El silencio de Volodia

El silencio de Volodia

El silencio de Volodia

No

No

Santiago de Chile

No

05/02/2008 6:00

04/02/2008 18:53

No

Perfil

No

El escritor chileno no deslindó entre justificar un proceso social y apoyar una tiranía.

Volodia Teitelboim ha muerto, y la política y la literatura chilena le rinden honores. La suya fue una vida consagrada a un sueño. Cuando ese sueño probó su inviabilidad, Volodia no dejó de soñarlo, porque de la imaginación lo había trasladado a sus entrañas. Semejante traslado ha ocurrido muchas veces, como acierto o como error.

El Chile que acaba de abandonar Volodia no fue el de la dictadura del proletariado, sino otro donde el mercado, junto con políticas sociales de envergadura, ubican al país como uno de los más prósperos y confiables de América Latina. Desde luego que resta mucho por hacer.

Dirigente del partido comunista hasta que expiró —un liderazgo también intelectual—, Volodia se fue del mundo cuando aún su organización está fuera del Congreso chileno. Cualquiera diría que es otra derrota. Pero al utopista, al escritor relevante por ensayos llenos de mundo sobre una memoria a toda prueba, el pueblo chileno lo despidió de forma masiva, como hace tres años a Gladys Marín.

Si políticos chilenos de todas las banderas le elogian hoy la consecuencia de militar 75 años en el partido comunista, los cubanos demócratas tenemos algunos reproches, confesables incluso ante el respeto y la casi obligada aprobación que impone la muerte.

Incondicionalidad

Legítimo es desear que una naturaleza brillante, que luchó contra la dictadura de Pinochet, se mantenga siempre del lado de la justicia, allí donde las personas son privadas de sus derechos, cerca de aquella porción de humanidad que sufre en voz baja porque gritar es la cárcel, el exilio o la muerte.

Dotado estaba Volodia Teitelboim para deslindar hasta dónde se justifica un proceso social y cuándo ese proceso se convierte en tiranía. Pedirle que hubiera atisbado ese preciso momento en Cuba, sería abusivo. Pero pudo darse cuenta en los casi veinte años que distan del regreso a la democracia en Chile.

La cercanía de Volodia con Fidel Castro nadie la objeta. Pero cuando un amigo se convierte en un criminal, se le censura o se le retira la palabra o se cambia el trato habitual. En situaciones muy delicadas, se callan opiniones sobre su conducta, se rechazan diplomáticamente invitaciones, se entrega un silencio, en fin, que evidencie la distancia o el desacuerdo. No actuó así Volodia Teitelboim con respecto a Fidel Castro.

Los comunistas chilenos sienten que adquirieron una gran deuda con Castro, aliado en la contienda contra Pinochet. Por eso el silencio de Volodia sobre lo que ocurre en Cuba hubiera sido un silencio decoroso. Sin embargo, no actuó así Volodia.

El autor de El oficio ciudadano fue, por encima hasta de García Márquez, el más reiterativo alabador de la dictadura cubana. A la Isla dedicó su última visita al extranjero, en noviembre de 2006. El título del evento al que asistió resulta muy ilustrativo: "Coloquio Internacional Memoria y Futuro: Cuba y Fidel".

En el texto que presentó, éste no será absuelto por la historia, ya que el conferencista actuó como juez y apuró el veredicto: "La historia no sólo lo absolvió, sino que lo tiene como gran figura de dos siglos".

La conferencia empieza y concluye de este tenor, pues no otro objetivo tenía el simposio. Además de no absolver al régimen castrista, la historia tampoco absolverá las reincidencias laudatorias del escritor y político chileno.

Volodia Teitelboim

El escritor chileno Volodia Teitelboim, fallecido recientemente.

por Vale más Volodia que... (Usuario no autenticado) 05/02/2008 17:20

¿Vale más Volodia o, sólo por nombrar a unos pocos, que todos los niños nuestros hundidos en el Trece de marzo? Viejo sinvergüenza que pudo hacer y no hizo. ¿Acaso una excelente obra como Cien años de soledad salva a su autor, Gabriel García Márquez, de apoyar todos los crímenes que se han cometido en Cuba gracias a su amigo, el mismo que defendió, hasta la hora de su muerte Teitelboim? Se honra a quien merece honra, pero, ¿por estar muertos Stalin y Hitler, tenemos que venerarlos? No. Ni vivos ni muertos. Todo el que apoye la tiranía cubana, llámese Volodia Teitelboim, que vamos a esta aquí, no era tan grande, tamaño que le dieron sólo las izquierdas; llámese Gabriel García Márquez o José Saramago, es un hombre vil, un miserable, más allá de la obra si la tienen. Tengo mucho clásico por leer para darle mi tiempo a seres humanos que han apoyado al Castro y su tiranía. Me importa más el amor a mis hermanos cubanos. Y a esa Cuba. Volodia, García Márquez y Saramago, han sido amigos del sátrapa, no de nosotros como pueblo. Lo cortés no quita lo valiente. Y yo como cubano, y perdonen el cliché, escupiré sobre sus tumbas. O algo peor, me defecaré sobre ellas, sobre sus memorias y sobre sus libros.


por Por principio nunca he comprado un libro de (Usuario no autenticado) 06/02/2008 12:20

los autores mencionados por el comentario anterior. Solo he leido Cien Años... y esto porque me lo encontré en una esquina tirado, pero me niego a que le llegue un solo peso mio al bufón de Marquez. Créanme que se puede vivir sin leerlos. De Saramago, arrastrao donde los haya, ni hablar.


por Renato (Usuario no autenticado) 06/02/2008 12:20

Tienen toda la razón. Recuerdo una excelente columna de un escritor chileno, el único que ha hablado de esto en los diarios de ese país.

La columna se llama LA HABANA PROFUNDA y allí habla de Volodia, el que siempre vino a Cuba pero no entendía lo que vivía la población allí porque nunca caminó por Centro Habana ni conoció la vida de los cubanos.

El siempre era el invitado de honor, alojado en el mejor hotel y de el Palacio de las Convenciones no se movia. Asi que para él Cuba la veía desde lejos, o desde su ideología petrificada.

Aqui el excelente artículo de ese escritor chileno quien es el único que publica sobre la real Cuba en Chile donde menciona a Volodia en Cuba:


LA HABANA PROFUNDA

http://www.elmostrador.cl/m...ticia_new.asp?id_noticia=78583


por Alex Cerbeto (Usuario no autenticado) 06/02/2008 18:40

Amigo Cabrera Peña, ni usted ni Yo hacemos la historia, en última instancia contamos la parte de la historia que nos tocó vivir de la manera en que nos tocó vivirla; todos estamos llenos de anhelos, de deseos muchas veces frustrados por el peso abrumador de las realidades. Es imposible que todos pensemos iguales y que los modelos que entendemos son buenos para unos necesariamente tengan que ser buenos para todos. Volodia murió en paz, con su conciencia limpia y sus principios inquebrantables. Criminales y tiranos hay muchos en el mundo. No son solo personas las que cometen crímenes, también hay países criminales ¿o no es un crimen la guerra en Irak? ¿o no son violaciones de los derechos humanos las carceles en guantanamo bay? Todos queremos, deseamos y soñamos un mundo mejor, de paz, estabilidad, justicia...pero no es cierto que existe un solo lugar en el mundo donde todos disfrutamos de esos derechos...usted tiene sus verdades, muy respetables...no quiera que todos hagamos de sus verdades paradigmas y estandartes, defienda sus verdades con sus ideas, sus argumentos o con las manos si fuera preciso, defiendalas usted con su pasión...y deje morir en paz a los que supieron ser consecuentes con sus principios. Dijo el benemérito de las Ámericas que el respeto al derecho ajeno es la paz, respetemos entonces la diversidad de ideas y modelos para vivir en paz.


por Para Alex Cerbeto (Usuario no autenticado) 07/02/2008 1:00

Imagino que las cárceles de Guantánamo de las que usted habla son aquellas en donde la tiranía de Castro tiene tantos hermanos nuestros, donde los tortura y les impide sus más mínimos derechos y libertades. Por lo demás esta revista se llama Cubaencuentro. Pero ya que usted habla de los presos musulmanes, se ve bien que usted no estaba en una de las torres que los muy amables, educados, y nunca violadores de los derechos humanos de los demás, reventaron con aviones llenos de civiles. ¿Y qué quiere usted? ¿Qué Estados Unidos no haga nada y que sigan haciendo lo mismo? Por favor. Se ve bien que usted tampoco era pasajero en uno de esos aviones secuestrados por tan delicados fanáticos.