Canta Claro’, estoy totalmente de acuerdo con usted en su comentario 44.
Añado la palabra creyente, para definir lo que el castrismo reclama a todo el pueblo cubano, como todo totalitarismo: una fe absoluta y sin condiciones. Es en esto, entre otras cosas, que el castrismo es un totalitarismo, se funda sobre un dogma, una verdad revelada intangible, inmutable, eterna. Solo pide una fe incondicional. Cuando el régimen echa de su puesto a un ministro, lo hace en su inmensa mayoría porque la fe de la persona, es decir su creencia total y absoluta en el régimen es dudosa o ya no confiable.
La frase “es confiable” significa para el régimen castrista que no usas de tu razón o libre pensamiento, abandonas toda posición critica hacia el dogma establecido. Puedes hablar sobre detalles o sobre puntos particulares del sistema, o su periferia, y con mucha cautela, pero jamás puedes poner en duda el sistema él mismo. El socialismo, la revolución, Castro, todo este entramado forma un dogma intangible, una Verdad que no admite ninguna desviación, aun sea la mas minima. Cuando una persona ya “no es confiable”, es decir cuando empieza a pensar por ella misma, usando la razón, analizando, basándose en consideraciones empíricas, verificando en lo que ve, observa, cuando esa persona empieza a dudar, a emitir criticas sobre la existencia o la naturaleza misma del sistema, entonces es despiadadamente, brutalmente descartada, eliminada.
El castrismo solo tolera creyentes en este sentido, es decir incondicionalmente. Nadie, absolutamente nadie puede poner en duda el sistema mismo. O crees en el sistema, ciegamente, o desapareces. Aquel joven que emitió sus criticas delante de Alarcón, en aquella reunión del Partido- ya que no era mas que una reunión del Partido Único puesto que nadie opuesto al sistema fue invitado- en aquella reunión aquel joven no emitió dudas sobre el sistema, únicamente presentó quejas sobre las condiciones de vida de los cubanos. Nada mas. Si hubiera hecho preguntas sobre la naturaleza del régimen, sobre las capacidades de sus jerarcas, sobre la utilidad de cambiar por un sistema democrático, sobre las libertades y los prisioneros políticos, etc, este joven ya hubiera sido anotado en la lista negra. Ya tan solo sus preguntas ingenuas y sin importancia ninguna para el sistema lo obligaron a acudir corriendo a donde lo llamaban sus amos, ¿ que hubiera sido si hubiera dicho algo critico sobre el sistema mismo?
El castrismo necesita y vive únicamente de creyentes. Y el que no es creyente tiene que hacer como si lo fuera, de aquí tanta “doble moral”, tanto doble juego, tanto doble pensamiento, tanta esquizofrenia social. De aquí este “clientelismo, servilismo y falsas lealtades” del que habla usted “Canta Claro”. Por un lado tienes que estar constantemente creyendo en el sistema, ya que te obliga a ello, por el otro todo tu intelecto, tu razón, tus sentidos te dicen todo lo contrario. El pueblo cubano es un pueblo de creyentes que no cree en absoluto en lo que le obligan a creer. Todos saben perfectamente a donde los llevó este régimen totalitario, pero tienen que hacer como si. Como si no vieran nada, como si no oyeran nada. Ciegos y callados, entonando letanías y procesiones, el creyente castrista, o el seudo-creyente castrista, vive en un mundo absurdo, incoherente, falso, falsificado, imaginario.
La palabra creyente también es útil para una comprensión de lo que significa un totalitarismo.
Y en el caso cubano, lo que significa el totalitarismo castrista.
Reciba un saludo “canta claro” y gracias por sus reflexiones. Sencillamente yo y usted sumamos algo mas a la necesaria comprensión de lo que oprime al pueblo cubano, no hay en esto ninguna contradicción. Ni entre usted y yo, ni entre lo que pensamos.
Comentario de Anonymous User (joseluis sito)
Modificado: 27/04/2008 23:00
Canta Claro’, estoy totalmente de acuerdo con usted en su comentario 44.
Añado la palabra creyente, para definir lo que el castrismo reclama a todo el pueblo cubano, como todo totalitarismo: una fe absoluta y sin condiciones. Es en esto, entre otras cosas, que el castrismo es un totalitarismo, se funda sobre un dogma, una verdad revelada intangible, inmutable, eterna. Solo pide una fe incondicional. Cuando el régimen echa de su puesto a un ministro, lo hace en su inmensa mayoría porque la fe de la persona, es decir su creencia total y absoluta en el régimen es dudosa o ya no confiable.
La frase “es confiable” significa para el régimen castrista que no usas de tu razón o libre pensamiento, abandonas toda posición critica hacia el dogma establecido. Puedes hablar sobre detalles o sobre puntos particulares del sistema, o su periferia, y con mucha cautela, pero jamás puedes poner en duda el sistema él mismo. El socialismo, la revolución, Castro, todo este entramado forma un dogma intangible, una Verdad que no admite ninguna desviación, aun sea la mas minima. Cuando una persona ya “no es confiable”, es decir cuando empieza a pensar por ella misma, usando la razón, analizando, basándose en consideraciones empíricas, verificando en lo que ve, observa, cuando esa persona empieza a dudar, a emitir criticas sobre la existencia o la naturaleza misma del sistema, entonces es despiadadamente, brutalmente descartada, eliminada.
El castrismo solo tolera creyentes en este sentido, es decir incondicionalmente. Nadie, absolutamente nadie puede poner en duda el sistema mismo. O crees en el sistema, ciegamente, o desapareces. Aquel joven que emitió sus criticas delante de Alarcón, en aquella reunión del Partido- ya que no era mas que una reunión del Partido Único puesto que nadie opuesto al sistema fue invitado- en aquella reunión aquel joven no emitió dudas sobre el sistema, únicamente presentó quejas sobre las condiciones de vida de los cubanos. Nada mas. Si hubiera hecho preguntas sobre la naturaleza del régimen, sobre las capacidades de sus jerarcas, sobre la utilidad de cambiar por un sistema democrático, sobre las libertades y los prisioneros políticos, etc, este joven ya hubiera sido anotado en la lista negra. Ya tan solo sus preguntas ingenuas y sin importancia ninguna para el sistema lo obligaron a acudir corriendo a donde lo llamaban sus amos, ¿ que hubiera sido si hubiera dicho algo critico sobre el sistema mismo?
El castrismo necesita y vive únicamente de creyentes. Y el que no es creyente tiene que hacer como si lo fuera, de aquí tanta “doble moral”, tanto doble juego, tanto doble pensamiento, tanta esquizofrenia social. De aquí este “clientelismo, servilismo y falsas lealtades” del que habla usted “Canta Claro”. Por un lado tienes que estar constantemente creyendo en el sistema, ya que te obliga a ello, por el otro todo tu intelecto, tu razón, tus sentidos te dicen todo lo contrario. El pueblo cubano es un pueblo de creyentes que no cree en absoluto en lo que le obligan a creer. Todos saben perfectamente a donde los llevó este régimen totalitario, pero tienen que hacer como si. Como si no vieran nada, como si no oyeran nada. Ciegos y callados, entonando letanías y procesiones, el creyente castrista, o el seudo-creyente castrista, vive en un mundo absurdo, incoherente, falso, falsificado, imaginario.
La palabra creyente también es útil para una comprensión de lo que significa un totalitarismo.
Y en el caso cubano, lo que significa el totalitarismo castrista.
Reciba un saludo “canta claro” y gracias por sus reflexiones. Sencillamente yo y usted sumamos algo mas a la necesaria comprensión de lo que oprime al pueblo cubano, no hay en esto ninguna contradicción. Ni entre usted y yo, ni entre lo que pensamos.
RESISTENCIA ¡!
VIVA CUBA PRONTO LIBRE ¡!