Atajos y pícaros
El gubernamental Movimiento Al Socialismo (MAS) de Bolivia se ha sacado del sombrero una nueva propuesta para la Carta Magna en proceso de gestación: pretende disminuir el por ciento de votos necesarios para elegir al presidente de la República. El actual "50% más uno" que marca la ley como imprescindible para no convocar una segunda vuelta, el MAS aspira a reducirlo al 40%, informa el diario paceño La Razón.
El partido de Evo Morales va a por todas en su intención de desbrozar cualquier trance que impida al actual mandatario volver al poder dentro de cuatro años, y reconquistarlo cuantas veces quiera, aunque el margen sea tan estrecho que difícilmente pueda hablarse de una decisión de las mayorías.
La idea socialista viene del batacazo en las encuestas. El descenso en la popularidad de Morales (hoy, 57%) contrasta con el sobresaliente que incluso llegó a tener el líder aymará (70%). Así es entonces como quienes han prometido higiene democrática y refundación, traman como redactar una Constitución "a la carta" que posibilite el sueño eterno de cualquier populista: conservar el poder. Aunque una cosa así hiera de muerte la ya enfermiza democracia boliviana.
Morales se mira en el espejo "victorioso" de su colega Daniel Ortega. El mandatario nicaragüense pactó con el mafioso liberal Arnoldo Alemán rebajar hasta el 35% la cifra imprescindible para gobernar. Las antípodas tradicionales de la vida política nicaragüense se acoplaron en función de intereses mezquinos, lo que facilitó que en noviembre de 2006 Ortega lograra lucir la banda presidencial, con apenas el 38% de los votos.
Otro caso que recuerde, aunque diferente, fue el del argentino Néstor Kirchner en 2003, cuando su contrincante Carlos Menem no se presentó a la segunda vuelta, porque auguraba una fulminante derrota.
Finalmente Kirchner gobierna Argentina con el 22,2% de los votos que consiguió en la primera vuelta. Su caso es distinto al de Evo y Ortega, porque no se produce tras la flexibilización grosera de las leyes promulgadas para evitar estos excesos, ni por turbias alianzas partidistas. Sin embargo, vale la pena reflexionar sobre cuánta legitimidad tiene un presidente que no representa (mediante el voto) ni siquiera a la mitad de sus gobernados.
Sí
Sí
20/09/2007 18:49
Sí
por 22/09/2007 17:57
Querido José Luis: El método norteamericano es diferente. No se cuentan los votos de todo el país, sino que gana los votos electorales el que vence en un estado. Por eso no admite comparación con los que yo he citado. Dicho esto, el sistema de EEUU me parece injusto y su futura corrección sería deseable. Sin embargo, ninguno de los precandidatos habla de eso. No les interesa ni a demócratas ni a repúblicanos ni a independientes. Es decir, les gusta su sistema. De más está decir también que la elección de Bush en el 2000 fue cuando menos desastrosa para la credibilidad de EE UU. Pero como el sistema no es homologable al que trato en el post, no lo incluyo. Ese es otro asunto. Ya tocará hablar de eso.
por (Usuario no autenticado) 22/09/2007 17:50
¿Sabe usted que, por ejemplo, Bush salio electo con menos votos que Al Gore?
¿Sabe usted que en USA un presidente "electo" nunca llega a un 30% de los votos?
Por favor, le ruego que en sus analisis se fije tambien en la "cuna" de la democracia, y vera que no tienen mucha moral que digamos.
por Escolastico Pacheco (Usuario no autenticado) 23/09/2007 16:00
"Companero" Jose Luis:
Llama sobremanera la atencion, que siendo ud. desafecto al sistema electoral norteamericano, le de un merito a ese pais que le corresponde a otro.
La cuna de la democracia lo fue la Grecia Antigua....Animal!!!!!