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Tejas ¿del infinito?

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Por disposición de la dirección del país, los trabajadores de la fábrica de tejas infinitas Rubén Martínez Villena, de Camagüey, comenzarán a elaborar 250 mil unidades de esas funcionales cubiertas de techo, con destino a las provincias occidentales.

¿Funcionales cubiertas de techo? Leo la noticia en un sitio de la prensa local de Camagüey y me espanto. Así es cada vez que un huracán destroza parte de la Isla. Una centenaria fábrica de tejas de cartón, construida por los principeños de entonces para palear el sofocante calor de la Villa, ha devenido en “salvavidas gubernamental” para demostrar que nadie quedará desamparado. Se trata, sin dudas, de otro instrumento político.

Comparto con ustedes esta foto (aparecida originalmente en el blog El Lugareño) donde las mismas se ven usadas como baños públicos en una de las calles de la ciudad de Camagüey en época de San Juan.

Y es que esas tejas, llamadas no sé por qué razón infinitas, hasta forman parte de las “bendecidas” reservas estatales del régimen.

Habría que indagar cuántas de esas casas que han quedado sin techos en Pinar del Rio o la Isla de la Juventud ya no habían sido cubiertas con las tejas de fibroasfalto producidas en Camagüey. Ahora, nuevamente, han sido llevadas por el viento, que no precisa ser fuerte para lanzarlas al más allá.

Ya se saben de historias de familias que perdieron esas tejas cuando Lily, cuando Katrina, cuando Alberto… ¡ufff!... y ahora volverán a recibir como premio aquellas del “infinito”. Y si la solución del gobierno continua siendo papel embebido de petróleo para cubrir los techos… lloverá sobre mojado.

Claro, que en medio de la nada, cubrir el sol con aquel papel envuelto en asfalto, parece una bendición. Y eso bien lo sabe Machado Ventura que ha mandado a movilizar a todos los turnos de trabajo de la vetusta industria camagüeyana.

Ya se han firmado los compromisos productivos de 24 horas de todos los trabajadores de la fábrica, quienes trabajan soportando temperaturas de hasta casi 40 grados. Los reportajes de Televisión Camagüey, enviados al Sistema Informativo de la Televisión nacional, hablan de un compromiso por la Revolución: ¡hasta donde sea y para lo que sea!

Penoso que la alternativa gubernamental sea aún el papel reciclado y el asfalto para revestir los techos de las casas dañadas, después de tantos y duros embates climáticos en estos últimos 50 años.

Hoy ha salido en la prensa esa foto de Fidel Castro visitando la añeja fábrica en 1985, parece que enfatizando el reclamo (de él mismo) hacia niveles más altos de producción.

Sí, la fábrica de Camagüey se pinta por fuera todos los meses, tiene hasta un Mural de los 5 héroes, es Vanguardia Nacional, Colectivo Tradición Heroica… bla, bla, bla… Pero señores, lo que se produce ahí apenas soporta una simple ráfaga.

Como es tradicional, el colectivo obrero de la fábrica de tejas infinitas, una vez más patentiza su disposición de laborar las horas que sean necesarias, para cumplir con el encargo de la dirección del país en socorro de los hermanos del occidente (Pedro Paneque Ruiz).



10 Comentarios



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10 por para cubano hombre (Usuario no autenticado) 03/09/2008 19:22

Tu no eres hombre cubano, eres comunista universal. conque "asesinando saqueadores" verdad? y Condi no debía comprar más zapatos hasta que Nueva Orleans recuperara todo lo que tenía antes de Katrina verdad? y los que desgraciadamente murieron cuando Katrina fue por Katrina y las inundaciones o por la explotación blanco-capitalista? Voy a adivinar: eres negro y votas por Obama! Verdad que adiviné? Viste?

9 por para cubano maricòn (Usuario no autenticado) 03/09/2008 18:33

cubano hombre,tù lo que eres maricòn.Toy resingao en ti,y kè bolà,mama??!!

8 por CUBANO HOMBRE (Usuario no autenticado) 03/09/2008 17:56

yODEL pULIDO: tU BAJEZA CONTINUA, HOY EN RESPUESTA A UNA DE LAS MEDIDADS DEL GOBIERNO CUBANO PARA PROTEGER A SU GENTE, QUE NUNCA ABANDONA AL PUEBLO TE ENFILAS HACIA EL INFINITO SALTANDO SOBRES LOS TEJADOS CUAL GATA EN CELO, AMORCITO LEETE ESTE ARTICULO i love you Katrina: La democracia imperialista al desnudo Katrina: La democracia imperialista al desnudo Barbarie en la democracia imperialista Las escenas de sufrimiento, desesperanza e insensibilidad social de la clase gobernante muestra la naturaleza podrida del capitalismo norteamericano ante los ojos de millones de todo el mundo y fundamentalmente de sus propias masas trabajadoras y oprimidas. El huracán Katrina que azotó con dureza Nueva Orleáns y Biloxi, abre una nueva crisis en el segundo gobierno de Bush y revela el resultado de décadas de ofensiva capitalista, que ha destruido la infraestructura del país, el sistema social, el cuidado médico de millones de pobres, mientras recorta impuestos a los ricos y financia la guerra en Irak. Lo que comenzó como una catástrofe natural se convirtió rápidamente en una tragedia nacional, abriendo una importante crisis política para Bush, de la que no se vislumbra una salida fácil y pude afectar agudamente su segundo mandato. Katrina llegó en uno de los peores momentos de su gobierno: crece el cuestionamiento a la guerra en Irak, personificado hoy en Cindy Sheenan, madre de un soldado muerto que, a modo de protesta, acampa frente al rancho de Bush en Texas. La mayoría de los estadounidenses creen hoy que la guerra fue injustificada (ver “La ocupación...”). Crece el descontento con las medidas económicas (recortes de impuestos para los ricos que repercuten en recortes presupuestarios en el sistema social, la salud y la educación del pueblo norteamericano. Dos de cada tres personas cree que “el Gobierno no ha hecho lo suficiente para ayudar a las víctimas del huracán Katrina”, la desaprobación de la gestión presidencial llega al 53% [1]. Sumado a este descontento general, el aumento del precio de la gasolina (y la potencial escasez) amenaza con ser un nuevo punto de preocupación. A diferencia del 11/9 que le permitió a Bush consolidar una base social reaccionaria que posibilitó sus aventuras imperialistas, el Katrina puede golpear duramente su presidencia, debilitando su frente interno en momentos que aún está indefinido la resolución de un conflicto clave como Irak. Otro mundo dentro de Estados Unidos En el país más poderoso del mundo se estima que han muerto cerca 10 mil personas (100 veces la cantidad de muertos en las inundaciones de Santa Fe en nuestro país en 2003), y no exclusivamente por el Katrina. Murieron por ser negras, pobres y ser parte de una sociedad que desprecia profundamente a la importante minoría negra, que soporta los más altos porcentajes de desocupación, desnutrición infantil, pobreza y discriminación, junto a los latinos y demás minorías étnicas tras la fachada cínica de “la mejor democracia del mundo”. Ya habían pasado dos días y Bush impartía órdenes sin abandonar su rancho en Texas. Uno podría pensar que ante semejante tragedia las primeras palabras serían de ayuda y apoyo, pero nada de eso sucedió. La gobernadora de Lousiana (Kathleen Blanco) dijo el 2/9 “Estas tropas saben cómo matar, y están más que dispuestas a hacerlo, y espero que lo hagan” [2]. El blanco son los habitantes de Nueva Orleáns, obligados a saquear los negocios en busca de agua y comida ante la ausencia de la ayuda estatal. A la orden de la gobernadora siguió la declaración del estado de sitio y la orden de Bush de “Tolerancia Cero” y “Tirar a Matar” contra los saqueadores, alentando a los comerciantes que organizaron verdaderas bandas armadas que custodiaban los comercios, dispuestos a asesinar a los saqueadores. Del total de tropas, hay 11.000 efectivos de combate ocupando la ciudad a punta de fusil. Esta política viene a dejar clara la prioridad del derecho a la propiedad frente al derecho a la vida de miles de personas. La única medida que se le ocurrió al alcalde de Nueva Orleáns fue hacinar a miles en el estadio Superdome, donde la gente vivió en condiciones infrahumanas, rodeada de sus propios excrementos, hubo robos de alimentos, y hasta asesinatos y violaciones. Bush aterrizó en Mobile (Alabama) y dijo “...trataremos de brindar consuelo a las personas en esta parte del mundo”, como si estuviera hablando de un lugar lejano de los Estados Unidos. Es que realmente estos estados son “otro mundo”, con altos porcentajes de pobreza y desocupación, y claro está altos porcentajes de población negra y latina. Lejos de “esta parte del mundo”, Condolezza Rice, Secretaria de Estado, mostraba la fachada de integración racial resquebrajándose como Nueva Orleáns. Cuando llovían rostros de mujeres negras desesperadas por conseguir comida y abrigo, Rice compraba zapatos en la Quinta Avenida de Nueva York. Si uno hace memoria de los peores años del menenismo, con festejos suntuosos en medio de millones de desocupados y pobreza extrema, no encontrará actos de tal cinismo y ostentación. ¿Bush lo hizo? Muchos coinciden en la impericia de Bush y la administración, pero ellos son la expresión más patente de una ofensiva capitalista apoyada por demócratas, republicanos y todo el establishment político. Nueva Orleáns es la cruda prueba de los resultados de décadas de ofensiva capitalista al interior de Estados Unidos en el plano económico, de ofensiva conservadora, anti-obrera y racista en el plano social. Aunque en parte los últimos recortes presupuestarios han hecho mella en esta región, la realidad es que desde el fin del boom económico, allá por los años ’70, los sucesivos gobiernos republicanos y demócratas aplicaron planes económicos que destruyeron el sistema social y de salud; obra comenzada por Reagan, seguida por Bush padre y Clinton (el percusor de la privatización de la Seguridad Social) y continuada hoy por GW. La respuesta a todas las crisis económicas fue la misma: hacer que los trabajadores y el pueblo pobre paguen los platos rotos. Aunque muchos demócratas (incluso algunos republicanos negros) denuncien los criterios racistas del envío de ayuda, la política anti-obrera y racista no es una exclusividad de los gobiernos republicanos, aunque sus muecas y torpe actuación de “sensibilidad social” sean más recalcitrantes. Clinton y su gobierno demócrata no temblaron un segundo al recortar los programas sociales que brindaban una miserable ayuda a los millones de pobres negros cuando salvaba a las grandes corporaciones del fin del boom de los ‘90. Tampoco le tembló la mano a ningún demócrata al votar junto a los republicanos el apoyo a la “guerra contra el terrorismo” de Bush y los millonarios presupuestos para financiar la guerra y ocupación imperialistas en Irak, y el recorte impositivo para los ricos. Recién hoy, cuando la situación en Irak se complica, cuando crece el descontento en Estados Unidos por la guerra, los grandes costos económicos, y los soldados muertos, provocaron una tibia crítica de los demócratas, que no hace mucho tiempo mostraban orgullosos a su candidato multimillonario y guerrerista Kerry. Una sociedad profundamente dividida Como el 11/9 puso de manifiesto la vulnerabilidad de los EEUU frente a una amenaza externa, Katrina tiró por la borda la reaccionaria ideología estadounidense de ser “el mejor país del mundo”, al que llegan millones de inmigrantes con la expectativa de vivir dignamente, huyendo de la miseria (resultado de las políticas imperialistas yanquis) está construido sobre este desprecio. Katrina muestra crudamente la democracia imperialista: represión dura a quienes saquean por hambre, abandono y desprecio de los pobres que hoy sufren una consecuencia más de las políticas anti-obreras y anti-populares. La crisis abierta da cuenta de un país gobernado por un puñado de capitalistas (blancos) multimillonarios que siente un profundo desprecio por las comunidades negra y latina, y los millones de pobres. El odio social que comienza a expresarse contra el gobierno puede ser potencialmente un disparador de luchas sociales. El país más poderoso del mundo, que puede predecir huracanes y reconstruir regiones como La Florida (donde viven los blancos ricos), que destina miles de millones de dólares para equipar a su ejército, permite que decenas de miles mueran y otras miles sean abandonadas por ser negras y pobres. Estados Unidos son dos países en uno. De un lado una elite blanca, multimillonaria que vive de la explotación y opresión de millones, del otro, trabajadores, negros y latinos (el principal blanco de la pobreza) que, como en Nueva Orleáns pagan con su vida los costos de la ofensiva capitalista. [1] El País, 04/09/05 [2] CNN, 02/09/05

7 por Un opositor (Usuario no autenticado) 03/09/2008 3:25

A los interesados en saber còmo van las cosas respecto a la fase de recuperaciòn en Pinar del Rio y La Isla,aquì les dejo éstos enlaces: http://www.martinoticias.com/ocbstory.asp?MediaID=56490 http://www.martinoticias.com/ocbstory.asp?MediaID=56478

6 por Leonardo Gamboa (Usuario no autenticado) 02/09/2008 19:08

No se porqué le llaman "tejas" a eso. Las tejas son rojas y de barro, como esas que cubren los techos de las iglesias y de cientos de miles de hogares cubanos. Esas láminas de cartón, o de lo que sean, no son tejas. Eso está raro. Tanto las láminas de zinc como esos cartones se los llevan el primer viento ciclónico. Lo mismo se aplica a muchas casas de Estados Unidos, como ya dijo alguien. Es hora de que en Cuba construyan casas anticiclónicas de nuevo. Pero claro, como dice el refrán ¿Con qué c..o se sienta la cucaracha?


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Autor: Yodel Pérez Pulido

Yodel Perez Pulido

Camagüey, 1978. Licenciado en Comunicación Social, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba.

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