Ecuador: La que se avecina
Michel Suárez | 26/06/2008 23:57
Tags: Ecuador, Rafael Correa
El presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador, Alberto Acosta, ha dejado en la estacada al mandatario Rafael Correa: decidió dimitir porque no cree que en un mes el organismo pueda entregar la nueva Carta Magna.
Acosta no es un santo y ha liderado las tropelías gubernamentales para imponer un articulado peligrosamente estrafalario; pero sabe que las prisas por vender el asunto comprometen todavía más la calidad del debate y no quiere quedar en la historia como el jefe del desastre.
Según el diario ecuatoriano La Hora, en estos momentos la Asamblea trabaja "a razón de aprobar una treintena de artículos por día, sin mucha discusión y, lo peor, sin dar cabida a observaciones y enmiendas que, razonándolas y sopesándolas con cuidado, sin dudas podrían enriquecerlos".
Analistas creen que la Asamblea aprobará la reelección presidencial consecutiva, con perdón incluido para los dos años que Correa lleva en el poder; es decir, al más puro estilo Chávez, el presidente procura arrancar de cero con dos períodos más por delante. Y, después, quién sabe qué otra maraña se le ocurra. De lograrlo, sería una de sus grandes promesas incumplidas.
El segundo asalto se manifiesta en un nuevo tribunal, la Corte Constitucional, cuyos miembros el oficialismo quiere elegirlos en el seno de la Asamblea (el gobierno tiene una mayoría aplastante), y no por el sistema de oposiciones y méritos al que se comprometió Correa en campaña electoral. Más claro ni el agua: Alianza País seleccionará a dedo a los nuevos mandamases de la justicia ecuatoriana. Sin comentarios.
El tercer asalto, para no agotar todo lo que da de sí la Asamblea ecuatoriana, decreta el nocaut de la democracia. Recuerdo el empeño con que el candidato presidencial Rafael Correa defendió los movimientos ciudadanos y la cruzada que desplegó contra lo que llamó "partidocracia". Cuando le entrevisté en Madrid en 2005, me ratificó esta idea más de una vez. Ahora el inquino de Carondelet dice que para mantener un partido en la legalidad hará falta el 5% de las votos del censo.
Una copia del borrador oficialista de Constitución dice lo siguiente: "El Consejo Nacional de Elecciones reconocerá personería jurídica a los partidos, movimientos políticos y grupos significativos de ciudadanos. Estos podrán obtenerlas con votación no inferior al cinco por ciento (5%) de los votos válidos emitidos en las elecciones para elegir diputados nacionales. Las perderán si no consiguen ese porcentaje de votación en las siguientes elecciones".
Estupendo. El defensor de los movimientos populares alternativos, de la democracia participativa, ahora busca ilegalizar a los pequeños grupos que le estorben, por el mero hecho de no alcanzar el 5% en las legislativas. ¿Qué le importa a Correa el número de partidos minoritarios que existan? Pues sí, le importa mucho. Neutralizado el conflictivo movimiento indígena y los pequeños movimientos de izquierda, no hay más opción —frente a la derecha— que la gubernamental Alianza País. En resumen, pretende robarles, a punta de ley, la oportunidad a los más débiles. Ver para creer.
Publicado en: Con lupa | Actualizado 27/06/2008 0:12
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