Novedades de Moscú
Sin llegar a los extremos de aquel disparatado conductor del Mambo Taxi en ''Mujeres al borde de un ataque de nervios'', la película de Pedro Almodóvar, el taxista que me lleva al Kremlin en una soleada mañana estival ha convertido su vehículo en una pintoresca galería nacionalista. Una bandera rusa ribeteada en oro se levanta sobre el salpicadero encajada en un pedestal de bronce. La rodean iconos en miniatura: medio santoral de la iglesia ortodoxa rusa vela por que nuestro viaje a la vetusta fortaleza transcurra sin sobresaltos.
La Rusia que se encuentra hoy el viajero se parece tan poco a la Unión Soviética de antaño como a la caricatura de país que dibuja Occidente, reacio tantas veces a contar al gigante euroasiático entre el concierto de naciones que encarnan los valores de la civilización occidental. Guarda, sin embargo, cierto parecido con ambas. La pátina del pasado comunista es visible en las elefantiásicas barriadas dormitorio que rodean Moscú. Los poblados de dachas que sirven de prueba de la súbita prosperidad de unos cuantos se extienden como aquellos ''campos roturados'' de la literatura soviética por áreas inmensas más allá de los bloques de cemento barato. El alto coste de la vida --diversos estudios califican a la capital de Rusia como la ciudad más cara del mundo--, la maraña de automóviles occidentales entre los que se mueven nerviosos, vestigios de otra época, minúsculos coches soviéticos, los casinos en Novi Arbat --''nuestro Las Vegas'', me dijo alguien-- son el paisaje ya indeleble de un postcomunismo que se ha colado en la historia de Rusia como esos huéspedes de provincia con los que a veces no se sabe bien qué hacer.
En Moscú, sin embargo, muchos parecen saberlo. Según estimados, el 9% de sus habitantes es dueño del 72% de todo el dinero que circula por un país inmenso y poblado por más de 140 millones de personas. Un dinero de cuya volatilidad dan agresivo testimonio los rótulos de canje de rublos por euros o dólares, y viceversa, que se encuentran a cada paso, como si uno paseara por un balneario internacional lleno a rebosar de turistas. La Rusia de hoy, recuperada ya a medias del descalabro de la desintegración, la fiesta de la desideologización y el banquete de la libertad recuperada, constituye un reto para propios y ajenos. Un reto para los empresarios nacionales que no se sienten a gusto con un intervencionismo estatal en ocasiones férreo y que los anima a sacar fuera del país los capitales, un gesto propio de países inestables. Un reto también para los inversores extranjeros que podrían diversificar la economía rusa, generar puestos de trabajo en las depauperadas zonas del interior y dinamizar el tejido social, pero acuden a ese enorme mercado con la cautela propia de quien pagó el billete para acceder a la galería de los horrores de un parque de diversiones sin demasiado convencimiento.
Pero Rusia es hoy también, y al viajero avisado no le cuesta constatarlo, un país que recupera la mentalidad imperial que el hundimiento del comunismo la obligó a abandonar por unos pocos años. La misma vocación imperial que tanto la ha seducido a lo largo de toda su historia, desde los tiempos zaristas hasta la orgullosa referencia estalinista a que la URSS ocupaba la sexta parte de la tierra firme del planeta. Sin contar satélites, claro.
Se trata de la Rusia cuya estrategia geopolítica definió hace unos días el presidente Dmitri Medvédev durante la reunión anual con los altos cargos del Ministerio de Asuntos Exteriores y una larga nómina de embajadores rusos. Su intervención trazó el proyecto de un neoimperialismo light que busca reafirmar a la nueva Rusia como la gran potencia que pareció desvanecerse tras la pérdida de buena parte del territorio de la antigua URSS. Una potencia que busca sacar tajada a las jeremiadas en favor de un mundo multipolar, recuperando así un rol preeminente en el puzzle de la geopolítica y la fiesta últimamente algo aguada del comercio mundial.
Hay una Rusia que late animada por la memoria de su pasado y la presunción sobre su futuro. Y conviene que Occidente, y muy significativamente los Estados Unidos, trabaje junto a ella en lugar de acosarla.
Otro taxista, y nadie sabe más de lo que sea que un taxista del poscomunismo, al enterarse de que yo viajaba allá desde España, me felicitó por la recién ganada Copa de Europa de fútbol, cuando los muchachos de Aragonés vapulearon a los rusos. Unos metros más adelante, parado el coche en un semáforo, se volvió y me dijo con sorna: ''Pero no se vaya usted a creer que volverán a ganarle a Rusia. Esta fue la última vez. Se lo juro''. ''¿Lo dice por el fútbol?'', le seguí el juego. ``Se lo digo por todo, amigo mío: ¡por todo!''
El artículo "Novedades de Moscú" aparece en la edición de hoy, 06/08/2008, de El Nuevo Herald, Miami.
UPDATE:
Donde Paris Hilton se la devuelve a John McCain.
El bueno de John parece que no tuvo abuela que le advirtiera: "Muchacho, no te busques problemas con los grandes..."
H/T: The Huffington Post
Sí
No
En El Nuevo Herald
06/08/2008 11:18
Sí
por (Usuario no autenticado) 06/08/2008 13:16
Lord Baltimore: veo que hay largo reportaje titulado Moscow at Night. ¿Te refieres a ese? Gracias por avisar: me lo leo en cuanto me tome un descanso del trabajo...
http://ngm.nationalgeograph...008/08/moscow-night/smith-text
por (Usuario no autenticado) 06/08/2008 18:34
"Según estimados, el 9% de sus habitantes es dueño del 72% de todo el dinero que circula por un país inmenso y poblado por más de 140 millones de personas."
Impresionante el dato. En ésto Rusia se parece bastante a cualquier país del Tercer Mindo. Sin una potente clase media le va a ser difícil ser una gran potencia por méritos propios.
por (Usuario no autenticado) 06/08/2008 19:13
"Novedades de Moscú", recuerdo que ese mismo era el título de una publicación periódica de Novosti. fue muy popular en cuba junto con la versión soviética de "times", que si mal no recuerdo se llamaba "tiempos modernos" y tambien "sputnik". llegué a ser un auténtico devorador de esas publicaciones que desaparecieron de un tiro cuando empezó la glasnost y la perestroika. todavía escapó a la censura algun articulillo caliente por esos días finales del socialismo, algunos inspiradores de pequeñas revoltas, que la maquinaria diabólica fidelista se encargó de sofocar.
por (Usuario no autenticado) 06/08/2008 19:31
Saludos comegofio.
Yo también devoraba aquellas publicaciones. Mi preferida, el Sputnik, que era la versión bola del Selecciones americano. Por leer, leía hasta la "Mujer Soviética", en fin, qué te voy a contar que tú no sepas.
Hablando de Selecciones. Mi madre tenía una vasta colección de esa "revistita" y con su lectura pasé unos muy agradables momentos. Eran casi 100 ejemplares y los leí todos, de portada a contraportada. Después hice mi propia colección, pero con el Sputnik.
A día de hoy le sigo siendo fiel a Selecciones.
por (Usuario no autenticado) 07/08/2008 1:08
Jorge
Me encantó tu artículo.
Pudieras citar fuentes sobre los estimados sobre el 9% controlador del 72% de la riqueza ?
Según todas las fuentes, desde el Rosstat hasta el CIA Worldbook, Russia tiene una distribución de la riqueza bastante parecida a la de USA.
http://www.bof.fi/NR/rdonly...4FF-A5B6DCD69A4C/0/w022008.pdf
https://www.cia.gov/library...orld-factbook/fields/2172.html
Un Saludo cordial
Rever
por (Usuario no autenticado) 07/08/2008 13:37
El periodico se llamaba "Tiempos Nuevos", y recuerdo que hubo un profesor de la facultad de periodismo que incluso llego a discutir con nosotros en sus clases los articulos de ese periodico. No se que habra pasado con el despues, yo vine a estudiar a Rusia y deje la facultad. Ahora he visto su nombre en publicaciones cubanas de EE.UU.
por (Usuario no autenticado) 07/08/2008 14:14
Estimado Rever: es difícil orientarse en la maraña estadística rusa. Ese estimado que anoto -y así lo cito, como un "estimado" y no como un recuento estadístico oficial- aparece con variantes en declaraciones de expertos rusos, poco afines a las estadísticas oficiales, en medios de prensa tan distintos como Kommersant y Novaya Gazeta. También en revistas académicas occidentales. Con esos precisos guarismos en el número corriente de la revista Kultura Analyse del Centro de Estudios sobre Europa Central de la Universidad de Bremen, Alemania.
A todos gracias por leer y comentar.
por (Usuario no autenticado) 07/08/2008 14:43
Interesantes contradicciones las de Ferrer. Hace unos días recomendaba en este, su blog, un artículo de Rafael Rojas escrito en el diario El Pais, de España, basado en estadísticas del periodo de Batista. Ahora resulta que "es difícil orientarse en la maraña estadística rusa".
por (Usuario no autenticado) 07/08/2008 15:07
No he estado en Rusia pero cualquiera de mlas decenas de documentales que he visto a lo largo de estos años hace evidente que la distribucion de la riqueza no es ni por asomo semejante a la de los USA. No hace falta que lo diga una estadistica, Esta ante los ojos de cualquiera.
por (Usuario no autenticado) 07/08/2008 15:09
Niafunké: se lo digo muy muy bajito, que una laringitis me tiene jodido y medio: no veo contradicción alguna. Que las estadíticas sean en ocasiones un marabuzal en el que cuesta orientarse, no hace en lo absoluto desaconsejable trabajar con ellas. El maestro Carmelo Mesa-Lago, sin ir más lejos, lleva años luchando con las estadísticas de la Cuba post-59, tan parciales e imprecisas. Las del régimen anterior, al menos, eran menos opacas... Son las que utilizó RR, y cuya lectura recomendé, como recomiendo igualmente la obra vasta de Mesa-Lago...
Salud.
por (Usuario no autenticado) 07/08/2008 15:35
Veronica (9), no se de que falcultad de periodismo eras, pero en la de la universidad de la habana se formó tremendo guateque por esos tiempo, entre estudiantes, profesores y el propio fidel castro, a finales de los 80, cuando comenzaron a llegar a cuba noticias de la glasnost, entre otras vias a través de esas mismas publicaciones ("tiempos nuevos" una de ellas). hubo una reunión famosa con carlos aldena (el ideologo por aquellos tiempos) a la que se personó el fifo de sopetón y los estudiantes se virarion al revés con cuestionamientos y opiniones que no gustaron para nada al comandante. yo estudiaba en santiago (universidad de oriente) y hasta alla llegó la salpicadura, hubo reuniones "aclaratorias" y estudiantes sancionados por ecribir un pequeño articulo con aires de perestroika. la atmosfera se puso densa, todo el mundo comenzó a desconfiar y andar con la lengua dentro de la boca, esperando el desenlace, que ya sabemos en lo que paró. que tiempos aquellos! pasaron muchas cosas.
por Lord Baltimore (Usuario no autenticado) 06/08/2008 13:01
Jorge, ¿te puedes conseguir el National Geographic en Barcelona? sino te lo mando, tiene algo espectacular sobre Moscova,
salud