Bestiario de la prensa oficialista cubana.

Camagüey, 1978. Licenciado en Comunicación Social, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba.
Contacto: completocamaguey1@gmail.com
|
|
|||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| lun | mar | mié | jue | vie | sáb | dom | |||
| 1 | 2 | ||||||||
| 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | |||
| 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | |||
| 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | |||
| 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | |||
«Soy un escritor triste»
«Soy un escritor triste»
No
No
No
27/05/2008 6:00
Sí
26/05/2008 18:18
No
Literatura
No
Conversación con Eliseo Alberto, a propósito de su más reciente novela, 'El retablo del Conde Eros'.
El escritor Eliseo Alberto Diego (Arroyo Naranjo, Cuba, 1951), radicado en México desde principio de los años noventa, anda de plácemes en estos días primaverales de lluvias y calores sorpresivos: Editorial Planeta de México y Editorial El Aleph de Barcelona acaban de poner en circulación en América Latina y España, respectivamente, su más reciente novela, El retablo del Conde Eros.
El autor de Informe contra mí mismo nos entrega una novela habanera ambientada en la postrimería de los años cincuenta, con cierta dosis de nostalgia y afilado oficio de narrador; desfile de personajes inefables que viven de mentiras, ilusiones y afanes que se justifican por la búsqueda de una "felicidad" donde la amistad es un ejercicio sagrado. El célebre actor cubano Julián Dalmau, que ha vivido fuera de Cuba durante 25 años, regresa a La Habana con el objetivo de representar Cuatro gatos encerrados en el Teatro París: guindarse al término de la primera función, bajo el clamor de los aplausos, es un propósito suicida que el actor cocina en sus adentros.
El azar lo lleva a encontrarse una comparsa de locos que le cambiarán la vida: El Conde Eros, escritor de novelas pornográficas, jugará un papel clave en su "salvación"; el tenor Pietro Zamorinni, dueño del taller mecánico La Traviata y protagonista de unos viajes ficticios a Buenos Aires, donde "triunfa" como cantante de ópera, conformará el eje simétrico, el espejo donde Dalmau se afinca para lograr sus propósitos.
Eliseo Alberto (Lichi) conversa sobre su nueva novela y sobre la situación actual de Cuba.
Después de seis novelas publicadas, ¿qué significa la aparición de El retablo del Conde Eros?
Todo libro acabado de parir es una alegría casi paternal. En el caso de El retablo del Conde Eros, la felicidad es doble, porque se publicó a la par en dos bellísimas ediciones: Editorial Planeta, desde Ciudad México y para toda América Latina, y El Aleph, en Barcelona y para España. Un escritor puede decidir poco en el destino de un libro suyo: puede escribirlo lo mejor posible, claro, y luego cuidar la edición y responder cuestionarios que te mandan periodistas y amigos (como tú). Luego, sólo queda cruzar los dedos y pedir a Dios que la novela encuentre a sus lectores y a sus críticos.
Yo escribí mi novela a partir de lo que me enseñó el propio Conde Eros. Para él, y así lo digo en su retablo, "el secreto de la narrativa radicaba en la estructura ósea de las oraciones que armaban el párrafo, una a una. De ahí el cuidado que ponía en la alineación del sujeto, el verbo, el complemento directo, el indirecto y los circunstanciales, elementos básicos que debían colocarse en orden progresivo, del que menor al que mayor número de palabras tuviese: así los ojos del lector correrán sin tropiezo sobre la línea, saltando de sorpresa en sorpresa hasta enramar la urdimbre de la trama. Los motores de los verbos aceleraban acciones trepidantes. La novela se teje como red de araña". Eso intenté.
Advierto cierto parecido entre Lino Catalá y el Conde Eros y, asimismo, cierta "apariencia dramática" entre Arístides Antúnez y Pietro Zamorinni, esos personajes habaneros de su novela Esther en alguna parte. ¿Podríamos pensar en dos parejas de personajes que se entrecruzan en el mismo escenario de La Habana de los cincuenta?
Pudiera ser, aunque no lo pensé así. Algo sí une a las dos novelas: La Habana como teatro ("retablo"), o en todo caso, como escenario. El tiempo novelístico de Esther en alguna parte es el año 2003, aunque haya referencias a la década del cincuenta. El retablo del Conde Eros ocurre íntegramente en la cuaresma de 1957. Arístides Antúnez es un "extra" de la televisión cubana; Zamorinni, un tenor sin suerte. Todas mis novelas se ocupan de personajes marginados y cuentan historias de hombres sin historia.
¿Podríamos decir que los temas centrales del El retablo… son la amistad, la solidaridad y la redención?
Yo estaría de acuerdo con esa valoración. Sabes que para mí la amistad es una religión. Sucede que las palabras se han desgastado después del abuso al que las han sometido los políticos sin imaginación y los predicadores que venden fe como aspirinas. La bella palabra "solidaridad" apenas se puede pronunciar sin cierta vergüenza. Lo mismo pasa con el vocablo "redención", que ha reducido su significado hasta el mínimo de lo divino, con lo cual hemos olvidado su carga libertaria, emancipadora.
¿Por qué sus novelas están habitadas siempre por personajes marginados: seres solitarios, tristes, feos, gordos, frustrados en el amor y en la vida, exiliados, putas, cobardes, homosexuales…?
Algo te comenté en una pregunta anterior. Ellos son mis héroes. No me caen bien los valientes. Una vez dije que por los únicos valientes que yo pondría las manos en el fuego son los bomberos: ellos apagan la candela.
¿Conoció al Conde Eros? ¿Es un personaje basado en algún escritor cubano de los cincuenta?
Conocí a "mi" Conde Eros, el modelo original y lejano de mi personaje, a principios de los setenta, en esa prodigiosa cueva de escritores que fue, para muchos, la revista Cuba Internacional. Por esos años, él firmaba con otro de sus múltiples seudónimos: Baltasar Enero. Y era el más cabal corrector de estilo que pueda pedírsele a la vida: en su entonces ya lejana juventud, había escrito un puñadito de novelas pornográficas y, bajo su nombre real, un libro de cuentos "serios".
Baltasar, mi Conde, me enseñó a poner las comas, a temerle a los gerundios. Aún está por escribir la importancia de Cuba Internacional en la renovación de la literatura cubana. Aquella escuela tenía, quizás, el mejor método para enseñar narrativa: el periodismo y su género estrella, el "gran reportaje". Por su nómina fija pasamos, casi en manada, Norberto Fuentes, Manuel Pereira, Raúl Rivero, Jorge Onetti, Ernesto González Bermejo, Reinaldo Escobar, Luis Rogelio Nogueras, Froylán Escobar, Félix Contreras, Félix Guerra, Ciro Bianchi, Minerva Salado, Antonio Conte, Agenor Martí, y un ejército de colaboradores brillantes, todos en compañía de una envidiable legión de fotógrafos: Luc Chessex, Iván Cañas, José A. Figueroa, Ernesto Fernández, Cristóbal Pascual, el buen Pirole. El Conde Eros nos pastoreaba.
Novela de intertextualidades: dentro de la estructura narrativa se insertan escenas de la obra teatral que Dalmau trae bajo el brazo y, asimismo, un delicioso y juguetón fragmento de una de las novelas porno del Conde, Otro viaje a la luna, donde aparece usted mismo como el botánico chino Li Chi y algunos de sus amigos más cercanos. ¿Se divirtió mientras escribía la novela o fue un proceso de tensión dolorosa?
Para mis pocos lectores, no es secreto que soy un escritor triste. Mis personajes suelen estar entre la espada y la pared. Y entre la espada y la pared sólo hay una opción digna: enfrentarse a la espada y que salga el sol por donde salga —y la sangre por la herida—. En esta oportunidad, le di el gusto de divertirme más de lo habitual. Con locos y buscavidas como los de El retablo del Conde Eros, créeme, es difícil pasarla mal —y menos, inventándolos—. Mis amigos reales me sirvieron de modelos o de compañía: tú mismo apareces como un príncipe africano, Bom Bom Baró, y te vas conmigo cielo arriba en un cohete de hojalata —según versión libre, muy libre, de una de las novelitas del Conde Eros: Otro viaje a la luna—.
Son pocas las alusiones políticas en esta novela. Dalmau llega a La Habana unos días después del asalto al Palacio Presidencial (primavera de 1957), sin embargo, el narrador no se detiene en esa Habana convulsa y prefiere adentrarse en esa comparsa de locos maravillosos que marcan el destino de Dalmau. ¿Por qué?
Porque la situación política, en esta historia de atorrantes, era apenas un telón de fondo, un peligro latente: aquí no se trata de cambiar la vida, sino de sobrevivir. Ninguno de mis personajes busca la verdad, ni siquiera "su verdad": apelan a la eficacia de una mentira bien dicha. Los temas políticos (que yo prefiero abordar en mis artículos periodísticos) suelen obligarte al "discurso", la hipótesis y la tesis: respeto mucho a los novelistas que lo consiguen en notable equilibrio, sin forzar la mano hacia el lado de la historia ni hacia su contrario, el reino de la ficción.
Lecuona y Hemingway. El Floridita, donde el escritor norteamericano en unas escenas delirantes se queda dormido en la mesa; y las manos del pianista dibujadas por el narrador con una ternura sorprendente. ¿Por qué derrama tanto amor y compasión sobre sus personajes?
Porque los quiero. Mi padre me dijo una vez: "Nunca le tengas miedo a la ternura. Nunca. Date el lujo: esa debilidad te hará fuerte".
¿Una novela de mentirosos o una novela donde las mentiras de los personajes se convierten en una metáfora de la búsqueda de libertad, de alegría, de esperanza, de felicidad?
Las dos cosas. Si digo una palabra más, te estaría mintiendo.
Perdone la pregunta, quizás no tan lejana a la temática de su novela: ¿cree en una posible salvación política de Cuba después de la desaparición de los Castro? ¿Qué haremos los cubanos cuando termine "la pesadilla" de estos 49 años?
No me considero adivino, pero tampoco hay que ser vidente para pensar, entender, que la "desaparición de los Castro", como las llamas, no será la "desaparición de Cuba". Será un alivio, sin duda, para todos —incluso para ellos—. ¿Qué Cuba saldrá a flote? No sé bien: en todo caso, "otra" Cuba, heredera genética de aquella lejana Cuba Republicana y también, cómo negarlo, de la Cuba revolucionaria, socialista, totalitaria y prisionera que ocupa casi cincuenta años de nuestras vidas. Por cierto, única Cuba que conocen las tres cuartas partes de los cubanos que en el mundo somos.
¿Qué haremos? Lo que mejor sabemos los seres humanos desde que dominamos el fuego y, con él, nuestro destino: edificar, sembrar, trabajar y soñar, si queda tiempo, que un venado corra por las paredes de la caverna: el arte. Será el momento de los jóvenes, los muchachos de a pie. La vida siempre tiene veinte años, recuérdalo siempre. Ojalá que no olvidemos que, por algo, el corazón está a la izquierda —como dije hace muchas tristezas atrás, cuando pedí la palabra y, sin que me la concedieran, redacté Informe contra mí mismo—.
¿Proyectos en mente? ¿Puede darnos algún adelanto?
Despacio, como siempre, ya escribo mi próxima novela, con título pedido en préstamo al gran poeta mexicano Carlos Pellicer: Ninguna soledad como la mía. Seré breve. Será un libro habanero. Seremos, él y yo, esperanzados.
Sí
por
COMO VES ANA, NO SÓLO YO PIENSA QUE FUE UN DESASTRE LA PRESENTACIÓN: LEE LOS COMENTARIOS RECIENTES Y VERÁS COMO COINCIDEN CON MI PRIMERA OPINIÓN. SIGO INSISTIENDO QUE NOVELA DULZONA, PRESENTACIÓN CURSILONA. FELIBERTO: NO SÉ A QUÉ TE REFIERES CUANDO DICES QUE ELISEO ALBERTO SE CONVIERTE EN UN "ESCRITOR CONSAGRADO" CON ESTA NUEVA NOVELA. "EL RETABLO..." ES UNA "NOVELITA" MÁS DE LAS TANTAS QUE SE PUBLICAN EN EL MUNDO Y QUE DESPUÉS DE UNOS AÑOS NADIE RECORDARÁ; SÓLO TE PIDO QUE ME DIGAS, QUIÉN ES EL PROTAGONISTA, NOVELA CORAL NO ES; ELISEO ALBERTO EN TODAS SU NOVELAS COMETE EL MISMO DISLATE: DESFILE DE PERSONAJES QUE NO CUAJAN PORQUE NINGUNOS ASUME UN PAPEL DRAMÁTICO DEFINIDO: OTRA COSA FELIBERTO, ¿UN ESCRITOR CONSAGRADO CON SEMEJANTE FINAL TAN RIDÍCULO Y MELOSO EN LA PUESTA EN ESCENA DE LA OBRA?, Y REPITO ESA HERMANITA PROTEGIENDO FOCAS ES RISIBLE. EL LIBRO DE ELISEO ALBERTO SE LLAMA "INFORME CONTRA MÍ MISMO" Y SU NOVELA MEJORCITA "ESTHER EN ALGUNA PARTE": ¿POR QUÉ QUEREMOS TAPAR EL SOL CON UN DEDO? ALBERTO DELGADO: LA PRESENTACIÓN DE UN LIBRO NO TIENE QUE ESTAR "LINDA": TIENE QUE SER SERIA Y LITERARIA.
por
Yo estuve el domingo en Bellas Artes y coincido con los dos que lamentan la presencia de Alejandro Rodríguez Acosta y Jorge Hernández, así como el desaire grosero y nada piadoso de la actriz cubana de Retatro de Teresa (bah, para qué mencionar su nombre). En su afán de que lo quieran en Cuba, Eliseo Alberto suele hacer estos dislates, como el de invitar a que hable bien de él en público a esta mujer del sistema político y cultural cubano. De milagro no invitó también a Senel Paz, quien le hubiera hecho lo mismo. Que se asuma, a mucha honra, como lo que es: un gusano, un emigrado que se fue de Cuba para escribir lo que le diera la gana y para poder comer cerdo y tomar todo el alcohol que quisiera. Y que en Cuba comunista lo desprecian. Alejandro es un acadèmico serio, pero su lugar está en las bibliotecas, que no salga de ahí por, chico: ahì es útil, pero en una presentación sobra, es como un oso polar en una playa del Caribe. No sabe hablar en público, sólo quería decirnos lo hermosos que eran él y Eliseo hace mil años y que un tío suyo que era un gran fotógrafo en Cuba antes de Castro.. también hace como mil años. Y el otro, Jorge Hernández,caramba, carambín y carambón, fue la payasada de la velada: sin casi nada qué decir sobre el libro y mucho sobre su amistad (reciente, reciente, muy reciente y, puaff, muy aparatosa) con Eliseo, quien, muy en daño suyo, se ha dado en rodear, como este Hernández, de "admiradores" cubanos y mexicanos que casi ninguno lee sus libros, pero sí sus oídos a la hora de entenderle lo que quieren oír. Y Hernández es uno de ellos. Su presencia fue funesta, fuera de lugar y un muy mal representante mexicano (sin contar que aquí en el DF, no ya en México vaya, es un Don Nadie como intelectual) en una presentación de un escritor cubano que ha sabido ser muy mexicano.
por
Ninguna presentación de libros es ni ha sido perfecta; amén de las fuertes críticas que he leído contra González Acosta, J.Hernández y Daisy Granados, creo que existe mucha ignorancia en México acerca del problema cubano, al punto que una persona no sepa lo que significan las bicicletas, tampoco se conoce la historia contemporánea de nuestra patria. El libro vale, se nota el dominio pleno de Eliseo en el arte de escribir para hacer felices a las personas y a la vez ayudarnos a entender la vida cotidiana cubana, esta vez en 1957, en el especial ambiente en el que le tocó vivir al Conde Eros. Admiro a mi paisano Eliseo, espero que Dios le de salud para que siga escribiendo al menos unos cien o doscientos años más.
por
A ver, a ver, Sara Parque De Juan Delgado, no tienes idea de lo que tuvieron qué ver las biciletas para que la actriz comunista de marras se negara a hablar en público sobre la obra del escritor disidente Eliseo Alberto. Así que dale para trás a eso de "creo que existe mucha ignorancia en México acerca del problema cubano, al punto que una persona no sepa lo que significan las bicicletas, tampoco se conoce la historia contemporánea de nuestra patria". En primer lugar porque el casi el 100 por ciento de los que estaban allí eran cubanos y saben tan bien como tu qué son las bicicletas. En segundo lugar, la actriz comunista de marras que no quería que al otro día apareciera en la prensa que había hablado bien en público de un escritor gusano o disidente, lo que dijo fue que no podía hablar del libro porque había llegado tarde a la presentación a causa de que el Paseo de la Reforma, aledaño al lugar donde se efectuaba la presentación (el Palacio de Bellas Artes) había sido cerrado como cada domingo para que pasearan por allí personas montadas en bicletas. Entonces Sara Parque De Juan Delgado, insisto: Qué tienen que ver las bicicletas con el hecho de poder dar una opinión sobre un libro, más todavía cuando el propio autor te lo pide en público en medio de la presentación de su libro. No le dio la gana, le hizo el desaire a Eliseo Alberto por cobarde, para no ponerse en mala con el gobierno cubano. Porque no es lo mismo ir a la presentación, que parase allí en mediod e todos y hablar bien de un escritor disidente o gusano. Ella sabe más de cuatro cosas. Como, por ejemplo, pasarse largas temporadas en el DF y seguir siendo gente del sistema cubano. O sea, Sara Parque De Juan Delgado, que se negó a hablar por eso y por nada que ver con todo ese teque tuyo que parece recortado del periódico Granma de que "creo que existe mucha ignorancia en México acerca del problema cubano, al punto que una persona no sepa lo que significan las bicicletas, tampoco se conoce la historia contemporánea de nuestra patria". ¡Por favor!
por
Suscribo los comentarios vertidos aquí sobre la presentación de la novela "EL RETABLO DEL CONDE EROS" del escritor cubano Eliseo Alberto el domingo pasado en Bellas Artes( lugar sagrado para los mexicanos, donde no todo el mundo habla). Los cubanos estamos equivocados, todo lo resolvemo con la chanza y el choteo. Estoy de acuerdo con el señor Pancho Zapata( será mexicano o cubano?): qué me importa a mí como lector, si Eliseo ALberto era atractivo cuando trabajaba en la revista "Cuba Internacional", qué me importa a mi como lector si la portada que se iba a poner al inicio era una foto del tío de Alejandro G. Acosta, qué me importa a mi como lector que ese día fuera el cumpleaños de la hija del autor, qué me importa a mí que Jorge F. , en un chiste fuera de tono,hubiera conocido al autor hace miles de años atrás y que se llamara Yolanda( reencarnación vulgar...). Otra vez los cubanos no tomamos las cosas en serio, por eso estamos como estamos. La seriedad está ausente en nuestra alma como nación: el pobre Martí intentó algo de seriedad y miren como terminó. Si fueramos un pueblo serio, hace rato ya la dictadura no existiría y los CASTRO fueran historia.Lo siento por Eliseo Alberto; leí la novela y está bien, es un libro que se deja leer, pero no para considerarlo candidato al Nobel de Literatura ni mucho decir que es el mejor escritor cubano vivo( y su tía , la poeta MArruz que todavía vive y ahí está, por sólo citar un ejemplo); esos comentarios le hacen daño a la novela. Eliseo Alberto merecía otra presentación. Fernando Perdessa Ayra, no es seudónimo: soy cubano y vivo en México, Ingeniero en Pemex
por
ELISEO Alberto no es un escritor gusano; coincido contigo en algunas cosas, Alberto Delgado, pero no utilizar semejante vocablo que el régimen inventó para degradarnos. Eliseo Alberto es un escritor que vive fuera de su país porque tiene derecho a fincar su residencia donde le dé la gana.Por qué "gusano". Yo no me considero "gusano" y vivo fuera de cuba hace 25 años.La presentación fue de un cubaneo vulgar, estoy de acuerdo; pero por qué lo de gusano Albertico???
[« Anterior][1][2][3][4]
por Pancho Zapata (Usuario no autenticado) 03/06/2008 8:40
MARA : LA PRESENTACIÓN DE UN LIBRO ES UN ACTO DONDE SE HACEN COMENTARIOS ANALÍTICOS DE LA OBRA QUE EL PUBLICO LEERÁ... QUÉ BUENO QUE TÚ RECONOCES QUE FUERON COMENTARIOS EXAGERADOS; NO SE VALE QUE ALGUIEN AFIRME, POR LA ÚNICA RAZÓN DE LOS AFECTOS , QUE SU AMIGO ES EL MEJOR ESCRITOR CUBANO VIVO... NO HAY RAZÓN HUMORÍSTICA QUE JUSTIFIGUE AFIRMAR QUE ELISEO ALBERTO ES EL PRÓXIMO NOBEL DE LITERATURA CUBANO. UNA COSA ES EL CARIÑO, Y OTRA PRESENTAR UN TEXTO EN EL PALACIO DE BELLAS ARTES.ELISEO ALBERTO SE SENTÍA ABOCHORNADO FRENTE A TANTOS ELOGIOS EXTREMOS. QUÉ ME PUEDE IMPORTAR A MI COMO LECTOR QUE VOY A ESCUCHAR COMENTARIOS SOBRE UNA OBRA QUE SE PRESANTA QUE DIGAN QUE EL AUTOR ERA UN HOMBRE GUAPO CUANDO ERA JOVEN. SENCILLAMENTE ABERRACIONES QUE NO SE JUSTIFICAN. CREO QUE SI LA NOVELA ES MELODRAMÁTICA Y DULZONA, LA PRESENTACIÓN LE HIZO COLOFÓN POR TANTAS CURSILERÍAS EMITIDAS.