Manuel Cuesta Morúa siempre me ha parecido un hombre inteligente, preocupado por alejar a la izquierda de las posiciones totalitarias y empeñado en demostrar que se puede ser socialista y, al mismo tiempo, democrático.
Lo que no me gusta de él es que, en determinados momentos como la Primavera Negra de 2003, ha tratado de desmarcarse del resto de la oposición en Cuba, alegando que su movimiento político está libre de cualquier influencia extranjera y, de paso, guiñándole el ojo al régimen de La Habana, tal vez con la ilusión de subrayar cierto parentesco ideológico y conquistar algún espacio en la excluyente escena política nacional.
Hasta ahora, los intentos de Cuesta Morúa han sido infructuosos, y esta negativa para que viaje al exterior no hace sino reforzar la idea de que el gobierno cubano detesta a todos los opositores, incluso a aquellos que asumen públicamente el rótulo de socialistas.
Comentario de Anonymous User (Yoel Prado)
Modificado: 05/07/2008 11:40
Manuel Cuesta Morúa siempre me ha parecido un hombre inteligente, preocupado por alejar a la izquierda de las posiciones totalitarias y empeñado en demostrar que se puede ser socialista y, al mismo tiempo, democrático.
Lo que no me gusta de él es que, en determinados momentos como la Primavera Negra de 2003, ha tratado de desmarcarse del resto de la oposición en Cuba, alegando que su movimiento político está libre de cualquier influencia extranjera y, de paso, guiñándole el ojo al régimen de La Habana, tal vez con la ilusión de subrayar cierto parentesco ideológico y conquistar algún espacio en la excluyente escena política nacional.
Hasta ahora, los intentos de Cuesta Morúa han sido infructuosos, y esta negativa para que viaje al exterior no hace sino reforzar la idea de que el gobierno cubano detesta a todos los opositores, incluso a aquellos que asumen públicamente el rótulo de socialistas.