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El Camagüey de mis recuerdos

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El Camagüey donde nací está en mis recuerdos, intacto. Las fotos que la ciudad publica hoy son las mismas que, años atrás, me acompañaban en el desespero de la opresión, en la pesadumbre de la desesperanza. Sus colores son los de la pintura de cal, aquella que se llena de musgos cuando llueve.

La ciudad arriba a 495 años y sus tejas "criollas", las calles estrechas, las victoriosas iglesias no son más que íconos firmes del espacio que siempre soñaremos y querremos aquellos que un día cualquiera nacimos allá.

Es difícil gustar de una ciudad sin mar, atravesada por ríos secos y peligrosos, sin salidas aparentes, mediterránea en el tiempo, llena de laberintos, de puertas cerradas, de tinajones de barro por doquier.

Camagüey, sin embargo, es el mágico lugar donde muchos descubrimos algunas luces dentro de difíciles túneles. Un amigo me jura que nunca vio una ciudad tan apática y al mismo tiempo tan misteriosamente feliz.

Las grandes bellezas de la urbe están en su gente, en sus muchas iglesias (reconstruidas, en su mayoría, con dinero fuerte del Arzobispado), en su cultura y linaje, en su color.

De los 495 años, los 50 últimos han sido realmente apabullantes para la urbe. El castrismo ha destinado un presente de llanto para los principeños. Los “agramontinos” apenas se acuerdan de su héroe, y las fiestas en la ciudad son movidas a través de la Tínima de termo, las tarimas para los bailes del desparpajo, las broncas juveniles, los ajiacos cederistas, los vivas erróneos, los carretones de caballos.

En sus antiguas plazas cívicas, convertidas desde hace años en centros políticos y expropiadas a las instituciones católicas, apenas se convoca para manifestaciones de poder. Dentro de ellas las palabras rancias y los baños públicos de cartón, pestilentes y nauseabundos. Mientras, los cines de la ciudad son moteles de sexo, el único teatro sobreviviente desde hace más de 50 años está sin techo, los campos están llenos de marabú y en sus avenidas “relucen” los parchos asfálticos.

La ciudad no se ha salvado de las confusiones castristas. Por eso, en pleno aniversario 495, se hacen públicas las fotos de los fantasmas que se niegan a retirarse del espacio físico que hace medio siglo invadieron por engaño. Sus imágenes intentan “decorar” los festejos y tal pareciera que ellos fueron sus primeros habitantes hace casi medio milenio. Idiotas.

Sobre esas circunstancias se tejen los festejos en la ciudad. Habrá, claro está, un concierto, una gala, homenajes. Pero el Camaguey actual está por encima de eso. Sufre por la escasez de todo, por las tristezas de sus calles nostálgicas tras la ausencia de los muchos que la han abandonado en pos de la esperanza.

La UNESCO ha hecho un pacto con la historia declarando al casco histórico agramontino Patrimonio de la Humanidad. La noticia aún se malinterpreta entre la oficialidad y apenas algunos descubren la contradicción: son edificaciones antiguas y dentro de ellas no se cuenta ni un solo espacio creado por los “barbudos”. ¡Qué bueno!

La suerte de los camagüeyanos es la de susurrar dentro de cada casa el descontento por lo que se vive. Ese susurro puede ser ínfimo en virtud de los gritos que deberíamos proclamar, de los que se esperan, más, sin dudas, confiar en un futuro mejor ya es un gran paso.

Ya son 495 años de historia, la de muchos: famosos, sencillos, muertos y vivos, gente humilde y anónima que algún que otro día usaron “abur” para decir adiós, que tomaron agua de tinajón para calmar la sed, que respondieron por agramontinos cuando le llamaban de camagüeyanos, que vieron a Fernando Alonso crear un lindo ballet, que caminaron junto a Nicolás por el entramado de los pastores y sombreros, que leyeron con amor las cartas de Ignacio y Amalia, los versos de La Peregrina, de Aurelia del Castillo, de Severo Sarduy, que vieron pintar y sufrir a Fidelio Ponce, al Padre Olallo...

Es también la historia de los que admiran y detestan los gatos de Ileana Sánchez, la obra de Joel Jover, de los que destinan las páginas de Adelante para papel sanitario, que también extrañan el "Ambiente Juvenil" de Carlos Milanés, que elogian los documentales de Gustavo Pérez, que recordarán siempre a Manolo Martínez y a Candita Batista, que se tomarán una Tínima fría escuchando la guitarra tradicional de Papito García y el conjunto Los Camagüeyanos, que verán danzar a Em Dedans o al Conjunto Folclórico...

A todos, a los muchos, las más alegres felicidades, aún cuando falte la sonrisa amplia y una lágrima salga con pena desde nuestros ojos cuando asistimos ese presente tan ínfimo para una ciudad tan grande.

El Camagüey donde nací está en mis recuerdos, intacto. Aún cuando sus paredes estén vestidas con aquellas pinturas de cal, de esas que provocan al musgo cuando llueve.



5 Comentarios


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5 por Camagueyano Forever (Usuario no autenticado) 16/04/2009 6:20

Yodel, se que el espacio no da para escribir cuanto añoramos esa telaraña de calles. ?Que me dicen de...? -Arrollar detras de una conga en los carnavales. -Sentarse una tarde en el parque Agramonte. -Pepillear en la calle Comercio (Maceo). -Ir de casa en casa de amistades y amigos los 31 de Diciembre. -La satisfaccion que se siente al poder explicar a los de fuera como llegar a una direccion, cuando muchas veces estan muy cerca del destino. -Los sobrevivientes adoquines. En fin, estas y muchas otras cosas que solo podremos entender los que nos orgullecemos de ser CAMAGUEYANOS. Un abrazo a todos donde quiera que esten.

4 por RAUL RAYES (Usuario no autenticado) 01/02/2009 3:00

Camaguey es nuestra ciudad puli. Un dia volveremos andar juntos y tu volverás a escribir tus lindas crónicas de esa linda tierra que nos vio nacer. ANTICOMUNISTA: RACISTA ERES TÚ, QUE ANTES QUE TE REPRIMAN, LO HACES TÚ SOLITO, COMEMIERDA!

3 por www.lalocadelblog.blogspot.com (Usuario no autenticado) 01/02/2009 2:40

El que ha vivido en Camaguey sabe que hay muchas misteriosas razones para amarlo, a pesar de como dices,no tiene salida al mar y sus rios estan secos y desatendidos....Otro 2 de febrero lejos de la tierra, pero cada dia mas cerca con el corazon!!!

2 por El anticomunista (Usuario no autenticado) 01/02/2009 1:40

Me imajino que sean recuerdos como discriminaban a los negros , si, ese es el solo recuerdo que tengo de Camaguey , ciudad por excelencia racista , como el racista de joedel el Yodel...

1 por RAM MANIRTEZ (Usuario no autenticado) 01/02/2009 1:40

Me ha conmovido tu nostalgia Yoel, por tu Camaguey querido, es en esencia la misma que siento por mi pequeno y claro Caibarien y la que puede sentir mi amigo Jose, por el Ciego de Avila donde nacio y crecio, en fin, es el recuerdo que nos acompanara siempre por la tierra que debe seguir siendo esperanza, no creo que haya cubano que no cargue ese sentimiento y eso es muy importante, porque no importa cuanta cerveza agranel se siga consumiendo alla, ni cuantos meaderos pestilenetes sigan construyendo porque mientras todos sigamos llevando adentro la Cuba de anoranzas, nuestro pais seguira existiendo, Cuba solo morira el dia en que los cubanos de afuera la olvidemos y los de adentro dejen de sufrirla, mientras tanto podemos esperar confiados en la disolucion final del comunismo, para entonces y solo entonces descargar todos nuestros buenos sentimentos en ella y levantarla de nuevo, y si a las generaciones actuales no nos alcanzara el tiempo para hacer realidad lo anterior, tenemos el deber civico de educar a nuestros hijos en esa maxima. Creo que esa es la unica herencia que le estoy dejando a los mios, porque sigo viviendo rentado y mi carro esta muy desvencijado, pero puedo morirme tranquilo porque a pesar de que ellos vinieron chiquitos, hace ya unos cuantos anos, siguen sopesando muy bien la hamburguesa y el arroz con frijoles y aunque hablan la mayoria de las veces en lenguaje extranjero, no pierden la ocasion para decir ante otros: We are Cubans. Gracias Yoel, por dejarme escribir en tu pagina y por intentar tratar de demostrar la utilidad de la nostalgia


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Autor: Yodel Pérez Pulido

Yodel Perez Pulido

Camagüey, 1978. Licenciado en Comunicación Social, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba.

Contacto: completocamaguey1@gmail.com

 

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