Completo Camagüey | Yodel Pérez Pulido

Riñas en Yokohama

La prensa brasilera hace del suceso un escándalo. Pero pese a determinados comentarios amarillistas de los suramericanos, la realidad es vergonzosa: Minutos antes del partido contra Brasil en la fase final del Grand Prix de Voleyball, tres jugadoras cubanas se fueron a los piñazos y el técnico de la selección castigó la pública indisciplina con la no participación en el juego de las titulares Nancy Carrillo, Rosir Calderón y la jugadora de cambio Dayesi Masó.

Claro está, del suceso sólo ha trascendido lo que acabo de compartirles, pero la actuación cubana la víspera dejó entrever un serio problema de relacionamiento que podría haber influido en la pésima demostración en el juego de las caribeñas.

Cuba recibió una paliza por parte de las contrarias y el juego terminó en apenas 68 minutos con parciales de 25-14, 25-15 y 25-20, dejando en desconcierto a todos los analistas que el día antes habían visto a un equipo cubano imbatible frente al conjunto de los Estados Unidos.

La “piñazera” ocurrió en el vestuario de las cubanas y los gritos llegaron hasta el local donde las brasileñas se encontraban, suficiente para que lo que podía haber quedado en casa trascendiera de manera fatal.

Dos atletas cubanas, una de ellas Nancy Carillo, se lesionaron en el pleito del que hasta hoy se desconocen los motivos.

Según la prensa de Brasil, fuente total de estas informaciones, el técnico cubano informó en conferencia de prensa al final del partido, que la causa real de la derrota cubana fue el ejemplar desempeño de las brasileñas y no ningún problema interno dentro de su equipo, y no dijo una palabra sobre lo que para muchos era obvio.

El volleyball cubano atraviesa por su más importante descenso en cuanto a resultados y méritos deportivos. El equipo masculino, renovado por juveniles en los últimos años y sufridamente víctima de deserciones importantes, no consiguió el boleto para los Juegos Olímpicos y por su pobre desempeño en la Liga Mundial también estará ausente de la fase final de la competición.

La selección femenina, sin embargo, ha intentado mantenerse en la élite pese a deserciones e inestabilidad en su juego. Pocos analistas deportivos apuestan por ellas para el podio en Beijing y los sucesos la víspera, bien pudieran incidir en cualquier cambio en la actual nómina teniendo en cuenta lo rígidas que son las autoridades cubanas del deporte con asuntos tales como la indisciplina.

Con seguridad, en los próximos días, sabremos más detalles de lo acontecido en Yokohama y ojalá no sea con medidas disciplinarias y suspensiones de jugadoras importantes dentro del plantel.

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Felizmente, y tras el obstáculo contra Brasil, las morenas vencen a Italia 3-1 y aseguran un desempeño histórico: segundo lugar en el Grand Prix 2008. Felicidades a las lindas muchachas color chocolate. Sin embargo, a diferencia de las integrantes de los otros equipos, de esos 100 000 dólares ganados en la competición las cubanas recibirán: 0,00. Ellas tendrán que pagarle al dueño de todo, los viajes y la posibilidad de salir de Cuba. Porque los dólares que entran al INDER tienen, hace 50 años, un solo dueño.


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