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Crisis para rato

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Santiago de Chile

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14/04/2008 6:00

11/04/2008 18:01

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Bolivia

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Las actuaciones de Evo Morales ponen en duda su propósito de conciliar posiciones y gobernar para todos.

La posibilidad de una fragmentación de Bolivia no apareció con Evo Morales, es un tema anterior a su ascenso al Palacio Quemado. Lo que no ha hecho el ex líder cocalero es aliviar las tensiones autonómicas y ser el presidente de todos los bolivianos.

Sus simpatías apuntaron siempre hacia la población indígena, mayoritaria y la más explotada a través de los siglos. Pero Morales, de origen aimara, no ha logrado satisfacer las grandes necesidades de los indígenas ni ha llenado las expectativas de otras clases y capas del país, precisamente aquellas que por su pujanza deciden el rumbo nacional.

Al privilegiar la forma de hacer política que él conocía —la de la presión, la amenaza y la movilización—, terminó por enajenar totalmente cuatro departamentos sin cuya integración Bolivia dejaría de ser Bolivia.

Morales no comprendió que el motín, la turbamulta y la algarada que se hacen en la calle, se diferencian de la meditación de gabinete, a la que debe dedicar mucho tiempo cualquier mandatario. No distinguió —y parece que todavía no distingue— que entre ser opositor y ser presidente se levanta una gruesa pared de hormigón armado.

Un país en convulsión

Apenas hay sector en Bolivia donde no se escuche inquietud, apóstrofe y desasosiego. Basta una ojeada a noticias de días recientes.

Juan Carlos Rojas, director del Instituto Nacional de Reforma Agraria, fue "expulsado a tiros por ganaderos de Alto Parapeti". La escaramuza dejó cuatro heridos. Asimismo, la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia se "declaró en estado de emergencia" y dijo que se sumaría "a las medidas de presión" organizadas por los aceiteros del departamento de Santa Cruz.

Mientras continuaba la huelga de hambre de los trabajadores de la Empresa de Correos de Bolivia, la Cámara del Transporte Nacional e Internacional mantuvo bloqueadas la semana pasada, durante tres días, carreteras troncales y accesos a los puestos de control fronterizo del país, presionando al gobierno para negociar la prohibición de la exportación de aceite.

La protesta concluyó luego de una movilización militar hacia las fronteras y de choques entre transportistas y activistas campesinos afines al gobierno.

En otro ámbito, "el Consejo de la Judicatura cumplió 10 años en medio de una crisis interna que deja paralizado a este órgano judicial por falta de quórum y enfrentado con la Corte Suprema".

Si pusiéramos en lista las convulsiones del último mes, no quedaría más remedio que ratificar la aguda crisis que vive el país.

El punto neurálgico

Estos problemas son una bicoca si se comparan con la batalla de toda hora entre el poder central y los departamentos de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando. El primero decidió concretar su referendo autonómico el próximo 4 de mayo, fecha que se perfila decisiva en la historia contemporánea de Bolivia.

Un observador de ala corta podría asegurar que Morales ha sido incapaz de conciliar posiciones. Sin embargo, esto no sería cierto: en realidad Morales no lo ha intentado en el sentido verdadero de la frase. Veamos un ejemplo.

Los pasos recientes para iniciar un diálogo parecieron correctos. Morales se reunió con la jerarquía eclesiástica, que aceptó intermediar a pesar de los ataques anteriores del presidente. Posteriormente, propició que los cancilleres de Argentina y Colombia brindaran sus buenos oficios ante la crisis.

Pero cuando otro involucrado, Celso Amorim, ministro de Exteriores de Brasil, trataba de atar los lazos imprescindibles para la negociación entre la autoridad y las cuatro regiones "rebeldes", Morales no se contuvo y volvió a ser sindicalista. Respondió en un discurso, no por casualidad ante cocaleros, con una contradictoria andanada contra sus enemigos.

Dijo que las autonomías están garantizadas "para los pueblos y no sólo para las logias oligárquicas que perdieron el poder". El mandatario acusó a estas últimas de "buscar la autonomía para seguir robando al pueblo", y puso la guinda al pastel cuando amenazó con meter a los prefectos (gobernadores) en la cárcel, publicó en su edición digital el diario La Razón.

Para no quedar atrás, el partido en el poder, Movimiento al Socialismo (MAS), calificó de "sedición" la postura de los jefes departamentales, término que el vicepresidente Álvaro García Linera cambia por el de pretendidos jefes de "republiquetas".

Como buenos guerreros, la batalla incluye ataques de un frente y otro. El día antes de la descarga artillera de Morales, los líderes regionales de Santa Cruz acribillaron al mandatario ante más de 100.000 personas que protestaban contra la prohibición gubernamental de exportar aceite vegetal, rubro que reporta 200 millones de dólares al año.

Podría aducirse que, en este caso, Morales fue atacado primero. Pero un presidente —un buen político— no es un ciudadano común. Recuérdese cuando Hugo Chávez ofendió al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza. Éste respondió como los políticos de clase: "no caeré en descalificaciones". Morales debería aprender esa lección por el bien de su país.

¿Fin o comienzo de la crisis?

El analista Samuel Mendoza considera que la única forma de salir de la crisis es ir a "fojas cero", o sea, que el gobierno disuelva "la malhadada Asamblea Constituyente" y derogue la Constitución Política del Estado, aprobada entre "gallos y media noche". Añade que un grupo de expertos debe modificar la Carta Magna vigente, según el sitio en internet de El Diario.

Además, el Palacio Quemado debe anular la prohibición de exportar aceite vegetal y devolver a las prefecturas el famoso Impuesto Directo a los Hidrocarburos, entre otras medidas.

Los departamentos, por su parte, procederían a anular las convocatorias a referendos autonómicos.

Decisiones tales podrían preparar los ánimos para el diálogo que no sólo necesita el país, sino también vecinos como Brasil y Argentina, que dependen del gas boliviano.

La controvertida destitución del vocero de gobierno, Joaquín Contreras, cuya carta de despedida es "una muestra de la descomposición del MAS" —según Edgar Bazán, alcalde de Oruro y militante del Partido Independiente—, ha sumado voces a los que desde hace tiempo exhortan a Morales a renovar su gabinete no con aliados, sino con profesionales capaces.

Bazán considera, por cierto, que la carta de Contreras advierte sobre "una posible división del país", también de una eventual vulneración de "la libertad de expresión y el Estado de derecho".

Si es verdad que observadores bolivianos de la política nacional muestran un muy cauteloso optimismo, no falta el que como Luis Antenaza aduce que, "al contrario de lo que se piensa", la crisis "no está terminando sino recién empezando". El analista subraya que "cuando más se debe hablar de paz" y "evitar la violencia", "los choques son cada vez más violentos" y "nadie cede un milímetro".

Bolivia, Evo Morales

Un grupo de viajeros con intenciones de llegar a Argentina espera en una carretera bloqueada por transportista. (INFOLATAM)

por Daniel Fuentes (Usuario no autenticado) 14/04/2008 18:40

Morales llego al gobierno de bolivia, por una desafortunada tesis de la población. Si los diferentes gobiernos democraticos no lograron ejercer el estado de derecho basico (garantizar libre desenvolvimiento)frente al principal bloqueador, evo-diputado-lider cocalero. Porque no optar por introducir al dueño del circo en la primera jefatura del gobierno, para que suspenda su actividad y permita que podamos desenvolvernos.

La burbuja EVO fue recreada mas fuera del pais que dentro, ya que aca cuando fue elegido como presindente a Evo no se lo concebia para q fuera el nuevo mesias frente a la globalización y sus caballos del apocalipto las transnacionales, reserva de la moral para la humanidad, artice de los cambios y reformas nacionales, integrador de la nación asi hasta convertirse lo que es hoy un simple intermediador de donaciones foraneas donde saca credito politico.

La secuencia de ajuste de su talla fue tan repentina como la talla de sus enemigos y opositores. Inicialmente eran las transnacionales, luego los imperios, luego los partidos tradicionales de Bolivia, los grupos empresariales de Bolivia, los profesionales y ahora es un simple ciudadano boliviano que puede estar circunstaniclamente en la verda en frente.