Batista y el último periodista muerto
En el día mundial de la libertad de prensa, la oficialidad cubana ha intentado darle un tiro de gracia a la historia. La ha dejado boquiabierta.
Según un despacho de la Agencia Cubana de Noticias, reproducido en la mayoría de los medios de prensa de la isla, han pasado 50 años desde el último asesinato de un periodista en Cuba.
Lo han dicho con serenidad en un coloquio denominado “Por el respeto a la vida de los periodistas”. Se ha dicho con un orgullo inexplicable, con una incongruencia sórdida.
Todos hemos quedado sorprendidos ante tanto descaro hecho titular de prensa.
Fue Fulgencio Batista, según relata el reporte, quien mandó a matar al ecuatoriano Carlos Bastida Argüello, asesinado en La Habana en 1958 después de convivir siete semanas con el Ejército Rebelde en la Sierra Maestra.
Desde entonces, pues para los periodistas en Cuba y, según lo que puede entenderse desde el artículo de la ACN, la vida ha sido un privilegio para los hacedores de la prensa nacional.
Y claro está, los esfuerzos conmemorativos de la UPEC se han volcado hacia el que se hacia llamar Atahualpa Recio. “Siempre hay un motivo para disfrazar a un monstruo llamado verdad”, ya lo dijo Einstein.
Por eso ni una palabra ha reconocido la desvergüenza, la hipocresía, la falacia de hablar de prensa y libertad en Cuba. Ni siquiera una frase ha podido publicarse en pos de COLOREAR un día cualquiera, instituido mundialmente para decir la verdad con la mayor transparencia.
Batista ha sido el centro de las culpas esta vez. Sobre el antiguo dictador caen las sombras de la muerte del ecuatoriano. Y tal hecho cruel ha sido públicamente “recordado”, 50 años después.
¿Quién podrá creer tanta bazofia?
¿Quién carga con la muerte de los cubanos que han sido fusilados con humillación, desprecio y balas en esa supuesta revolución de obreros y campesinos por hacer un periodismo no castrista?
No es necesario listar nombres. No caben ni en mi memoria, ni en la historia cubana después de 1959.
Vivir de la nada, hacer de la vida un simple acto repetitivo, vivir callando o asintiendo, vivir en la oscuridad y el miedo, ¿acaso no es morir? Desinformar a un pueblo durante años, hacerles creer una voluntad personal, única e insoslayable, ¿acaso no es matar?
Batista es, sin dudas, un gran tomo en las obras completas de las dictaduras contemporáneas en Cuba. La actual, como se sabe, ya tiene varios. Sin embargo, en el capítulo de periodistas asesinados…hummm…!!! Una pregunta sencilla: ¿Qué hacemos tantos del otro lado del Caribe alegrándonos haber salido vivos de aquellos tiroteos de ideología idiota?
Muchos estamos contando la historia, otros...La última muerte de un periodista en Cuba pudiera estar aconteciendo ahora… Batista murió, ¿quién es entonces el culpable?
Sí
No
14/05/2008 0:32
Sí
por DON JUAN TENORIO (Usuario no autenticado) 14/05/2008 15:43
sobre las espaldas y la conciencia del dictador mayor...caerá para siempre la suerte de los que sufren aún la muerte en vida... esa sensación de vivir en el ostracismo o en las carceles cubanas...por el único delito de oponerse a la infamia.
LIBERTAD PARA LOS PERIODISTAS PRESOS POLITICOS
GLORIA A LOS QUE HAN MUERTO POR OPONERSE A LA BARBARIE