Tropiezos salvadores
En Bolivia, donde todavía hay fuerzas sociales y políticas capaces de plantar cara a los apetitos totalitarios de Evo Morales, no ha podido aprobarse la nueva Carta Magna por una afortunada —digámosle así— falta de consenso. Si no fuera por la insuficiente mayoría gubernamental en el foro constituyente, los bolivianos ya tendrían una nueva ley de leyes a la medida de Morales y de sus preceptores.
El aviso va para los ecuatorianos, que, según algunas encuestas privadas, entregarán un poder suficiente a Rafael Correa —el próximo 30 de septiembre— como para destrozar la ya endeble democracia del país andino.
La resistencia opositora en el Congreso boliviano, la independencia de la mayoría de los medios de comunicación (son críticos, pero mesurados) y los movimientos cívicos regionales (a veces, lamentablemente, demasiados asidos a los métodos violentos) colocan freno democrático a las ambiciones gubernamentales, al extremo de que algunos ministros han debido acudir a la marcha atrás, más de una vez.
El caso más reciente es el del titular de Presidencia, Juan Ramón Quintana, que la semana pasada acusó a periodistas y columnistas bolivianos de ser pagados por Estados Unidos. Vamos, lo típico. No se desvió un renglón del gastado libreto que endilga a la CIA el patrocinio financiero de cualquier disidencia mundial, sea política o periodística.
Ayer, Quintana ha tenido que retractarse, ante el contundente pedido de pruebas de las principales organizaciones periodísticas bolivianas. Ahora dice que fue malinterpretado, que jamás afirmó tal cosa. Por lo pronto —no se sabe hasta cuándo— la presión del cuarto poder funciona en Bolivia. Por su irresponsabilidad y graves acusaciones sin fundamento, el ministro debería marcharse a casa con un estruendoso portazo a sus espaldas.
Aunque por causas diferentes, la ministra de Defensa de Ecuador, Lorena Escudero, sí que ha renunciado. Se negó a secundar la teoría de la conspiración sobre la presunta preparación de un "inminente atentado" contra el presidente Rafael Correa. Desde el gobierno, en plena campaña electoral y capitalizando el victimismo, se mencionó hasta el arma del magnicidio (un cohete), que nunca apareció ni nadie pudo probar su existencia. La ministra negó tener pruebas y hasta ahí llegó su influencia en el gabinete.
Del cohete y del supuesto atentado ya no se ha habla. Rafael Correa, el mismo que conminó a los ecuatorianos a no leer periódicos ni ver la televisión (según él, no lo hacía), ha iniciado esta semana una gira piel-de-oveja por las radios y televisiones ecuatorianas para apoyar a sus candidatos a la Asamblea Constituyente.
¡Qué educado se le ve! ¡Qué buenas maneras, qué imagen de burgués de izquierda transmite!
Que lo compre el que no lo conozca.
Sí
Sí
07/09/2007 17:22
Sí
por (Usuario no autenticado) 07/09/2007 21:20
Fue en este mismo portal que se publicó un enlace a una entrevista que se le hizo a Don Hugo Chávez en la cual si mal no recuerdo afirmaba que lo que había en Cuba era una dictadura y que él no haría nada parecido en Venezuela... ¿andará Correa por el mismo camino? :-P
por Francisco Guerrero (Usuario no autenticado) 12/09/2007 9:00
Correa no es un burgues de izquierda. Es un resentido, un rencoroso y un acomplejado por la muerte de su padre profugo. A parte de eso, es un tragahostias lleno de hipocresia y confusion mental.