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Bestiario de la prensa oficialista cubana.

Autor: Yodel Pérez Pulido

Yodel Perez Pulido

Camagüey, 1978. Licenciado en Comunicación Social, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba.

Contacto: completocamaguey1@gmail.com

 

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La pereza del policía

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Sin acceso masivo a Internet la sociedad cubana no podrá entrar en el nuevo proceso civilizatorio de la información. Al país le ocurrirá algo similar a lo sucedido a aquellos grupos humanos que permanecieron anclados en sociedades agrícolas o nómadas mientras la civilización industrial se expandía por el resto del orbe.

Es por eso que lamento tanto que se busquen subterfugios para escamotear a la isla el desarrollo a que tiene derecho.

El pasado mes de mayo se publicaban en la isla estas declaraciones de un Vice ministro de Comunicaciones:

"No tenemos ninguna preocupación de que los ciudadanos se conecten (a Internet) desde su casa, pero hay problemas de carácter técnico y de recursos de los que el país no dispone" (…) "Por culpa del bloqueo (de Estados Unidos), nosotros no tenemos acceso a la fibra óptica que rodea el país y eso limita mucho nuestro acceso a Internet internacional".

Después que el ciclón Andrew dañara el cable analógico de la ATT con Cuba esa corporación, con autorización del gobierno de Clinton, propuso a La Habana repararlo y tender otro adicional de fibra óptica para operar en lo adelante con dos cables que trabajasen de modo simultáneo. Todo ello costaba una fracción de la conexión submarina que ahora se pretende lograr con Venezuela y además se instalaba en brevísimo tiempo. Es pertinente recordar que Fidel Castro desdeñó esa oferta.

Por otro lado, la estación terrena de comunicaciones por satélite con tecnología francesa, instalada en la isla con motivo de los Juegos Panamericanos desde 1991, puede ampliar de manera inmediata y casi ilimitada el flujo de comunicaciones incluyendo las que se realizan vía Internet. El embargo no es un impedimento a esa opción. Basta con contratar canales adicionales de la misma estación satelital y dedicarlos a Internet. El problema está en otra parte. Radica en la persistencia de la vocación totalitaria que privilegia el control sobre las comunicaciones por encima de las necesidades del desarrollo.

La competitividad en la economía global depende hoy de la capacidad que se tenga para que cada sector y esfera de la sociedad pueda sacar provecho a la altísima velocidad de los procesos mundiales de información. Pero eso no es factible con niveles de conectividad con el World Wide Web peores que Haití y siendo el cuarto país más lento del mundo al interactuar con esa red de redes. En toda la capital existen actualmente solo dos cyber cafés para más de dos millones de habitantes.

La justificación alternativa a echarle la culpa al "bloqueo de Estados Unidos" por esa situación es decir que el control sobre Internet resulta, en las condiciones de Cuba, indispensable para la seguridad nacional. El argumento, sin embargo, no se sostiene. Para aceptarlo se hace necesario desconocer que países muy afectados por el terrorismo no se privan de esa herramienta para así evitar un ataque, sino buscan otras modalidades con las que protegerse de ese flagelo. El problema radica en pensar las comunicaciones de una nación desde la estrecha perspectiva policíaca. Lo que en realidad afecta la seguridad nacional es la baja conectividad con Internet que impide el desarrollo de la isla.

La concepción estalinista de la seguridad nacional consiste, en esencia, en facilitar el trabajo de la policía a expensas del desarrollo. Meternos a todos en una aséptica urna a prueba de virus externos constituye la máxima aspiracion de sus promotores. Para ellos sería mejor que no hubiese turismo, ni correos, ni sistema telefónico en el país. Así el grado de seguridad -según la entienden- sería supuestamente mayor y la policía trabajaría menos que ahora. Desde su perspectiva, anclada en mentalidades del pasado siglo, la pereza del vigilante es sagrada, pero el desarrollo nacional no lo es.

Sucede que el sorprendente llamado a “domar el potro salvaje de Internet” -curiosa visión de "rodeo" campestre para lo que constituye un tema de alta tecnología- es tan iluso hoy como lo fueron en su momento las pretensiones del movimiento anti industrial a inicios del siglo XIX. Pero quienes lanzan esas consignas siguen creyendo más importante impedir que alguien pueda leer el blog de Yoani Sánchez que facilitar la transformación exitosa de Cuba en una sociedad de la información.

Se quiere controlar el presente y futuro con la lógica del pasado cuando una nueva época se nos viene encima.


12 Comentarios


2 por Roberto Gonzalez (Usuario no autenticado) 02/07/2008 0:40



Falta De Ética
Nueva mente Castro da muestra de falta de respeto y de amor por los cubanos al descalificarlo, ningún país democrático descalifica a sus ciudadanos que emigran, todo lo contrario los protegen. Latino America completa protesta contra las medidas discriminatoria adoptadas por la UE. Solamente un egoísta y prepotente descalifica continuamente a sus compatriotas. No será falta de ética que miles de profesionales tengan que abandonar su profesión y dedicarse a trabajos que no requieren del más mínimo estudio. Es común en Cuba ver médicos, ingenieros, licenciados, profesores, toda una gama de profesionales realizando las más disímiles labores que nada tiene que ver con el estudio ni los años de sacrificio en el estudio y en el caso de los deportista su férrea disciplina y su dedicación total al deporte. Todas estas grandes personalidades te las puedes encontrar en un mercado de viandas como dependiente, boteando en un carro particular, alquilando parte de su casa como posada, sustrayendo producto de su trabajo para revenderlo en el mercado negro, jineteando, sobornando a sus superiores para que le concedan una misión en el extranjero, los profesionales en Cuba te los puedes encontrar en cualquier lugar menos en los puestos claves que solo son para ciertas personas afines a los intereses de lo superiores. Dígame usted si esto no es falta de ética, que un gobierno no pueda ofrecerle un salario decoroso a sus ciudadanos de alta calificación.
El único que no ha dado muestra de un poquito de ética es Castro, con su constante descalificación de sus compatriotas. De no ofrecerles un puesto de trabajo digno y bien remunerado a personas que lo han entregado todo a cambio de nada una vida completa de sacrificio y dolor y solo les dejan a sus descendientes un futuro incierto, eso es falta de ética como también es falta de ética sus contante reflexiones e intromisión en un gobierno del cual ya no forma parte. También es falta de ética la no confianza en las nuevas generaciones de cubanos con una preparación superior a la que el pudo ver alcanzado en los años 50. Este señor continuamente predica la moral en calzoncillo

1 por Conchita Pérez (Usuario no autenticado) 01/07/2008 15:00

Me atrevo a rectificarle su última observación. No es que la nueva época se nos viene encima, es que ya está ahí, avanzando, guiando los desarrollos mundiales de la política, la economía y las relaciones sociales. Pero la dictadura en Cuba se ha guiado por el control policial, como bien usted dice. Le importa tres cominos el desarrollo o el bienestar del país. Porque la esencia de su existencia es el mantenimiento del poder, y no otra cosa. Y para ello, para poder sostenerse ahí, necesitan controlarlo todo. Sobre todo, qué información recibe la gente: Internet, teléfonos y la prensa son elementos clave en este control. ¿No se ha fijado usted, si lee Granma, que la preparación del Congreso de la UPEC ha sido a puertas cerradas? Muy diferente al de los “alborotadores” de la UNEAC. La prensa sigue a cargo del oscuro general Alfonso, ni siquiera a cargo de alguien “díscolo”, como sería considerado Abel Prieto dentro del establishment cubano. De ahí que no hayan avanzado tampoco las esperadas (por algunos) reformas migratorias. Las cuales, dicho sea de paso, parece que han traído broncas en la elite, como indica la última barrabasada de Castro con lo de la falta de ética de los que emigran. Al parecer los hijos de Leal, de Concepción Campa, o de tantos otros dirigentes que “viven fuera” no tienen ética según Castro. ¿O será que ellos sí y nosotros no dondequiera que vivamos?


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