Comentario de Juan Antonio Blanco (Juan Antonio Blanco)

Modificado: 25/06/2008 14:57


Con razón hay tantas personas en Cuba que prefieren mantener sus comunicaciones con Dios por línea directa, sin pasar por la "pizarra telefónica" de los confesorios del Cardenal y sus amigos. Me consta que hay miembros de la jerarquia catolica con posturas consecuentes con su fé, pero, lamentablemente, la Iglesia es una institución humana -no celestial- y padece del mismo verticalismo que el Partido Comunista con el que comparte su homofobia institucional.

Coincido y aplaudo la lucidez y honestidad de Jorge Ferrer cuando dice que debemos felicitarnos por lo que pueda avanzarse en este o cualquier tema de derechos humanos sin que ello suponga que se tengan que abandonar los reclamos por otros aun más urgentes o que, incluso, como ocurre con el de la homofobia haya largo trecho todavía por andar.

En lo que a mi respecta, Mariela Castro cuenta con toda mi simpatía y respeto. Ella -que podía dedicarse a disfrutar los privilegios de la elite a la que pertenece- ha preferido trabajar en defensa de los derechos humanos de un importante sector de población. Su trabajo, además, adelanta la muy necesitada educación general en tolerancia que requerimos todos los cubanos comenzando por su familia. Los que la emprenden contra ella y su obra por razón de sus apellidos están presos de un rencor improductivo y contraproducente del que deberían liberarse. Me refiero tanto los homofóbicos de La Habana -Iglesia y Partido incluidos- como los del exilio.