Si en algo ha sido eficaz la "revolución traicionada" cubana, ha sido en desarrollar la cleptomanía individual y social. Este es un buen tema para ensayar. Yo recuerdo siendo un adolescente y estudiante internado en la escuela vocacional Lenin, que había casi siempre una proporcionalidad directa entre los ladrones y la jerarquía familiar: mientras más "pincho" el padre, más cleptómano era el hijo. Y lo peor: que al acto vandálico de robar se le veía con swing. Es decir, la cleptomanía se institucionalizó como moda, enraizándose en la personalidad muchos. Más de una generación de cubanos ha sufrido este mal, y aún son muchos, pero muchos, los que padecen este lastre. Recuerdo la canción de Carlos Varela, "todos se roban". La cleptomanía es un mal tan arraigado en el cubano de hoy, como el vulgar choteo. Sus remanentes se manifiestan de diferentes maneras, y lo llevan consigo desde intelectuales y académicos, hasta los que hoy venden gasolina robada en Hialeah.
Comentario de Anonymous User (Ali Farka Toure)
Modificado: 01/07/2008 15:55
Si en algo ha sido eficaz la "revolución traicionada" cubana, ha sido en desarrollar la cleptomanía individual y social. Este es un buen tema para ensayar. Yo recuerdo siendo un adolescente y estudiante internado en la escuela vocacional Lenin, que había casi siempre una proporcionalidad directa entre los ladrones y la jerarquía familiar: mientras más "pincho" el padre, más cleptómano era el hijo. Y lo peor: que al acto vandálico de robar se le veía con swing. Es decir, la cleptomanía se institucionalizó como moda, enraizándose en la personalidad muchos. Más de una generación de cubanos ha sufrido este mal, y aún son muchos, pero muchos, los que padecen este lastre. Recuerdo la canción de Carlos Varela, "todos se roban". La cleptomanía es un mal tan arraigado en el cubano de hoy, como el vulgar choteo. Sus remanentes se manifiestan de diferentes maneras, y lo llevan consigo desde intelectuales y académicos, hasta los que hoy venden gasolina robada en Hialeah.