comunicación que es el resultado de una política perseguida con minucia y perseverancia por la dictadura: mantener al pueblo cubano alejado de cualquier contacto que pueda abrirle su mente, su vista y sus oídos, luego lo conserve ignorante y atrasado de las cosas del nuevo mundo que ya echó a andar. Para mejor difundirle su propaganda rancia y cretina.
Esa época de las plazas abarrotadas de masas embrutecidas por un gritador en jefe se acabó.
Otra época ya nació de todos estos escombros castristas, liberada de las mentiras, de las ilusiones baratas y de los sueños falsos, una época que reclama Libertad.
La obtendremos.

RESISTENCIA ¡! UNION ¡!
VIVA CUBA PRONTO LIBRE ¡!