Bestiario de la prensa oficialista cubana.

Camagüey, 1978. Licenciado en Comunicación Social, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba.
Contacto: completocamaguey1@gmail.com
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La gran noticia de Venezuela
La gran noticia de Venezuela
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Sí
27/10/2005 18:58
Sí
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Opinión
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¿Sortear o enfrentar? Artistas, profesores, empresarios y otras fuerzas sociales ya conviven con el chavismo como una realidad inevitable.
Uno de los más importantes eslóganes de nuestro tiempo asegura que lo que no dice la prensa, sencillamente no existe. Para decirlo de manera radical: la prensa es lo real.
Tal situación, empero, no provoca ningún tipo de novedad epistémica: solamente reporta un desplazamiento de las tensiones tradicionales hacia un segundo orden.
Averiguamos ahora en el discurso, no en el fundamento del discurso. Si la prensa es lo real, y desechamos como real lo real mismo, pues hay que investigar dentro de la prensa: discriminar entre la noticia significativa y la noticia fútil; descubrir los intereses tras las opiniones; creer y dudar de la nota gráfica como se duda y cree de los sentidos; ver algunas de las películas que se promueven, asistir a unos pocos de los teatros que nos venden, leer casi ninguno de los libros que se reseñan.
Esta situación exige una nueva profesión: el periodista de periódicos; es decir, hace posible (y necesario) que aparezcan personas que detecten, leyendo periódicos, cuál es la noticia más efectiva respecto a algún fin determinado. Y esto de la determinación de la finalidad es exacto: la tarea aquí no es seleccionar lo verdadero entre lo noticioso, ni siquiera lo que más crédito tiene entre lo que se publica, sino aquello que mejor "funciona", lo más "práctico",según el objetivo previamente trazado.
Tiene hoy mucho éxito este periodismo de periodismo que ofrece lo más "óptimo"de lo publicado, según los intereses (demanda efectiva) y expectativas (demanda inducida) de una determinada comunidad de oyentes. En la radio matutina de Miami, y en los noticieros del Canal Telemiami, por citar un ejemplo, destaca por sus habilidades narrativas, en el campo del periodismo de periodismo, el señor Tomás Regalado, quien es además comisionado de la ciudad.
En Cuba se decía que el periódico Granma lo decía todo. La afirmación, un poco descarada, es sin embargo cierta si le añadimos un "adhocismo": "El periódico Granma lo dice todo… si se lo sabe leer". En este asunto hay incluso evidencias históricas. Yendo más allá de la letra, se podía percibir que Granma apostaba a una victoria de Irak en su conflicto con Irán, aun cuando dijera que la política de no alineamiento le hacía permanecer neutral; también sabía que los argentinos perderían la guerra de las Malvinas, aun cuando se elogiaran los golpes tempranos de la aviación sobre la flota real; tenía la certeza de que Elián sería devuelto mientras decía que la batalla estaba amañada por la complicidad entre el exilio cubano y el gobierno de Clinton; así como hoy sabe que nadie cree en la inmortalidad del castrismo, aun cuando se repita esa frase relativa al hundimiento en el mar y la invasión extranjera.
Un nuevo lenguaje
Algunas personas se quejan también de los rumbos informativos del diario miamense El Nuevo Herald; hasta lo retan a cambiar diciéndole "viejo". Pero El Herald de Miami es un gran periódico que, como Granma, lo dice todo; aunque no de la forma o en la página que la gente quiere.
Por ejemplo, la gran noticia acerca de la realidad venezolana y el porvenir del chavismo no salió en primera página, ni se ha visto jamás una versión suya en titulares. Apareció hace un tiempo, el viernes 22 de julio de este 2005, en la página 5-A. Ni siquiera encabeza ese sitio interior; está ubicada, con un titular menor, debajo de otra considerada más sensacional: "A prisión dos pilotos acusados de ebriedad antes de despegar".
La noticia referida está firmada en Caracas por el periodista Rafael Noboa (AFP) y se titula: "Empresarios venezolanos intentan reconstruir relación con Chávez". Después de constatar una diversidad democrática al interior de FEDECAMARAS, la principal organización venezolana de propietarios de empresas (el frente capitalista antitotalitario "per definitionem"), el autor de la nota certifica sin embargo que, a pesar de todas las discrepancias, "los tres candidatos a la presidencia de FEDECAMARAS coinciden en que deben dialogar con el gobierno…".
Esta operación, por demás comprensible en una profesión esencialmente utilitarista, ha generado un nuevo lenguaje que moraliza el ardid participativo o colaboracionista. De esta manera, digamos que semántica, se protege de la posibilidad de una interpretación crítica del diálogo. Según la nueva terminología, no se trata de una resignación, acomodamiento o traición a la democracia, sino de un intento por "…insertarse en el modelo económico de Chávez con un fuerte papel del Estado, tras las sucesivas y aplastantes derrotas que sufrieron".
Sería entonces el realismo empresarial y no la derrota política (es decir, una virtud y no un déficit), tan celebrado por el liberalismo hispanoamericano (Vargas Llosa, Montaner, Aznar, etcétera), quien induciría a esa transacción (antiliberal) con el chavismo. Rafael Noboa cita las palabras de uno de los candidatos a la jefatura de la organización por el sector pecuario, el señor José Luis Betancourt, quien —después de haber roto en la televisión un ejemplar de la Ley de Tierras chavista— asegura que "hay una necesidad de restablecer espacios de comunicación con los poderes públicos"(chavistas, por supuesto).
Por su parte, el señor Alberto Cudemus, otro de los líderes al interior de FEDECAMARAS, perteneciente al sector porcino, reconoce, según la nota de Noboa: "No hay la menor duda de que yo participo en un diálogo con el gobierno (chavista-EI), y que lo hago con independencia de criterio". Esta sería hoy, pues, la tendencia dominante en la misma organización de Pedro Carmona, efímero presidente venezolano tras el golpe de Estado a Chávez, exiliado en Colombia.
'Defiéndete tú, y déjame a mí'
El totalitarismo, como el golpe de Estado y otros ejercicios políticos, tiene su "tecné". No hay que llevar a un pueblo a la revolución o masacrar una aristocracia para instaurar un nuevo tipo de "socialismo real": basta con que un gobierno doblegue a los diez empresarios más importantes del país en cuestión, quienes serían el frente del fundamento económico de una sociedad abierta para conseguirlo. A esos empresarios se les puede manejar si se les asesina, si se les exilia, encarcela o se les seduce.
Es esto œltimo lo que está pasando en Venezuela: galeristas, actores, deportistas, profesores, empresarios y otras fuerzas sociales están dando ya al chavismo como una realidad inevitable que es mejor sortear que enfrentar. Esta inclinación, que ciertamente no es general, es la gran noticia de la Venezuela de hoy.
El chavismo está generando desde sí la moral de "escape"de los pueblos sitiados, de pusilanimidad y resignación que, por cierto, muchos venezolanos consideran propia de su "identidad". ¿Recuerdan los cubanos?: fue precisamente el venezolano Oscar de León y no Juan Formell quien soneó en La Habana aquella frase identificatoria: "Defiéndete tú, y déjame a mí, que yo me defiendo como pueda". Esa incitación a la supervivencia tenía, por sincera, mucho más crédito que aquella melosa y normativa respuesta que Juan Almeida forzó en la voz de una joven cantante.
El chavismo ni se está cayendo, ni impide hacer dinero, y mucho menos es antiimperialista. Quizás esto pueda ser una eficaz noticia.
No
Alberto Cudemus, FEDECAMARAS, Venezuela