Bestiario de la prensa oficialista cubana.

Camagüey, 1978. Licenciado en Comunicación Social, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba.
Contacto: completocamaguey1@gmail.com
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Cuba y la muerte de Filiberto Ojeda
La muerte de Filiberto Ojeda
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24/10/2005 20:28
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24/10/2005 20:28
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Opinión
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¿No quedamos en que todos los terrorismos son malos?
El 23 de septiembre pasado, los puertorriqueños conmemoraban otro aniversario del Grito de Lares (1868), mientras agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) cazaban al "terrorista fugitivo" o "luchador por la independencia" Filiberto Ojeda Ríos, de 72 años, en un rancho de Jaguitas (municipio Hormigueros, al oeste de San Juan).
Granma publicó tres cables de Prensa Latina sobre la caída del comandante del Ejército Popular Boricua (EPB-Macheteros). Uno afirmó que "el dirigente izquierdista logró la libertad condicional hace 15 años" (San Juan, septiembre 24) y otro, que "murió desangrado, prácticamente asesinado" (San Juan, septiembre 25). El último refirió que había sido "condenado en ausencia a 55 años [por] su presunta planificación" del robo a Wells Fargo (1983) en West Hartford, Connecticut (Washington, septiembre 27).
Los gritos
Hace 15 años, Ojeda no logró su libertad condicional, sino que profirió su versión personalísima del Grito de Lares: el 23 de septiembre de 1990 pasó a la clandestinidad tras quitarse el grillete electrónico requerido para gozar de la libertad concedida en 1988, bajo cuantiosa fianza, por el Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito Judicial de los Estados Unidos (Nueva York).
Según la viuda, Elma Beatriz Rosado, una llamada telefónica advirtió ahora sobre la presencia de agentes federales. Su esposo pudo aun vestirse con uniforme de camuflaje y botas de guerrillero, así como quemar documentos e inutilizar teléfonos móviles. Agrega que el FBI se negó a negociar la entrega y abrió fuego primero.
No es fácil imaginar cómo pudo ella salir después (sana y salva) ni qué podría él negociar. Lo que sí pudo hacer el septuagenario machetero fue alcanzar con sus disparos al agente James Tabbs en la pelvis y a otros dos en el casco y el chaleco antibalas, respectivamente. La autopsia reveló que un francotirador impactó a Ojeda debajo de la clavícula derecha y el proyectil atravesó el pulmón. El médico Héctor Pesquera (Movimiento Independentista Nacional Hostosiano) puntualizó que había muerto desangrado y habría sobrevivido de recibir atención médica inmediata.
El jefe del FBI en San Juan, Luis Fraticelli, explicó que hacia el 20 de septiembre había recibido informes sobre el paradero de Ojeda y procedido a ejecutar la orden de arresto pendiente desde 1990. Casi a las 4:30 de la tarde, los agentes se aproximaron a la casa campestre por el frente. Ojeda abrió la puerta y disparó. Se respondió al fuego, pero no se tomó enseguida la vivienda por asalto previendo que Ojeda siguiera la mejor tradición de Macheteros: usar explosivos. Al día siguiente arribaron refuerzos de la unidad especial y se allanó el domicilio, donde hallaron el cadáver y un arma de fuego.
Ojeda había sido arrestado por última vez el 30 de agosto de 1985. Desde su apartamento en el segundo piso del condominio Playa Azul (Luquillo, al norte de San Juan) recibió a los agentes del FBI con fuego de ametralladora Uzi provista de silenciador y gritos resonantes de: "si sube alguien, le vuelo la cabeza".
Mientras su esposa de entonces, Blanca Iris Serrano, quemaba documentos en el baño, Ojeda salió al pasillo con la Uzi y una pistola. Hirió a uno de los agentes y, tras vaciar el peine de la Uzi, permaneció empuñando la pistola, como desafiando a que lo mataran, pero un francotirador atinó a tumbársela de un tiro.
Pasión por las efemérides
Hacia 1960, el trompetista Filiberto Ojeda fue reclutado en el Club Morroco para el Movimiento Libertador de Pelegrín García. En 1961 viajó con su familia a Cuba y para 1966 era subjefe de la misión allí del Movimiento Pro Independencia (MPI), así como delegado a la Conferencia Tricontinental. En 1967 fundó el Movimiento Independentista Revolucionario Armado (MIRA) y en 1974 las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), que detonarían el 24 de enero de 1975 una bomba en el restaurante Fraunces Tavern (Manhattan), con el saldo de cuatro personas muertas y más de 50 heridas.
Ojeda culminó su labor fundacional con la creación del EPB-Macheteros en el aniversario 23 del asalto al cuartel Moncada (julio 26, 1976). Para celebrar el natalicio del prócer independentista Eugenio María de Hostos, Macheteros llevó a cabo la operación Gaviota: el 11 de enero de 1981 estallaron 23 artefactos explosivos en la base aérea de Muñiz (Isla Verde), que destruyeron 8 cazas a chorro Corsair A4D y un viejo F104. Los daños ascendieron a $45 millones.
Al conmemorar otra fecha histórica (natalicio de Pedro Albizu Campos), Macheteros causó menos daños, pero adquirió mayor fama. El 12 de septiembre de 1983 acometieron la operación Águila Blanca: asaltaron un carro blindado de transporte de valores y robaron más de $7 millones. Reservaron la mayor parte para futuras operaciones y tiraron una limosnita desde algunas azoteas en protesta contra la avaricia reinante.
El ex agente de inteligencia cubano Jorge Ricardo Massetti narraría en El furor y el delirio: Itinerario de un hijo de la revolución cubana (Tusquets, 1999) cómo el machetero Víctor Gerena escapó a Cuba tras el asalto, y parte sustancial del botín siguió la misma ruta en valija diplomática para luego canalizarse hacia otras acciones.
Un gran jurado federal encausó a Ojeda y otros macheteros por el gran golpe. A la espera de juicio estaba cuando trocó su libertad bajo fianza por la clandestinidad. Un juez federal ordenó su arresto y al cabo fue sancionado en rebeldía (1992) a 55 años de cárcel y multa de 600 mil dólares.
Los restos de Ojeda fueron velados primero en el Ateneo Puertorriqueño y después en el Colegio de Abogados, antes de inhumarse en su pueblo natal (Naguabo). El cadáver se adornó con prendedores en forma de machetes y sus seguidores gritaban consignas tan desconcertantes como "Filiberto, compañero, todo boricua es machetero". La independencia que Macheteros pretendió alcanzar mediante las armas no ha sido respaldada por más del 0,6% (1967), 4,4% (1993) y 2,5% (1998) del electorado puertorriqueño en los plebiscitos correspondientes.
No
filiberto ojeda, independencia, puerto rico, terrorismo