¿Odisea africana? No fue igual para todos
Previo aviso familiar, vi un fragmento de un documental de dos horas de duración titulado Cuba: Odisea africana, de la realizadora franco-egipcia Jihan El Tahri, cuya primera parte ya fue exhibida por la televisión cubana.
El material, con una visión de lo que fue el combate de Cuito Canavale para las tropas del ejército cubano que intervino en el conflicto angolano y todas las circunstancias de su presencia en África, intenta recoger en imágenes y testimonios, parte de lo vivido por un numeroso grupo de hombres (miles) que compararon aquellas horas de combate cerrado con la imagen del infierno.
Y ciertamente, todo lo que se habla… forma parte de aquella agonía. Sin embargo, si bien se presenta una visión de orgullo sobre lo acontecido, sobre todo de la victoria cubana, no se explica cómo es posible rememorar aquellos días sin ir al presente de los protagonistas.
Para los que fue una odisea de verdad, una odisea de horror, muerte y sangre, los días actuales están marcados por el olvido. La carne de cañón, esa que enfrentó aquel duro combate, sufre hoy en esa Cuba que se vanagloria de su incursión militar en tierras africanas, una tragedia que va desde la supervivencia hasta el arrepentimiento.
¿Por qué el documental de la egipcia no dice que los sueños de los que participaron en aquel conflicto nunca más volvieron a ser iguales? ¿Por qué muchos de los que murieron y sus familias que nunca han sobrevivido ante las heridas del corazón, son recordados solo cuando se habla de la “inmensidad combativa de nuestro ejército”, según dijo Jorge Risquet presentando el material en la televisión cubana el pasado sábado? ¿Por qué no aparecen los testimonios del General Ochoa sobre la incursión cubana en África?¿Por qué no se presentan documentales cubanos donde Ochoa habla de Cuito con una emoción que hace llorar?
Para muchos, entre ellos mi padre y mi familia toda, que guardamos en una gaveta del armario familiar la orden Ignacio Agramonte de primer grado, nos preguntamos si en verdad resulta loable el empeño de potenciar una victoria que para muchos es triste y eternamente desagradecida. Al final, gran parte del documental gira hacia el planificado objetivo de potenciar, mucho más, “la grandeza moral y militar de Ernesto Che Guevara", como ha reconocido la propia prensa cubana en sus publicaciones periódicas.
El señor Risquet omitió decir, mientras presentaba el documental en la televisión cubana, que la odisea para él fue, simplemente, estar en un campamento de la jefatura y ordenar: resistan, resistan, resistan…! Para los que vieron los tiros por los aires, la bala mortal en el pecho del amigo y la muerte injusta imperando en Cuito Canavale, la odisea no merece documentales históricos porque, después de 20 años, muchas de las agonías continuan.
No obstante, Le Monde diplomatique ha señalado: "Se podría resumir [el documental] en una pregunta: ¿Por qué Nelson Mandela reservó a Cuba su primera visita al exterior después de su liberación? Desde la epopeya de Ernesto Che Guevara en el Congo hasta el triunfo de las tropas cubanas en Cuito Cuanavale, en Angola, contra el ejército sudafricano del apartheid, todo lo que aquí vemos es todo un pedazo de historia injustamente ignorado. Apasionante".
Y yo me pregunto: ¿para quién? Con certeza para ninguno de los que sintieron y sienten el dolor de haber perdido parte de su vida, o la vida toda, por un objetivo más que humanitario, infinitamente político. Para ellos ese calificativo de "apasionante" es una ofensa.
El documental no está disponible aún en YouTube, pero… quien tenga sangre fría para verlo, puede encontrar su segunda parte, a las 6 de la tarde del domingo en el espacio de la mesa redonda de la Televisión Cubana. ¡Buen provecho!
Si quiere saber todas las entrañas del combate de Cuito Canavale e imágenes de los combates acceda aquí.
Sí
No
06/04/2008 18:59
No
por la verdad os hara libre (Usuario no autenticado) 25/04/2008 4:17
Recuerdo en esas fechas de los años 76-78 en pleno apogeo de la incursion africana un viejo izquierdista cubano ya desiulisionado decirme eso es solo para la gloria de Fidel el pueblo pone su sangre y vida, es tan triste como cuando los aztecas ofrecian a los dioses vidas jovenes depeñandolas por las piramides gloria de los sacerdotes que invocaban a los dioses. Por eso siempre recuerdo esas palabras de Marti ser cultos para ser libres.