El mundo al revés

El mundo al revés

¿Qué hacían cinco estudiantes mexicanos y un cerrajero ecuatoriano en el campamento del terrorista Raúl Reyes? ¿A cuáles peligros se expone quien se une o visita, por cualquier razón, a un grupo fuera de la ley?

Supongamos que los estudiantes eran simples investigadores interesados en las experiencias bolivarianas de las FARC. También que el cerrajero era un obrero contratado para abrir una puerta. Supongamos que esta misma situación se repite en las montañas del Pakistán profundo y que una andanada del ejército vuela por los aires el campamento de un líder de Al Qaeda, con la pérdida colateral de cuatro estudiantes iraníes y un obrero afgano que dormían allí. ¿Qué hacían estos ciudadanos en un enclave terrorista?

No se trata de defender la tesis de los daños colaterales, que no deja de ser perversa. Aquí el "daño" es directo. Si en España, en un operativo contra la banda terrorista ETA, caen cuatro franceses y un británico, que por alguna extraña razón se encontraban junto al grupo ilegal, en Europa nadie se va a rasgar las vestiduras. De eso no me caben dudas, aunque sus familias intenten presentar al Estado democrático, como suele pasar muchas veces en el País Vasco, como culpable o mafioso por hacer lo que le corresponde.

Tras lo sucedido en la frontera entre Colombia y Ecuador, los gobiernos de Ciudad México y Quito no han cesado de acosar a Bogotá en la petición de indemnizaciones para los familiares de los muertos. La falta de perspectiva de los países latinoamericanos, más democráticamente formales que nunca, pero igual de imberbes que siempre, permite la realización de espectáculos tan groseros como el de marras.

Para Uribe, va resultando una heroicidad imponerse diplomáticamente, porque en América Latina la lucha de Colombia contra el terrorismo no termina de convencer a los vecinos.

México y Ecuador tienen derecho a pedir una investigación sobre los hechos, pero sin adelantarse a los resultados. Los padres de las víctimas igualmente a llorar a sus hijos y a comprobar los procedimientos, pero sin olvidar su porción de responsabilidad en el asunto, directa o indirectamente.

Si los estudiantes y el cerrajero eran simpatizantes de las FARC, no hay mucho dónde exigir. En una guerra contra el terrorismo, como la que viven los colombianos, se está del lado de las víctimas o de los victimarios. Y el ejército de un país democrático está en el deber de actuar en defensa de los intereses nacionales. ¿O no?

Pero como el mundo está al revés, Uribe y su diplomacia, además de pedir las necesarias disculpas por la incursión extraterroritorial de sus tropas, han debido emplearse a fondo para lidiar con gobiernos que no permitirían, ni por un minuto, una guerrilla terrorista merodeando sus bosques. Asco que dan.

29/03/2008 19:51

por mario fdez (Usuario no autenticado) 30/03/2008 17:40

eso que usted dice se va ahora con lo del Tibet. la comunidad internacional apoya a Pekin por intereses comerciales y lo demas es bobería. qué vamos a esperar del burguesito Rafael Correa?