Corrupción: triunfos y fracasos
Michel Suárez | 23/09/2008 21:01
Tags: América Latina, Cuba, Venezuela
Según un informe sobre corrupción divulgado este martes, Uruguay y Chile continúan marcando pautas como las naciones más estables de América Latina; mientras Venezuela, Haití, Ecuador, Brasil, Colombia y Cuba son los países más corruptos de la región.
Los desastrosos resultados de Cuba y Venezuela son la secuela directa de sus sistemas de gobierno. En los otros países afectados, la responsabilidad recae en políticas locales erradas, cuerpos legales insuficientes, maltrato de la función pública y poca transparencia de las administraciones, entre otros factores.
En Venezuela, el bolivarianismo ha resultado un enorme filón económico. Muchos seguidores de Chávez han comprado casas, automóviles, y abierto negocios, al calor de la "revolución bolivariana" y en condiciones claramente ventajosas con respecto al resto. Este fenómeno, de hecho, ya se vuelve contra el propio Gobierno.
En Cuba, el sistema encierra en sí mismo las claves de la corrupción. Por una parte, la corrupción que practica la minoritaria casta que rodea a los dictadores; por la otra, la arraigada creencia de millones de personas de que no existe otra vía para solventar la cruda realidad diaria. En Colombia y México la corrupción callejera es desorbitada, pero en Cuba se le suma que no existen formas legales para desarrollar ciertos ámbitos productivos y sociales, por lo que la corrupción se convierte en una salida alegal y cada vez más aceptada.
América Latina
Pese a descender un puesto desde la medición del año pasado, Chile conserva el primer lugar a nivel latinoamericano en el informe anual elaborado por la ONG Transparencia Internacional, que mide el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), informó el diario La Nación.
Chile se ubica en la posición número 23 junto a Uruguay, con un promedio de 6,9 sobre un total de 10.
El indicador, elaborado en función del análisis de un grupo internacional de empresarios, expertos y universitarios, va desde 10 para un Estado considerado limpio —los primeros son Dinamarca, Finlandia y Nueva Zelanda, con 9,3 puntos— a "cero" para un Estado considerado corrupto.
En comparación con 2007, Chile baja un casillero desde el puesto 22 (y puntuación de 7,0), mientras Uruguay sube tres puestos, desde el 25, y mejora su IPC anterior que era de 6,7.
Uruguay y Chile se ubican así en el mismo nivel que Francia, y están mejor posicionados que países europeos como España (28) y Portugal (32).
Canadá (9º), Estados Unidos (18º), Santa Lucía (21º) y Barbados (22º) están mejor ubicados que Chile y Uruguay. Al contrario, Venezuela es el peor rankeado, con sólo un 1,9 de IPC, y una posición global número 158 de 180 países.
Cuba está en el puesto 65, mientras Colombia (70º), Perú ( 72º), Brasil (80º) y Bolivia es 102º. Argentina volvió a bajar, esta vez cuatro posiciones, y quedó en el puesto 109. En peor posición se ubican Paraguay (138) y Ecuador (151).
Transparencia Internacional dio una voz de alerta respecto a la situación americana, al señalar que de los 32 países, 22 obtuvieron una puntuación inferior a 5, "lo que demuestra un grave problema de corrupción, en tanto 11 países no lograron superar la marca de los tres puntos, lo que indica que existen niveles de corrupción desenfrenados".
Enlace permanente | Publicado en: Con lupa | Actualizado 23/09/2008 22:12
Chávez y las crisis del capitalismo
Michel Suárez | 20/09/2008 18:29
Tags: Cuba, Estados Unidos, Hugo Chávez, Venezuela
La crisis de Lehman Brothers podría estar afectando a Venezuela. Lo publicó esta semana The Wall Street Journal. Según el diario financiero, Caracas tiene "alrededor de US$300 millones en instrumentos de deuda que Lehman había acordado en hacer efectivo".
El jefe de Estado venezolano afirmó recientemente que "se caen gigantes" por la crisis financiera de Estados Unidos, y dijo que muestra de ello era la quiebra de Lehman, publicó el diario local 2001.
"Lehman Brothers era una de esas casas de finanzas que se la pasaba diciendo que Venezuela está quebrada, Venezuela está quebrada, cada semana", señaló Chávez.
Pero, ¿hasta qué punto una economía globalizada permite a un país deslindarse de una crisis así?
A pesar del triunfalismo de Chávez, los datos hablan por sí solos. Informa la agencia oficial china Xinhua que en Venezuela los efectos de Lehman Brothers se hicieron evidentes en el costo del dólar paralelo, que repuntó en los últimos días al doble del cambio oficial que se fijó en 2,15 bolívares fuertes desde el 5 de febrero de 2003.
Ahora Lehman está en manos del británico Barclays, que acaba de comprar el negocio central del cuarto banco de inversión estadounidense. ¿Fin del problema? Eso pocos lo saben, porque hay un inconveniente de fondo en el funcionamiento del mercado financiero norteamericano, cosa que nadie pone en duda. Como tampoco que las decisiones políticas de Bush para evitar un terremoto económico, posiblemente más severo que el de 1929, han sido acertadas.
He aquí un buen ejemplo de intervencionismo estatal positivo, excepcional, que, por supuesto, carga sobre los hombros de los contribuyentes responsabilidades pecuniarias… pero como última posibilidad para evitar el Apocalipsis.
El trance está lejos de terminar, afirman los expertos. Ya se verá hasta dónde alcanza llegar el Estado en su objetivo de salvar el sistema financiero. Desde luego, cuando todo esto sea sólo un mal recuerdo, tocará pasar cuentas; entre ellas, nuevas regulaciones gubernamentales que no pueden esperar a que remita la tormenta.
Y una advertencia importante: lo que no puede tolerarse, cuando las aguas vuelvan a su nivel, es que, tras el golpe de bolsillo que ha debido dar el gobierno norteamericano, las empresas implicadas se re-privaticen de forma opaca y en condiciones favorables para los responsables directos de la catástrofe.
Un gobierno no debe ni puede hacerse cargo de los bancos ni de las aseguradoras por tiempo indefinido. Pero cuando corresponda el proceso inverso, la re-privatización, no vale bajar el listón.
El capitalismo sufre catarro, una de sus crisis cíclicas. En el pasado ha demostrado poder superarlas. Es, además, el único sistema que ha resistido los embates de la humanidad y el que más se parece a nosotros mismos. Castro y Chávez se muestran felices de las enfermedades del sistema, sin importarles incluso la parte que les afecta. Que no es poca, por muy socialistas que se proclamen.
Y por esas cosas de la vida, el petróleo venezolano bajó este sábado a $88,76. ¿También se ríen estos personajes del descalabro que arrastra en las últimas semanas el producto que financia la aventura bolivariana?
Enlace permanente | Publicado en: Con lupa | Actualizado 20/09/2008 18:35
Paraguay: ¿Es peligroso Fernando Lugo?
Michel Suárez | 15/08/2008 21:05
Cuando se lo proponen, los cristianos de la izquierda radical pueden ser peores que los de la extrema derecha. De estos últimos, en definitiva, ya lo conocemos casi todo. Se presentan a las elecciones prometiendo mano dura y firmeza moral, y se vanaglorian de un discurso socialmente conservador. Ahora, ¿qué pasa con los radicales de izquierda? ¿Traen el conservadurismo y el autoritarismo propios de la Iglesia, pero sumados a los suyos? ¿Gobiernan con respuestas a los reclamos sociales del siglo XXI, que son, al mismo tiempo, satanizados por el clero? Una izquierda conservadora es, no me quedan dudas, de la misma calaña que la extrema derecha.
Hugo Chávez y Rafael Correa, sobre todo el primero, cumplen brillantemente lo de "a Dios rogando y con el mazo dando". La invocación de Dios y de la Biblia en sus discursos políticos ha sido una actitud oportunista y bochornosa.
Veamos cuáles son las probabilidades en Paraguay. El nuevo presidente Fernando Lugo, ex obispo de la Iglesia Católica, ha prometido el cambio como eje fundamental de su programa. Seis letras sobre las que ha construido un palacio de ilusiones, pero sin concreciones lo suficientemente creíbles.
La llegada del ex obispo Lugo rompe, ¡al fin!, el período autoritario de 61 años protagonizado por el Partido Colorado. Paraguay ha puesto todas sus esperanzas en este hombre, en línea con lo que significó la llegada al poder de Tabaré Vázquez en Uruguay en 2005, tras liquidar otra larga etapa en manos de un solo partido. En Uruguay, el cambio ha funcionado, a pesar del conflictivo grupo político que sustenta al gobierno. La victoria de Vázquez sí representó un punto de inflexión en la higiene democrática del país. La de Lugo está por ver.
De momento, el perfil ideológico del flamante presidente paraguayo chirría más que el de Vázquez. Se ha estrenado con un lamentable panegírico a Fidel Castro, expresiones poco felices en boca de un representante popular electo en las urnas. "Ciudadano latinoamericano y universal (…) Persona emblemática que simboliza la trayectoria, el proceso, el cambio real de esa isla". Así se ha referido Lugo al dictador cubano al recibir a la delegación de la Isla, encabezada por Machado Ventura.
A pesar del mal pie, queda por ver si Lugo (a quien Chávez ya ha ofrecido toda su ayuda) es capaz de sostener una política exterior miserable (como Lula y Tabaré) con respecto a La Habana, Caracas y a otros regímenes peligrosos, pero al mismo tiempo actitudes internas pragmáticas, alejadas de los intentos de perpetuación en el poder, del revisionismo constitucional y de los ataques a la propiedad privada y a la libertad económica.
A propósito de la "higiene democrática", nada más llegar Machado Ventura a Asunción, un periodista le dijo que en Paraguay se estaba produciendo un cambio de partido tras 61 años de gobiernos colorados y preguntó que para cuándo la alternancia en Cuba. Ni se molestó en responder.
Enlace permanente | Publicado en: Con lupa | Actualizado 15/08/2008 21:41
La Base de Lourdes y una perreta de Fidel
Michel Suárez | 04/08/2008 10:41
Tags: Cuba
Se habla por estos días de la pertinencia de reanudar las actividades de la Base de Lourdes, sobre todo por la parte rusa. Esto me ha hecho recordar la última vez que vi al dictador personalmente. En 2001, unas semanas antes del cierre de la Base, tuve el "privilegio" de presenciar la perreta de Fidel Castro por la decisión adoptada por los rusos.
Castro asistía al I Congreso de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en el Palacio de las Convenciones. A mi lado estaba Michael H., gran amigo de la Universidad y cómplice de nuestras batallas diarias.
Entró Castro al Palacio, cogió el micrófono desde temprano en la tarde y lo soltó al filo de la una de la madrugada. ¿De qué habló? Sobre todo, aunque no tenía nada que ver con un congreso de jóvenes escritores y artistas, de la pretensión rusa de cerrar Lourdes. Hago un esfuerzo para recordar sus principales palabras.
Castro informó al auditorio que los rusos querían llevarse la base. Despotricó contra ellos (quizás Michael H. pueda aportar algo más en este sentido) y entonces habló hasta de posibles represalias. Todavía él creía que podía abortar la decisión. Dijo que esa semana había convocado al embajador ruso para cenar, pero que, premeditadamente, le dejó plantado, le hizo esperar tres horas, para luego mandar a que le informaran que "el Comandante no lo podía atender". Fidel disfrutó relatando la historia de cómo dejó tirado al bolo en medio de la crisis.
Luego dijo que la base no se iba, que incluso podría suceder cualquier cosa, desde un accidente o cualquier otra cosa, en franca insinuación de que, si era necesario, ellos estaban dispuestos a actuar. Muchos nos miramos a la cara, quizás por la sorpresa de ver al Comandante confesar ante un auditorio diverso —y en unas sesiones grabadas íntegramente en vídeo— que estaba dispuesto a utilizar cualquier método para impedir la retirada de Lourdes.
Lástima que no recuerde más de aquella larga tarde-noche. No me atreví a tomar apuntes y los papelitos que nos pasamos Michael H. y yo, con apreciaciones sobre lo que estábamos oyendo, después no supimos qué hacer con ellos.
Lo otro que recuerdo, ya sobre el Congreso en sí, es que algunos delegados hablaron del "problema de las guitarras, de la escasez de guitarras en Cuba". Castro zanjó el problema como mejor sabe, esta vez en plan dadivoso: "¿Cuánto hace falta para comprar guitarras?". Saltó el inefable Abel Prieto y puso precio: "80 mil dólares". Castro dijo: "Hecho".
Enlace permanente | Publicado en: Con lupa | Actualizado 04/08/2008 20:47
Oppenheimer, el turismo y un informe del FMI
Michel Suárez | 30/07/2008 0:00
Tags: Cuba
El periodista Andrés Oppenheimer ha dado a conocer en su columna semanal la investigación titulada El fin de las vacaciones: implicaciones para el Caribe de la apertura del turismo estadounidense a Cuba. Ésta fue realizada por el economista del FMI Rafael Romeu. Sus datos y valoraciones coinciden con un breve y modesto artículo que publiqué en 2005 y con el que llegué a conclusiones similares. Lo rescato del olvido porque, pese a que algunos de los líderes políticos que se mencionan ya son historia y las estadísticas se mueven según los años, el fenómeno no ha variado un ápice.
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26 de enero de 2005
La alevosía caribeña
- ¿Qué se esconde tras la complicidad de los gobiernos insulares con el régimen de Castro?
por MICHEL SUáREZ, Madrid
Ralph Gonsalves, primer ministro de San Vicente y Las Granadinas, acaba de abandonar Cuba con la convicción de que Fidel Castro es "un hombre excepcional" y orgulloso de que él y su partido político hayan apoyado siempre a la revolución.
El gobernante del pequeño Estado insular, al igual que en su momento Michael Manley, y más cercano en el tiempo, Percival Patterson, ambos líderes de Jamaica, no han ocultado sus afinidades con Castro, en un maridaje que raya lo absurdo. Sin embargo, sería inimaginable pensar que la "atracción fatal" entre ellos está condicionada por sentimientos ideológicos.
Aparte de la indolencia con que la comunidad caribeña ha manejado el asunto cubano en los últimos 46 años, en las actitudes de los líderes regionales subyace algo más que simple indiferencia. Descartadas la sintonía ideológica y la inercia, habrá que apostar por la teoría de la premeditación y la alevosía para desentrañar por qué prácticamente el Caribe en pleno ha apoyado a la única dictadura del área.
Además de San Vicente y Jamaica, los gobiernos de Barbados, Trinidad y Tobago, Santa Lucía y Granada, entre otros, han mantenido desde 1972 intercambios políticos de alto nivel con La Habana, a pesar de que para Castro el Caribe jamás fue una zona prioritaria, en tanto el CAME y su círculo de influencias políticas y económicas permanecían distantes. No fue hasta 1989 que Cuba volvió la vista para "darse cuenta" que el Caribe existía, más allá de episodios anteriores aislados.
Sin embargo, y contando lo dicho, nada ha impactado más negativamente en la opinión pública que la lamentable posición de Bahamas. El gobierno de Nassau ha ido más allá que el resto de sus homólogos insulares. Las continuas denuncias de organizaciones internacionales de derechos humanos sobre las torturas y violaciones a las que son sometidos los balseros cubanos que llegan a las costas bahamesas, dejan pálida la complicidad del resto.
Los hechos del pasado 7 de diciembre, en una cárcel donde estaban detenidos varios disidentes que habían huido en balsas, son sólo la punta del iceberg. Los balseros se plantaron en huelga de hambre por las pésimas condiciones y el maltrato de que estaban siendo objeto, a lo que los guardias reaccionaron disparándole balas de goma. En el grupo había varias mujeres y niños, algunos de los cuales también fueron golpeados.
¿Qué hilo une estos hechos violentos con las lamentables actuaciones políticas del resto de los gobiernos insulares? ¿Qué se esconde tras la represión visceral de Bahamas contra los disidentes que llegan a sus costas o tras la connivencia del resto de los gobiernos con la perpetuidad del régimen?
Temor por el cambio
Los indicios apuntan a una terrible conclusión, que el pueblo cubano no debe olvidar con el paso de la Historia: a las "hermanas" islas caribeñas, la República Dominicana incluida (aunque más disimuladamente, en dependencia de quien gobierne), les conviene el actual statu quo de Cuba.
Antes de la llegada de Castro al poder, Cuba —la más grande isla de la región— era el escaparate o la vitrina del resto. Tanto la posición geográfica como la fluidez del intercambio comercial, tecnológico y cultural con Estados Unidos, la dotaron de una situación de privilegio. Con la irrupción de Castro sobrevinieron los cerrojos, el embargo económico y el aislamiento del régimen, lo que originó un nuevo reparto del pastel entre otros destinos de la zona, por sólo mencionar el trascendente tema de los flujos turísticos.
La reversión de la actual situación política cubana podría resultar perjudicial para muchos países del área. De hecho, en las tres cumbres de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) —celebradas en Puerto España, Santo Domingo y Venezuela—, los documentos finales sólo pidieron el fin de la Ley Helms Burton y no del resto de la legislación relacionada con el embargo (verbigracia, la prohibición de los viajes de turistas norteamericanos a Cuba). Tampoco las declaraciones de las cumbres han exigido a Castro el cumplimiento de las cláusulas democráticas que supuestamente rigen el trabajo de la AEC.
Un cambio en las condiciones actuales, con el regreso de la economía de mercado y la democracia a la Isla, y la puerta abierta al turismo norteamericano, no sólo sería un ruido en el sistema de las economías caribeñas, sino la vuelta del papel protagónico de Cuba en las relaciones con Estados Unidos.
El reparto de la torta
Sólo en 2004, el Caribe, según informes de la AEC, recibió 14,5 millones de turistas. De ellos, un poco más de dos millones tuvieron como destino a Cuba. Según el gobierno de Bahamas, este país registró 4 millones y medio, el 83% procedente de Estados Unidos, lo que representó el 60% de su Producto Interno Bruto. Esto último de acuerdo con informes del Departamento de Estado de EE UU.
Una situación parecida ocurre en Jamaica, donde el 71% del total (un millón 278 mil 921 de visitantes en 2004), procedió de Norteamérica, al igual que la mayoría de los 2,9 millones que recibió República Dominicana.
¿Serán capaces estas plazas de afrontar de igual forma una apertura democrática en Cuba, con dos millones de cubanoamericanos y sus descendientes viajando cada año y ambiciosos cálculos numéricos que incluyen al resto de los norteamericanos?
Sólo en el año 2000, y a pesar de las restricciones, viajaron a Cuba más de 76.000 norteños, una cifra que no llegó al 5% del total de las emisiones de EE UU hacia el Caribe, según datos de La Habana.
A la perspectiva turística se suma un aspecto nada desdeñable: a las islas caribeñas —ex colonias o que mantienen algún estatus semicolonial (real o simbólico), del cual contradictoriamente no desean salir—, les place el enfrentamiento del "pequeño David" con Estados Unidos, en una lidia de toros que prefieren disfrutar desde la barrera.
Ante un panorama así, en "una pelea de león contra mono, y con el mono amarrado", la comunidad caribeña duerme tranquila. Con Fidel Castro en la puerta de Cuba, llave en mano, y con la garantía de que mientras permanezca el régimen Estados Unidos no cederá, Bahamas, Jamaica y compañía hacen su agosto, aunque eso signifique el fin para la antes "iluminada" isla de Cuba.
Enlace permanente | Publicado en: Con lupa | Actualizado 30/07/2008 0:42
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