Jorge Ferrer no todos los que fueron de izquierdas fueron unos fanáticos estalinistas. Esto también forma parte de la verdad.
Desde que André Gide publica en 1936 su libro "Retour d'URSS", Vuelta de la URSS, esa verdad ya empezaba a conocerse públicamente. Este libro se publica en plena guerra de España, cuando Hitler está en el poder y que toda Europa sucumbe al fascismo. El comunismo, y sobre todo los soviéticos, parecen la única muralla capaz de contener esos asaltos fascistas. Así todo Gide en su libro revela y destapa las verdades que oculta el sistema estalinista y soviético, sus mentiras, sus procesos infames contra opositores y crímenes. Ya empiezan a escucharse los reproches y las denuncias contra el sistema soviético a partir de esa época.
El contexto histórico es importante si algún análisis histórico e intelectual honesto se quiere hacer. El contexto histórico después de la postguerra, debe pensarse si se quiere examinar la obra de un Jean Luc Godard en los años 60-70. No olvidemos que Picasso, que nunca fue que sepamos un obsesionado izquierdista, hizo un dibujo de Stalin a su muerte y que le trajo bastante perjuicios de la parte de los propios comunistas.
Hubo comunistas de muchos tipos, sinceros, convencidos, entusiastas, ingenuos, cretinos, fanáticos, inmundos, criminales y un largo etc. Todo no se puede meter en el mismo saco.
Aragon el francés se puede comparar al García Márquez colombiano, dos personalidades hundidas en la fidelidad hasta la ceguera absoluta.
Jean Luc Godard como Picasso y varios más fueron hombres de izquierda, no unos fanatizados ciegos y callados.
Estas palabras de Picasso hablan del autentico significado de la palabra revolucionario: « Je n’ai jamais considéré la peinture comme un art de simple agrément, de distraction ; j’ai voulu, par le dessin et par la couleur, puisque c’étaient là mes armes, pénétrer toujours plus avant dans la connaissance du monde et des hommes, afin que cette connaissance nous libère tous chaque jour davantage ; j’ai essayé de dire, à ma façon, ce que je considérais comme le plus vrai, le plus juste, le meilleur, et c’était naturellement toujours le plus beau, les plus grands artistes le savent bien. Oui, j’ai conscience d’avoir toujours lutté par ma peinture, en véritable révolutionnaire. »
Traduzco la ultima frase: “Sí, tengo conciencia de haber siempre luchado con mi pintura, en verdadero revolucionario.”
Cuba en este contexto de los años 50-60 no podía caer en otra admiración de la que fue objeto. Era una autentica Revolucion para todos aquellos que salían de un mundo fascista y de guerra atroz, con los sentimientos y deseos inmensos de cambiar un mundo que había demostrado su barbarie. Calcar sobre el pasado nuestro presente es la forma más errónea de comprenderlo, a esto se le llama anacronismo histórico, el peor de los defectos.
Lo que ya me parece imperdonable, inexcusable, injustificable es que todavía hoy algunos, cada vez mas pocos, estén alabando o poniendo disculpas a la tiranía del Dictador Máximo.
Una película extraordinaria de Mikhaïl Kalatozov, de 1964, “Soy Cuba”, con el destino que tuvo ayuda a analizar esos trastornos de aquellas épocas.
La película fue rodada por Kalatozov y Sergueï Urusevski, a partir de un guión imaginario del poeta antiestalinista Evgueni Evtuchenko. La idea fue propuesta por Alfredo Guevara en 1962 durante el festival de Moscu. Pero la película terminada y mostrada al publico las criticas de los cubanos como de los soviéticos fueron tan negativas y rechazadoras que la película se enterró hasta que Martin Scorsese la sacara del olvido hace pocos años.
“Soy Cuba” fue victima de los que pretendía ayudar y ensalzar. Fue victima de los restos de estalinismo que todavía persistían en aquellos años, como el tal Alfredo Guevara, que nunca comprendió su mensaje poético y simbólico, alejado del realismo soviético.
Vale la pena de ver un documental de 1963 de Agnes Varda, “Salut les cubains”, realizada a partir de fotos que tomo durante su viaje a Cuba. Mas que una propaganda revolucionaria es una obra donde la música y la alegría del mundo cubano resalta en todo su esplendor, antes de que la chapa de plomo castrista lo cubra todo de su pobreza y tristeza.
Jean Luc Godard sabia que esa Revolución cubana estaba cargada de demasiado peso simbólico, como todavía hoy. Lo complejo es resaltar la novedad absoluta del acontecimiento revolucionario con su devenir sin caer en la apología de los dictadores que terminan ensuciando y acaparando ese momento histórico. Quizás esa película política de Godard que no hizo en Cuba sea esta que hizo en Londres en 1968 con los Rolling Stones, cuando estaban gravando el álbum “Beggars banquet”, obra maestra de toda la música rock. En ella Godard filma las repeticiones del grupo cantando “Sympathy for the devil”, una canción de las mas radicales de lo Rolling Stones. donde en particular dicen “cada policía es un criminal, y todos los pecadores unos santos”. Es algo totalmente revolucionario, como lo explicaba ya Picasso antes.
Quizás esta simpatía godardiana por el demonio fue recuperada por otros ignorantes y tirada al fango por admiradores ya no de revoluciones ni de revolucionarios, pero admiradores de dictaduras, dictadores y criminales. ¿ Fue esto culpa de Godard, Picasso o los Rolling Stones?
Comentario de Anonymous User (joseluis sito)
Modificado: 30/06/2008 1:49
Jorge Ferrer no todos los que fueron de izquierdas fueron unos fanáticos estalinistas. Esto también forma parte de la verdad.
Desde que André Gide publica en 1936 su libro "Retour d'URSS", Vuelta de la URSS, esa verdad ya empezaba a conocerse públicamente. Este libro se publica en plena guerra de España, cuando Hitler está en el poder y que toda Europa sucumbe al fascismo. El comunismo, y sobre todo los soviéticos, parecen la única muralla capaz de contener esos asaltos fascistas. Así todo Gide en su libro revela y destapa las verdades que oculta el sistema estalinista y soviético, sus mentiras, sus procesos infames contra opositores y crímenes. Ya empiezan a escucharse los reproches y las denuncias contra el sistema soviético a partir de esa época.
El contexto histórico es importante si algún análisis histórico e intelectual honesto se quiere hacer. El contexto histórico después de la postguerra, debe pensarse si se quiere examinar la obra de un Jean Luc Godard en los años 60-70. No olvidemos que Picasso, que nunca fue que sepamos un obsesionado izquierdista, hizo un dibujo de Stalin a su muerte y que le trajo bastante perjuicios de la parte de los propios comunistas.
Hubo comunistas de muchos tipos, sinceros, convencidos, entusiastas, ingenuos, cretinos, fanáticos, inmundos, criminales y un largo etc. Todo no se puede meter en el mismo saco.
Aragon el francés se puede comparar al García Márquez colombiano, dos personalidades hundidas en la fidelidad hasta la ceguera absoluta.
Jean Luc Godard como Picasso y varios más fueron hombres de izquierda, no unos fanatizados ciegos y callados.
Estas palabras de Picasso hablan del autentico significado de la palabra revolucionario: « Je n’ai jamais considéré la peinture comme un art de simple agrément, de distraction ; j’ai voulu, par le dessin et par la couleur, puisque c’étaient là mes armes, pénétrer toujours plus avant dans la connaissance du monde et des hommes, afin que cette connaissance nous libère tous chaque jour davantage ; j’ai essayé de dire, à ma façon, ce que je considérais comme le plus vrai, le plus juste, le meilleur, et c’était naturellement toujours le plus beau, les plus grands artistes le savent bien. Oui, j’ai conscience d’avoir toujours lutté par ma peinture, en véritable révolutionnaire. »
Traduzco la ultima frase: “Sí, tengo conciencia de haber siempre luchado con mi pintura, en verdadero revolucionario.”
Cuba en este contexto de los años 50-60 no podía caer en otra admiración de la que fue objeto. Era una autentica Revolucion para todos aquellos que salían de un mundo fascista y de guerra atroz, con los sentimientos y deseos inmensos de cambiar un mundo que había demostrado su barbarie. Calcar sobre el pasado nuestro presente es la forma más errónea de comprenderlo, a esto se le llama anacronismo histórico, el peor de los defectos.
Lo que ya me parece imperdonable, inexcusable, injustificable es que todavía hoy algunos, cada vez mas pocos, estén alabando o poniendo disculpas a la tiranía del Dictador Máximo.
Una película extraordinaria de Mikhaïl Kalatozov, de 1964, “Soy Cuba”, con el destino que tuvo ayuda a analizar esos trastornos de aquellas épocas.
La película fue rodada por Kalatozov y Sergueï Urusevski, a partir de un guión imaginario del poeta antiestalinista Evgueni Evtuchenko. La idea fue propuesta por Alfredo Guevara en 1962 durante el festival de Moscu. Pero la película terminada y mostrada al publico las criticas de los cubanos como de los soviéticos fueron tan negativas y rechazadoras que la película se enterró hasta que Martin Scorsese la sacara del olvido hace pocos años.
“Soy Cuba” fue victima de los que pretendía ayudar y ensalzar. Fue victima de los restos de estalinismo que todavía persistían en aquellos años, como el tal Alfredo Guevara, que nunca comprendió su mensaje poético y simbólico, alejado del realismo soviético.
Vale la pena de ver un documental de 1963 de Agnes Varda, “Salut les cubains”, realizada a partir de fotos que tomo durante su viaje a Cuba. Mas que una propaganda revolucionaria es una obra donde la música y la alegría del mundo cubano resalta en todo su esplendor, antes de que la chapa de plomo castrista lo cubra todo de su pobreza y tristeza.
Jean Luc Godard sabia que esa Revolución cubana estaba cargada de demasiado peso simbólico, como todavía hoy. Lo complejo es resaltar la novedad absoluta del acontecimiento revolucionario con su devenir sin caer en la apología de los dictadores que terminan ensuciando y acaparando ese momento histórico. Quizás esa película política de Godard que no hizo en Cuba sea esta que hizo en Londres en 1968 con los Rolling Stones, cuando estaban gravando el álbum “Beggars banquet”, obra maestra de toda la música rock. En ella Godard filma las repeticiones del grupo cantando “Sympathy for the devil”, una canción de las mas radicales de lo Rolling Stones. donde en particular dicen “cada policía es un criminal, y todos los pecadores unos santos”. Es algo totalmente revolucionario, como lo explicaba ya Picasso antes.
Quizás esta simpatía godardiana por el demonio fue recuperada por otros ignorantes y tirada al fango por admiradores ya no de revoluciones ni de revolucionarios, pero admiradores de dictaduras, dictadores y criminales. ¿ Fue esto culpa de Godard, Picasso o los Rolling Stones?
VIVA CUBA PRONTO LIBRE ¡!