Contranatura
En su edición del miércoles 29 de agosto, The Wall Street Journal publicó que la "maravilla de ingeniería más cotizada de China, la presa de las Tres Gargantas, enfrenta problemas imprevistos que van desde los deslizamientos de tierra hasta la contaminación del agua", lo que despierta nuevas dudas sobre un proyecto que simbolizó el esfuerzo del país asiático por "controlar su medio ambiente".
En Dubai, otro pintoresco punto del planeta, en boga en círculos empresariales y turísticos-fashion, se levanta un megaproyecto conocido como las Islas Palmeras. Consiste en la construcción de islas artificiales en las que en el futuro se levantarán 60 hoteles de lujo, cinco mil villas residenciales, parques, cines, etcétera.
Sus defensores alegan la preparación del país para enfrentar el agotamiento de las reservas petrolíferas en los próximos veinte años. Los detractores señalan que la obra ya ha afectado considerablemente la ecología marina y los arrecifes de coral. Las islas se venden ya por encima de los cinco millones de euros e incluso el excéntrico futbolista David Beckham ha comprado una de ellas.
Llama la atención el modo en que puede tentarse tan despiadadamente a la naturaleza en sitios del mundo donde la sociedad civil es poco menos que un chiste, y donde las denuncias de los ecologistas se interpretan como disidencias políticas, con las consecuencias previsibles.
En la misma cuerda, ahora que la institucionalidad va cada vez más calle abajo en Venezuela, el gobierno de Hugo Chávez ha anunciado un proyecto para construir islas artificiales en el Caribe, con el presunto objetivo de "resguardar la soberanía".
Nos parezcan bien o no, tanto la presa de las Tres Gargantas como las Islas Palmeras de Dubai persiguen un objetivo económico estratégico, aunque no se justifiquen ni lo faraónico de las obras ni el modus operandi para llevarlas adelante. Pero la idea del tío Hugo no es otra que la de consagrar su borrachera de poder en obras inservibles.
Dejando a un lado la retórica sobre la soberanía, que nada ni nadie la amenaza en Venezuela, ¿cuáles son los problemas de tierra edificable o cultivable que tiene este país para ir a la conquista del mar?
Hasta de levantar ciudades en las islas ha hablado el emperador, sin mencionar el impacto medioambiental que la descabellada propuesta acarreará a la zona marítima venezolana.
Sin embargo, buscando en la historia reciente, la megalomanía chavista se justifica en los espejos en los que se afeita el coronel golpista. Si Fidel Castro intentó desecar la Ciénaga de Zapata y sembrar café en los alrededores de La Habana, ¿cómo su alumno más aventajado, y ahora patrocinador financiero, no lo va a experimentar en terreno propio?
Habrá mucha indolencia empresarial (como en Estados Unidos) y millones de ciudadanos tirando latas en las playas (en el mundo entero), pero es indudable que los mayores atentados contra la Tierra los están financiando y protagonizando los gobiernos autoritarios desde el Caribe hasta Asia; por no llamarles de otro modo.
Sí
Sí
30/08/2007 21:06
Sí
por (Usuario no autenticado) 01/09/2007 0:30
lo de las islas será un escandalo, pero al final la gente se olvida de esos desastres, como el de la cienaga de zapata y el cordon de la habana. al final, se gastará todo el dinero en eso porque chavez aspira a ser un emir como el de los emiratos arabes...
por Tomás Ramírez Gómez 03/09/2007 14:40
Eh Michel, ¿que sabes de los cerros de Caracas? ¿Ya chavito erradicó estos barrios insalubres? ¿por qué no emplea todo su dinero para sacar de la miseria a millones de venezolanos que viven en los cerros? Y si después de sacar a la gente de los cerros, quiere sembrar ahí café caturra, pues muy bien.