¿Y el hombre nuevo?
Yodel Pérez Pulido | 03/03/2009 4:49
¿Y las gloriosas nuevas generaciones?
Es tan hipócrita, tan falso el sistema cubano de sociedad que, en un abrir y cerrar de ojos ha quedado evidenciado que la idea del hombre nuevo, de aquel que llevaría hasta la eternidad la revolución, no existe, nunca existió, ni existirá.
Raúl Castro ha demostrado que ni la generación que gritaba en los 80 ¡Cuba va! o ¡Cuba si! Ni esta que grita ronca ¡Pá lo que sea Fidel! es confiable.
Tampoco, muchos menos digna de ser preservada, aquella que, obviando su origen oligárquico, se afilió a los barbudos para un supuesto mundo más justo y terminó gustando de las casas de visitas, de los privilegios de la Coca Cola en la merienda de sus hijos.
Las nuevas determinaciones del raulismo no hacen más que confirmar un secreto a voces: la revolución cubana es, simplemente, el empecinamiento de un grupo de bitongos que con caras y actitudes de líderes, han gozado y pretenden, hasta su muerte, vivir del poder.
No es una restructuración del gobierno para elevar su papel ante la sociedad. Lo que Raúl Castro ha anunciado se trata, apenas, de un cerco para preservar la seguridad nacional.
Ni Otto Rivero, ni Felipe Pérez Roque, sobrevivientes del temporal Robaina, volverán a ocupar primeras filas. Quizás ya no estén ni en las últimas. Juntos tendrán que reclutarse para desempeños "inferiores", de par a par con los que ya le esperan con aplausos: Hassam, Miriam, Valenciaga, Robinson… ¡uf! ¡Tantos y tantos!
La juventud cubana, esa que se proclama comunista más con gritos que con realidades, apenas aporta un miligramo al desparpajo geriátrico en la nueva repartición del cake. Dicen que Randy está temblando, también Polanco y hasta la mismísima Arleen.
El hombre nuevo, aquel soñado ideal…(de tan soñado imposible)… quedó en las cicatrices y la ignorancia de Ramiro Valdés, en la mente podrida de los promovidos generales, de los inservibles nuevos ministros que serán tan pésimos y corruptos como los destituidos.
El hombre nuevo son las heces fecales del que ahora, dicen, camina por Jaimanitas en su plan de Ave Fenix.
El hombre nuevo ha muerto con las “mariconadas” del benjamín de los Castro, agradeciéndole “favores” a tantos y espertentos generales estúpidos, venidos a más por la inconsecuencia del carácter, por la perseverancia de la estupidez.
El hombre nuevo tendrá que nacer… aún.
Mientras, seremos testigos de la acción de los hombres viejos, esos que despedazan una nación ya hecha añicos y se la reparten entre un millón de estrellas, como si se tratara de un picnic en un yate de lujo por el Caribe.
Enlace permanente | Publicado en: Completo Camagüey | Actualizado 03/03/2009 5:02




