¡Qué República aquella...mi abuela!

¡Qué República aquella...mi abuela!

Todos los libros de Historia de Cuba editados después de 1960 y que son utilizados para enseñar esa materia en las escuelas cubanas nos cuentan la misma “leyenda”.

Desde los niños de primaria y hasta algunos en la universidad afirman que el 20 de mayo nació la peor de las repúblicas posibles. Esa versión ya tiene hasta videocasetes, que se utilizan en las nuevas “metodologías de la enseñanza” en las escuelas de la Isla.

Allí, cobran vida, la voz de un locutor irreverente que con un “asco” forzado comenta cuán corrupto y vil fue lo vivido hasta que llegó el Coma-Andante y mandó a parar.

Los muertos votaban, aseguran. Existían las famosas “botellas” y se robaban la merienda infantil. Los políticos prometían lo imposible y los senadores vivían en haciendas y hasta visitaban burdeles de lujo. Vestirse de “caché” era usar guayaberas y sombreros, aún en medio de aquellos calores perennes del trópico.

En las llamadas “teleclases” que se imparten en la secundaria básica de hoy, tres casetes de 80 minutos narran la tristeza de una República que, según se escucha, no nació para todos.

Están los campesinos eternamente humildes y los extensos cañaverales… aquellos que nos hacían una potencia azucarera, aún con los macheteros en harapos.

Sin embargo, en ninguno de los libros de Historia de Cuba, esos reeditados ahora mismo, está la versión que mi abuela me inculcó. Ni en las imágenes en blanco y negro de los canales educativos, ni en el audio y el asco “desmedido” del locutor de turno, está la risa de los que confiaron que algún día el futuro sería mejor.

No se muestran los 2 kg de carne que mi abuela compraba con 10 centavos y mucho menos la idea de que éramos la gran llave del Golfo, símbolo de la prosperidad económica a la que estábamos convocados en un mundo lleno de esperanzas.

Lo que se fundó un 20 de mayo de 1902 fue creciendo, pasando… y la idea inicial, soñadora y libertaria, quizás terminó siendo destruida.

Lo que ni me abuela ni yo acabamos de entender es por qué, de las páginas de los libros de Historia de Cuba (post 1960) y mucho menos de la voz “asqueada” del locutor del videocasete, son arrancados el odio y la vulgaridad con la que el oficialismo expresa: ¡Qué República aquella!, refiriéndose, claro está, a la anterior.

Me pregunto si en esta, supuestamente opuesta y de 50 años, no hay razones suficientes para gritar, con el mismo asco en la voz, una repugnancia similar. Hoy también se pudieran editar y exhibir casetes de 80 minutos con imágenes similares a las que se usan para armar la "leyenda" .

Si desde la prensa cubana se puede leer hoy un soberbio ataque a lo que surgiera un 20 de mayo… mi abuela, yo… y muchos, seguimos cuestionando que si lo que vino después del 1ro. de Enero fue, como cuentan, “con todos y para todos”, por qué ella morirá con la ilusión de mi regreso y con la certeza de que "socialismo es hambre na´má, mi´jito"

Al menos desde mi lejanía le alegro los días escribiéndole que puedo comer algunos kilos de carne y saborear una historia de vida diferente… aunque sea lejos…muy lejos de su casa en Camagüey allá… en “aquella República”. ¡Wuasch!

No

20/05/2008 6:21