Sobrevivir tras bambalinas

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Max Barbosa

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Miami

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17/06/2008 6:00

16/06/2008 15:07

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Teatro

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'Las penas saben nadar', una puesta en escena de Teatro en Miami Studio, con la excelente actuación de Liliam Kourí.

Sandra y Ernesto García decidieron arriesgarse la vida. Obsesivos en abundancia, no escucharon consejos ni tuvieron en cuenta la debacle de los teatros que en Miami han sido. Entonces, un 13 de julio del año 2007, con el convencimiento estoico del sacrificio, dieron a luz Teatro en Miami Studio para expresar sus historias.

Han realizado cuatro puestas en escenas, entre ellas El reloj dodecafónico, estrenado el pasado 30 de mayo, además de los diversos ofrecimientos culturales que allí ocurren: lecturas de obras dramáticas, clases de actuación, narraciones orales y el intercambio con agrupaciones de ultramar, como Vedado Productions, al presentar Las penas saben nadar, del dramaturgo Abelardo Estorino, dirigida por Carlos Acosta con la excelente actuación de Liliam Kourí.

Estorino (Unión de Reyes, Matanzas, 1925) escribe el texto en 1989, especialmente para la actriz Adria Santana. Detalle este de suma importancia, porque dicho autor domina la profesión a cabalidad. Por tanto, Adria —no otra— es capaz de recrear el conflicto del personaje según él lo concibe, no sólo desde el punto de vista autoral, sino del director teatral que también es. De ahí las numerosas escenificaciones tanto en Cuba como en el extranjero. Las penas… son a Adria como Adria es a Las penas… Eso pensaba cuando asistí a la puesta en un abarrotado Teatro Estudio habanero allá por el año 1990. Ahora, diecisiete años después, converso con Liliam y Carlos en Miami.

Liliam estudió en el Instituto Superior de Arte de La Habana, graduándose en 1988 con tal vehemencia que le ha permitido actuar en Las mujeres de verdad tienen curvas, Weekend en Bahía, Tres tazas de trigo, Edipo Rey, La casa de Bernarda Alba o El alma buena de Sechuán. Un año después que Liliam, Carlos termina de estudiar en la Escuela Nacional de Arte con el mismo ímpetu que asumió al integrar los elencos de Té y Simpatía, Tres tazas de trigo, Réquiem por Yarini, Las criadas, entre muchas obras. Ellos residen en España desde el 2000. Vedado Productions les pertenece.

"Yo interpreté a Leonardo Gamboa cuando Estorino dirigió Parece blanca", dice Carlos, para expresar su conocimiento y admiración por el autor-director, motivos que provocaron su decisión de montar la obra que nos ocupa, debido a "la manera en que están delineadas las características humanas del personaje, independiente de que a Liliam le iba muy bien".

Las penas saben nadar narra las vicisitudes de una actriz atrapada entre el amor por el teatro y las mediocridades existenciales que son frecuentes tras bambalinas: favoritismo para seleccionar un reparto, hipocresías cuando se valoran actuaciones, burocracia institucional y quizás la iniquidad por excelencia —ausencia de esperanza—. Sin embargo, ella no pierde la ilusión, a pesar de que sobrevivir significa nadar con las penas a contracorriente.

Contracorriente que está presente en el montaje de Carlos y Liliam. Ambos consiguen reflejar la tragedia que significa estar impotente ante las circunstancias que nos rodean. El punto de vista escénico en función de la actriz; sólo escasos elementos de utilería para acentuar la catástrofe que se avecina, porque es ella en su monologar quien debe incorporar el riesgo de trasmitir el acontecimiento. Es ella en exclusiva, sin efectos especiales u otros aditamentos. El actor como supremo hacedor de realidades.

Liliam Kourí es dueña de una tesitura vocal que le permite moverse en las transiciones "a placer" desde la interioridad del personaje, cual cantante acostumbrado a participar en "íntimas descargas". Y es que Las penas saben nadar se desarrolla así, íntimamente, entre el público y la actriz. Liliam lo consigue con creces.

Se hace necesario que Vedado Productions nos visite a menudo.

'Las penas saben nadar', Liliam Kourí, Teatro en Miami Studio