Chile: ¿Ser para estar? ¿O para actuar?

Chile: ¿Ser para estar? ¿O para actuar?

Finalmente Chile se ha lanzado a la carrera para obtener un asiento en eso que llaman el Consejo de Derechos Humanos de la ONU (CDH).

Era una anormalidad que un país clave, para entender el paso exitoso de una dictadura a un régimen respetuoso con los derechos elementales, no figurara en la variopinta lista de quienes, supuestamente, valoran y deciden el cumplimiento de la Declaración Universal y del resto de convenciones y protocolos firmados al amparo de Naciones Unidas.

Sobre todo porque la geopolítica continental lo necesita, quizás ahora más que nunca. El ejemplo de un país gobernado establemente en los últimos 17 años, con los mayores índices de crecimiento y libertades de la región, que no ha tenido que recurrir a la violencia —como Pinochet en momento— ni al rupturismo bolivariano —al estilo de Hugo Chávez y Evo Morales—, impondría mesura y respeto en el seno de la entidad.

La candidatura chilena —y la retirada de Venezuela de la puja, buena noticia donde las haya— ha sido bien recibida por la clase política local. No obstante, la presidenta Michelle Bachelet ha optado por la "precaución", porque en su opinión la situación no está absolutamente definida (todavía puede sumarse otro país a la competencia).

El canciller Alejandro Foxley aseguró al diario santiaguino La Nación que su país se lo merece, porque tiene "una trayectoria muy sólida en materia de derechos humanos". Sin embargo, todavía tiene Chile cuentas postergadas en la gestión de la memoria histórica interna, aunque desde el punto de vista exterior la extradición del ex presidente de Perú, Alberto Fujimori, fuese un punto favorable, incluso cuando se sabe que fue una decisión estrictamente judicial.

La incógnita radica en conocer si Bachelet está dispuesta a abandonar sus complejos frente a los autotitulados gerentes de Bolívar en la Tierra, que le rodean por todos los flancos. Esto no significa abrir un frente de confrontación con los vecinos más indeseables, ni mucho menos. Pero sí hacer valer su papel regional y sus resultados, lo que debería traducirse en un peso más relevante para la política exterior chilena.

Si este país logra hacerse un hueco en el CDH, las decisiones más polémicas vendrán de la mano del análisis de países como Cuba y China. La posición que finalmente adopte determinará cuál es el real compromiso de la administración Bachelet con respecto al tema. Esto, sin descartar que en el período en que Chile supuestamente ocupe un asiento, ya podrían encararse las primeras denuncias sobre la situación en Venezuela.

¿Qué camino tomará la hija del general Alberto Bachelet, torturado y muerto en prisión durante la dictadura de Augusto Pinochet?

26/09/2007 17:36