Comentario de Anonymous User (luan jimenez)

Modificado: 13/05/2008 13:57


“De los tiranos aprenderás dos cosas: a odiar a los traidores y a respetar a los enemigos.” J.J



Breve análisis de un tirano.


Es increíble que el hombre se pueda convertir en bestia. Son increíbles tantas cosas que la humanidad no aprende con la historia y esto es muy triste. El hombre bestia manipula a la gente, por ser anticristo. Yo ubico al viejo Fidel Castro en esta especie de seres humanos. Nadie, posiblemente solo los que le rodean, saben de su maldad de demonio, de su carismática forma de poder proseguir en el poder durante tanto tiempo manipulando y oprimiendo a un pueblo tan pacifico como el pueblo cubano. Sin dudas, el dictador se le agota las baterías y todo el mal que ha aportado con su irónica revolución, es un mal que pronto saldrá de la oscuridad a la luz. ¿Quién sabe cuantos túneles y cuantas fabricaciones malévolas este individuo ha fabricado en la isla para vivir como topo o como un oscuro antidios? ¿Cuántos saben de todos los festines que ha celebrado con la sangre inocente durante más de cuarenta años, sin mencionar las infinitas injusticias que ha llevado a cabo en contra de su pueblo o los experimentos suyos de economista, doctor, cirujano, fiscal, juez? Son demasiados, que bajo la sombra de su poder comete, pero que algún día dejará de ser misterio sus atrocidades y la opinión publica lo sabrá. Yo podría mencionar a tantos caudillos con mayor dignidad que Castro. Y digo después de todo con el respeto de los lectores por estas palabras: ¡Pobre viejo sin marido, traicionado por su amante, los soviéticos, herramienta, ramera o prostituta, mediocre de ideales mal concebidos, amante del poder vitalicio! ¡Cuánta maldad encierra tu imperio! Dios lo sabe y los que te acompañan tan sedientos como tu, esos secuaces, cómplices de la magnitud de tu cólera enfermiza. Como yo pudiera definir tu trayectoria, inventando guerrilleros, personajes afiliados a tus costillas. No lo se... Sólo temo por aquellos que bajo tus garras yacen sepultados o aún sobreviven. Me doy cuenta que tu historia es menos transparente que las aguas sucias de los vertederos de la Habana. Yo rezo y le agradezco a mi único y verdadero Dios por la muerte, porque la muerte ya esta tocando a tus talones, viejo tirano. Después de todo, aquí, desde el exilio, te compadezco y soy feliz y veo que tu reino de la maldad llega a su fin lentamente. Sin embargo, ningún cubano después de tu fallecimiento te perdonará y Dios, no lo creo, como también la sabe usted y esos que te rodean comiendo de las migajas de la patria para sobrevivir a tu lado. Prepárate para ese largo viaje y no pienses que después que tus huesos se pudran estarás a salvo, porque la muerte no es la salvación sino el principio del castigo de los males, y bastantes son los que usted, triste anciano Fidel Castro ha cometido. Gracias a mi Dios por todo y mucho más....