Comentario de Anonymous User (Jorge Ferrer)

Modificado: 25/06/2008 16:25


Joaquín, las anécdotas que usted refiere las conozco, y otras que se deja las conozco también.
Dejando de lado la resistencia inicial al castrismo, que la hubo y fue importante, y pronunciamientos muy escasos, la iglesia cubana ha sido dócil y ha cohabitado en silencio al lado del dolor. El magnífico discurso de Meurice y unas pocas intervenciones más ¡en 45 años enteros! contrastan con las amplias zonas de silencio. Se trata de una perogrullada, pero usted, ¡faltaría más!, es libre de pensar lo contrario.
Se me ocurre que tal vez la razón radique en que usted ignore, o prefiera ignorar, que muchas de las iniciativas importantes generadas por católicos o laicos y anotadas en la cuenta de haberes de la Iglesia, han tenido éxito no gracias, si no a pesar de la jerarquía católica cubana. Por ejemplo, y muy significativamente, la atención a los presos en las cárceles, donde se hace una labor verdaderamente ejemplar y que conozco con sumo detalle. Resulta, sin embargo, y aquí tendrá que creerme porque no estoy autorizado a revelar mi fuente, que las resistencias de la jerarquía a esa iniciativa son a veces más fuertes que las de las propias instituciones penitenciarias cubanas. El reciente affaire con la revista Vitral es otro ejemplo de esas resistencias de la jerarquía a útiles y valientes iniciativas, en este caso de un laico.
En cuanto a que el artículo del tal Orlando responde a la visión represora de la Iglesia católica en materia de libertad sexual, créame si le digo que también lo había notado. Pero como escribí, que vengan esas críticas precisamente de quienes callaron ante la represión minuciosa padecida por los homosexuales cubanos durante años, es, por lo menos, desasosegante. Lo es para mí. Por una vez, habría estado bien que se hubieran quedado callados.
Salud y gracias por compartir su opinión.