Condones "bloqueados"
Yodel Pérez Pulido | 28/10/2008 2:00
No se sabe si formará parte del discurso en la ONU, si Machado Ventura o quien sea de esta vez se atreverá a mencionar el asunto en plena sesión ordinaria de la Asamblea General. Pero las quejas y los reclamos han sido publicados a todo color en Juventud Rebelde: la escasez de condones en la Isla es culpa del embargo.
“Buscan perturbar la llamada del placer, y el éxtasis de quienes gustan disfrutar del erotismo y el sexo, de una manera segura y saludable”. Escribe una ansiosa estudiante de periodismo, sedienta de estrellato oficial y seducida por el “plan de trabajos” que deberán publicarse en las cuatro columnas oficiales hasta que la Asamblea General analice el embargo de EE.UU contra Cuba.
En los próximos días, las imprentas nacionales se emborracharán de tan añejo tema. Aparecerán, ¡de nuevo!, los niños ciegos “víctimas” de la no importación de las máquinas de escribir en Braille, las “nemecias” sin zapatos blancos, las fábricas paradas por falta de materia prima, los niños con cáncer sobreviviendo gracias a que el gobierno compra en otros países la vacuna que en Estados Unidos es negada… bla, bla, bla…
La larga y triste historia de cada año cuando el canciller recorre previamente el mundo pidiendo el voto a favor del proyecto cubano. Las grandes letras rojas mostrando los números a favor y las pequeñas letras negras que mostrarán los números en contra de la votación en New York ya se dibujan en Granma.
Mientras, los condones están perdidos y una estudiante de periodismo, de allí mismo de F y 3ra, se atreve a publicar el escándalo en el diario oficial para que, por favor, no hagan peligrar las orgias universitarias y mucho menos la “llamada del placer”.
Qué bueno sería escucharle decir al vetusto “Machadito”, ahí mismo en la reunión anual: “nos bloquean hasta los condones, coño”. Y la Mayte María Jiménez siendo condecorada como la más destacada del semestre, tras las bellas letras del reclamo.
Y es que releyendo el artículo descubro que el alboroto no es por el embargo ni mucho menos. El motivo real es que, según el propio diario de la juventud cubana: “los preservativos chinos que se mantienen en el mercado representan actualmente más del 80 por ciento del consumo nacional”
Y claro, señores… los látex chinos apenas son compatibles con la dimensión del “aparato” nacional. ¡Así no hay quien pueda, Mayte! Te apoyo y te juro que venceremos en la ONU. ¡De nuevo!
Enlace permanente | Publicado en: Completo Camagüey | Actualizado 28/10/2008 11:45
"Los cuentos los hago yo". Entrevista a Manolo Martínez
Yodel Pérez Pulido | 19/10/2008 23:03
Así me dijo una vez Manolo Martínez en una entrevista nunca publicada.
Y me he demorado un poco en colgar este post que tenía previsto una vez conocida la triste noticia de su fallecimiento porque quise indagar algunos detalles de su lamentable muerte, acontecida en días recientes y también porque esperaba que “alguien” rescatara el testimonio de nuestro diálogo.
Quise esperar, de igual forma, que pasaran las hipocresías de las autoridades oficiales del territorio quienes mandaron a hacer ofrendas florales (carentes) como señal de sentido pésame.
No obstante, debo decir que en los pocos meses que intenté ejercer el periodismo cultural en las páginas de Adelante, muchas veces quise publicar la entrevista que le hice al destacado narrador oral cuyo contenido nunca fue autorizado.
La por entonces y actual directora del semanario, una estéril señora llamada Zaritma Cardoso, decía que las palabras de Manolo eran muy injustas y que por ser una figura conocida, él decía lo que le daba la gana, sin muchas veces tener toda la razón. También me dijo que yo le había seguido el juego y que la entrevista estaba “mal enfocada”.
Y así, con ese veredicto, quedaron enterradas en el ”colchón" editorial del agreste semanario, las opiniones de quien fuera en vida una de las mejores y más serias personas que conocí y que será, en muerte, eterna motivación para los que aman la tierra agramontina.
Voy a aprovechar este espacio, para publicar, en calidad de exclusiva, las palabras que le escuché decir a Manolo Martínez, en una tarde de febrero de 2006, cuando la ciudad arribaba a un nuevo aniversario y el artista se preparaba para narrar, como sólo él sabía hacer, ELEGIA CAMAGUEYANA.
Después de aquella tarde nunca tuve otro contacto con Manolo y aclaro que nunca fuimos amigos. Nuestro diálogo transcurrió en el mayor tono profesional posible y repito que fue realizada en mi función de “periodista oficial”. Ni siquiera tuve tiempo de responderle nunca a Manolo por qué la entrevista no había sido publicada.
Gracias a la colaboración de un amigo que ha ”rescatado" parte de mi escrito de los archivos de Adelante, puedo compartirles fragmentos de lo que una vez titulé:
"Los cuentos los hago yo..." Una entrevista con Manolo Martínez.
Zapatos blancos, camisa a cuadros y bien planchada. Sonriente, nervioso y seguro, Manolo Martínez dramatizará hoy para el público "Elegía Camagüeyana", a propósito del nuevo aniversario de la ciudad. "No es casual" - me asegura de inmediato- "cada palabra mía es para motivar el pensamiento"
Manolo habla rápido pero recita leve. Anda urgente pero camina suave. No se percata que junto a él va lo mejor de la cultura agramontina, quizás tan seria como él, posiblemente tan elegante como su ropa.
YP- Manolo, ¿por qué ese afán de recitarle a Camagüey, no es ya esta una tierra de eterna poesía?
MM- Yo no recito joven. Yo vivo, narro y canto por Camagüey. Y vivir para mí es hacer cultura. No existe una sola mañana de mis días sin que una nueva frase, una nueva estrofa pueda ser narrada para los que siempre esperan de mí… lo mejor. Y ese es un compromiso mío, por haber nacido aquí, por tener que morir aquí.
YP- Pero ese compromiso del que hablas no es general, hay mucha hipocresía y falta de cordura, diría yo, en los que ejercen “la cultura” en el territorio.
MM- No. Aquí no es cordura lo que falta. Aquí lo que falta es vergüenza. Alguien que nunca leyó ni un libro, ni sabe lo que es una décima y ahora es el director de no sé qué cosa, de momento se para delante de un micrófono y dice: ustedes tienen que hacer esto y lo otro. Y luego se monta en su carro y yo tengo que ir para la parada a esperar una 2 (se refiere a la ruta de ómnibus) vestido como yo me visto y agonizando de calor como yo agonizo. Y fíjate si lo que falta es vergüenza, que al final, yo termino haciendo lo que él dice, pero no como él dijo que lo hiciera, que ahí está la diferencia. La cultura en nuestra provincia está marcada por ignorantes y por sinvergüenzas. Y puedes publicarlo así… lo dije yo.
YP- Pero tú, como pocos, has sabido salir ileso de todo tipo de contratiempos. Siempre has hecho lo que has querido.
MM- Eres muy joven para decir eso. Habla por ahí con cualquiera para que te diga cuánto me ha costado lo que he logrado ser y hacer. A mí nadie me puede hacer cuentos… los cuentos los hago yo. Cuando aquí las cosas se hacían por la fuerza… ya yo andaba por ahí cantando y contando historias. Yo canté con la banda de Allué y algunas veces dijeron de nosotros que éramos apenas unos borrachos. Sí, claro. Porque los “culturosos” fuimos mal vistos en una época…
YP- El señor de los cuentos es un calificativo que usted ganó a raíz de un premio… pero antes de eso ya usted era todo un profesional del buen decir.
MM- Gracias por eso del “buen decir” (risas). Ese premio me lo otorgaron en México en 1996 y me fue entregado en reconocimiento a toda mi trayectoria. Fui muy feliz aquel día. Sin embargo, muchos años antes, Nicolás Guillén me decía que Camagüey necesitaba de mí, no podía vivir sin mí… y esas palabras del poeta han sido mi mayor regalo durante toda mi vida.
Hoy cualquiera es merecedor de premios. Hay una especie de “boom” de premios… premios de esto, de lo otro… de esos que entregan ahora pues a mí no me tocan nunca y me siento orgulloso sabes, porque no me interesan. Yo vivo feliz por lo que hago y lo haré siempre. Yo sé que el mejor premio, el más importante, es el abrazo del público, de la gente de esta ciudad que tiene esa cortesía maravillosa de la escucha y que me aplaude fuerte cuando yo termino de hablar. No hay nada mejor que eso.
YP- Y por qué hay tanta carencia de espacios para que el público te escuche. Si no es en actos de esta índole es en instalaciones nocturnas donde acontecen tus presentaciones y para entrar a esos lugares hay que pagar en divisas. Las nuevas generaciones conocen más a Dadee Yanky que a Manolo Martínez.
MM- Hoy se habla de economías dolarizadas… y aquí, lo que está aconteciendo, es que nosotros también estamos dolarizando la cultura. Los centros nocturnos de Camagüey están hechos para turistas. Es increíble pero es verdad. Entonces, donde van los jóvenes se vende, en moneda nacional, ron de muy mala calidad, cerveza de termo y música estridente.
Mis alumnos de la Escuela de Instructores de Arte me dicen: “profe, hay que descargar un poco”. Y entonces imagínate… la cerveza y el regueton son ahora los mejores ingredientes para “la descarga”. Ya la linda época del feeling pasó… y yo, he tenido que aceptar hacer presentaciones para los turistas…muchos de ellos ni me entienden, ni ellos ni quienes les acompañan… pero bueno, yo no puedo parar. Porque si espero por alguien que me invite o me cree un local para hacer cultura… ¡ufff!
YP- Y la peña que tenías… ¡era muy visitada!...
MM- La Peña de Manolo Martínez fue una batalla mía, enorme. Y salió gracias a los ánimos de Candita Batista, Simón Roberto y otros artistas que tanto me animaron. Pero ya te digo, apenas tiene apoyo de nadie. La UNEAC aquí es muy flojita y tengo que buscar siempre por que alguien me ayude con el brindis, el mojito… etc… y la verdad, por mucho que quiera, yo no estoy para rogarle a nadie.
YP- Manolo, Camagüey llega hoy a un nuevo aniversario de su fundación. Y aún se escribe y se comenta sobre nuestra cultura. Cuál es a tu juicio la salud de nuestro movimiento artístico, como ves la cultura camagüeyana hoy.
Hoy hay mucho talento. Esta tierra es una fábrica de talentos. Pero el que no emigra para La Habana abandona el país. La cultura pierde, la sociedad pierde y lo peor es que los causantes de esas pérdidas, siguen ahí, inmóviles, dando discursos. Los jóvenes creadores tienen poco apoyo aún cuando hay un sin número de entidades creadas precisamente para que ocurra lo contrario. Eso es aquí en la capital provincial, imagínate lo que sucede en los municipios donde cualquiera se coloca en una plaza pública y coloca un amplificador de música y los gobiernos locales lo apoyan pagando un termo de cerveza. Así es la cultura de Camagüey hoy, a ritmo de termos de cerveza, aquí mismo, ya hay instalado tres para cuando termine todo esto. Entonces imagina… yo continuaré batallando y siendo fiel para conmigo mismo. Esta ciudad, como dijo el poeta, me necesita y aquí estaré… quien sabe si hasta el fin…
Camagüey, 2 de febrero de 2006.
Nota: Manolo Martínez falleció de un cáncer de pulmón. Por cosas del destino, esos mismos órganos que le brindaron tanto aire en cada una de sus presentaciones le llevaron a la tumba. Sin embargo, su voz y su manera de decir estarán siempre en la memoria de los que siempre descubrimos la ciudad a través de su voz y de su talento. No importa que el semanario local haya ignorado su entrevista y, en ocasión de su muerte, le haya dedicado tres párrafos por encargo. Camagüey todo querrá siempre a Manolo Martínez.
Fotos publicadas originalmente en http://joaquinestradamontalvan.blogspot.com/2008/10/ha-muerto-un-quijote-de-la-cultura.html
Enlace permanente | Publicado en: Completo Camagüey | Actualizado 20/10/2008 14:31
Los sancochos de Enrique Milanés
Yodel Pérez Pulido | 18/10/2008 5:34
Era el autor de los reportajes más leídos en el semanario Adelante de Camagüey. Enrique Milanés León era albo de las críticas más agudas de los “funcionarios de la prensa” del PCC en el territorio.
No lo entendían, decían los censores. Escribía sobre el pan inservible, los planes deconstructivos, la sociedad…, almibaraba la crisis con un coraje literario poco usual en los periódicos provinciales.
Escribía bien por entonces. No tenía casa donde vivir y reclamaba que al ex director del periódico, un “confiable” llamado Armando Boudet el gobierno le había “dado” ya dos apartamentos.
Sus zapatos de trabajo (imagino que los únicos) eran aquellos de “suela de camión” tan populares en la Isla… porque no se rompían nunca.
Milanés almorzaba las “bazofias” del comedor obrero y aún tenía el “coraje” de guardar algo para la comida. En un pozuelo que escondía en su gaveta de redacción, atesoraba el alimento de por la noche, consumido frio en un albergue de la Escuela Provincial del Partido, donde le hacían “el favor" de alojarle.
Milanés, sin embargo, siempre confió en que aquella sociedad que le daba de comer “sancocho” era la más justa posible. Debatíamos por horas nuestras diferencias de conceptos y pese a todo llegamos a ser amigos. El día que me “obligaron” a abandonar los predios de aquel periódico mentiroso, me deseó “mucha suerte” y me abrazó con sinceridad.
Sin embargo, cuando el “camaján” Lázaro Barredo asumió la dirección de Granma, una de sus primeras medidas fue substituir al corresponsal del diario en Camagüey. Otro Enrique, un Atiénzar, era barrido de las ediciones del Órgano del Comité Central. Desde Camagüey, entonces, Milanés León sería el autor de las “noticias”.
De inmediato, Enrique dejó de ser el más leído en Adelante. Sus trabajos y escritos en Granma han tenido la desfachatez como consigna. Milanés consiguió casa, le subieron un poquito el salario, le asignaron un chofer y ya dejó de escribir bien.
Uno de sus artículos más deplorables ha sido publicado hace algunos días. Milanés cuenta la “experiencia” de algunos cubanos que aprovecharon las palmas derrumbadas por los huracanes para construir sus casas. Y celebra la iniciativa con un júbilo soviético…bien que muchas veces, en las pocas horas de internet que teníamos, me lo encontraba leyendo con detenimiento la edición en inglés de PRAVDA. De allí sacó el “swing” necesario para ser de los más “bendecidos” en el Granma.
No se equivoquen al pensar que Milanés ha escrito con pesar esas tristes realidades. Él cree, lo juro, que los cubanos merecemos vivir en casas de palmas caídas y seguir alimentándonos con sancocho. Es más, me arriesgo a pensar que aún camina con zapatos de suela de camión y piensa, desde su LADA Granma, que vive en la sociedad más justa que existe.
Al leerle me lo he imaginado feliz… como en aquellos días “inolvidables” en que agradecía sonriente que la mortadela fuera el plato fuerte del almuerzo enviado por el PCC para los periodistas.
Enlace permanente | Publicado en: Completo Camagüey | Actualizado 18/10/2008 6:02
Alarcón “colapsa” en Manzanillo
Yodel Pérez Pulido | 11/10/2008 2:53
Convertido en el hazme reír de la propaganda oficialista, Ricardo Alarcón ha blasfemado en Manzanillo: La obra revolucionaria sigue invicta.Así lo ha dicho delante de miles que le miraban asombrados, estupefactos, con hambre, callados.
Había llegado de avión la noche anterior por el no colapsado espacio aéreo nacional. Rosadito como siempre, vestido de “ilustre patriota” y movido por Mercedes Benz Made in Consejo de Estado, el dirigente aprovechó el acto político por el 10 de octubre, para intentar espantar el contagioso rumor de hecatombe general que recorre la isla.
La guayabera que lo vestía en el Teatro de Manzanillo apenas resistía el calor del entorno y un nerviosismo “poco usual” le hizo tartamudear en algunas expresiones.
Volvió a afirmar (en consigna) que la revolución cubana se había iniciado en 1868 y que continuaba hasta hoy, con la “linda e invicta obra que defendemos”. Obviamente, cada día es más coincidente aquel acto de desesperación de Céspedes en medio de la ruina, con la coyuntura de los actuales gobernantes cubanos. Como antes, a los más “patriotas”, en momentos de crisis, les da por gritar ¡Cuba Libre! cuando lo más obvio es vociferar ¡Auxilio!
No obstante, el presidente del parlamento ha dicho que “ahora los patriotas de la mayor de las Antillas construyen y defienden su única revolución, frente a las peores dificultades, impuestas por el mismo imperio que siempre trató de derrotarlo y aniquilar a su pueblo”. Es decir… los “imperialistas” son los culpables de la extinción de la yuca, de los boniatos y de la oscuridad de los mercados agropecuarios.
No dijo, sin embargo, que el plátano está costando 5 pesos en el Oriente y en La Habana apenas aparece, que la producción del triste jabón de la “cuota” está parada, que la fábrica de aceite de Santiago de Cuba estaba en “interrupto”, que el dengue quiere volver y la leptospirosis es una seria amenaza para el sistema de salud nacional.
Esteban Lazo, también presente en el acto de Manzanillo, le miraba atentamente. Parecía incrédulo ante la retórica vacía de Alarcón cada día más inconsecuente y charlatana. Lazo no se quedó hasta el final del acto pues su recorrido incluiría a Santiago de Cuba y dejó hablando solo al desafinado Alarcón.
El descendiente de la alta aristocracia camagüeyana va perdiendo por días su tino. Lo va perdiendo desde que imaginó un colapso aéreo en los cielos de todo el mundo... o antes de eso... ya estaba perdido...
Mientras… él sigue utilizando los YAK-40 para irse a su linda casa de La Habana, después de dejar boquiabiertos a los miles que le escucharon hablar de riquezas patrias mientras la más absoluta de las miserias reales originaba los “robóticos” aplausos de los que le vieron en Manzanillo.
Enlace permanente | Publicado en: Completo Camagüey | Actualizado 11/10/2008 19:57
La culpa es de Fidel
Yodel Pérez Pulido | 07/10/2008 3:17
He visto hace tan solo unas horas y doblado al portugués el filme francés La Faute à Fidel (La culpa es de Fidel) de la cineasta Julie Gravas. Y aunque es una película del 2006 no ha sido sino hasta hoy que ha llegado a Manaus, Brasil.
En Paris de 1970, Anna, de nueve años, linda y caprichosa, siempre con los cabellos perfectamente peinados lleva una vida de princesa. Vive en una grande casa con sus padres y con una exiliada cubana que es su niñera. Anna come lo mejor que hay, siempre con apetito y junto con su hermano Françõis vive feliz. Sin embargo, con la llegada de su tía, todo cambia en la vida de Anna. La tia invade su extravagante casa con una bandera donde figuran las fotos de Franco, De Gaulle y Salvador Allende.La niña protagonista de la cinta comienza a percatarse que existe una diferencia entre lo que sus padres y tía piensan y en lo que sus abuelos hablan.
Ella descubre, tras una mudanza de casa y de hábitos, que sus padres son amigos de los “barbudos”, aquellos de quienes su niñera cubana les contara que querían controlarlo todo. Después de cambios radicales en la vida de la familia, Anna culpa a Fidel por estar dejando a todos locos, además de querer provocar una guerra nuclear.
Los padres de Anna le prohíben frecuentar las clases de catecismo y leer las aventuras de Mickey Mouse a quien llaman “un fascista símbolo imperialista”. Su vida termina por resumirse en un pequeño apartamento, donde come mal, nadie le peina y tiene que convivir con los barbudos. “Si esto es comunismo, yo no quiero comunismo”, “si esto es solidaridad odio la solidaridad”… termina diciendo Anna en un filme que trasciende por sus óptimos diálogos, fotografía ejemplar y escenas inolvidables.
La culpa es de Fidel es un filme hecho a la medida de lo que millones de niños cubanos descubrimos por la fuerza… y sin esa posibilidad que ha tenido Anna de opinar y discordar. Por eso no se ha exhibido en Cuba.
“Los barbudos se lo llevan todo, lo quieren todo, nuestras casas, nuestras tierras, nuestras ropas, nuestro dinero y nuestros juguetes. ¿Por qué? Porque ellos no gustan de nosotros...” Asegura la abuela de Anna con una sabiduría que hace trascender también el guión escrito por Julie Gavras, con la colaboración de Arnaud Cathrine y basado en un libro de Domitilla Calamai
Daniel Levi, un destacado crítico brasileño, asegura que el filme motivó una discordia entre Gerard Depardieu y su hija, la actriz que interpreta a la madre de Anna (Julie Depardieu). Diferentes alianzas con la dictadura cubana marcaron tal desaire.
Y si entre estos extraños de la realidad cubana, el filme motivó tales discordancias, ¿qué quedará para los cientos que hemos sido protagonistas de esta película, repetida en la vida de generaciones enteras, que vimos cómo nuestros padres se iban a la guerra y volvían heridos o muertos, que lloramos con el arroz y el boniato y con la mortadella frita como plato principal, que seguimos sufriendo la estúpida idea del “todos somos iguales”?
Hay tantas Annas en Cuba… ¡aún!… hay tantos barbudos haciendo de protagónicos en la vida de los otros… ¡todavía!… hay tantos (ahí me incluyo) que gritan desde cualquier lugar del mundo “La culpa es de Fidel… y lo dirán… ¡siempre!...
Enlace permanente | Publicado en: Completo Camagüey | Actualizado 07/10/2008 4:15









