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Tres preguntas sobre Obama (I)

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A partir de la que sigue, dedicaremos varias ediciones a exponer la opinión de reconocidos analistas, residentes parcial o permanentemente en Estados Unidos, sobre la candidatura del senador Barack Obama. Será en base a tres preguntas fundamentales que nuestros invitados y colaboradores responderán a su aire.

Dichas ediciones, dada la agilidad noticiosa del tema, podrían aparecer consecutivamente. Agradecemos la colaboración de Jorge A. Sanguinetty, Néstor Díaz de Villegas y Roberto Lozano. Que disfruten sus aportes.

Tres preguntas: Respuestas del analista y economista Jorge A. Sanguinetty

¿Cuál es su pronóstico para las elecciones de noviembre? ¿Se impondrá Obama?

No creo que Barack Obama se imponga. La elección deberá ser muy apretada, pero ahora la situación en Georgia posiblemente favorezca a John McCain.

¿Qué podría tener de bueno y qué de malo, respecto a Cuba, una hipotética presidencia de Obama?

A mí me parece que Obama estaría más dispuesto a negociar con Raúl Castro. Y aunque no creo que eso sea bueno para Cuba, podría romper el estancamiento actual y ayudar a la Isla a evolucionar en el postcastrismo. Sin embargo, creo que sería correr un riesgo muy elevado.

¿Es Obama un revolucionario?

No sé si Obama es un revolucionario, pero sí creo que es un misterio. Deja demasiadas cosas en el aire, muy vagas, lo cual me da mala espina. Nadie sabe lo que él piensa. Aunque no se puede descartar que sólo esté queriendo ganar el voto de los descontentos para después no hacer nada revolucionario, con lo que la opción radical seguiría en pie.

Tres preguntas: Respuestas del analista y escritor Néstor Díaz de Villegas

¿Cuál es su pronóstico para las elecciones de noviembre? ¿Se impondrá Obama?

Ojalá gane Obama. En estos momentos el Partido Republicano es totalmente inefectivo y cualquiera que pretenda influir en la política nacional o internacional mejor que se cambie de bando. Los republicanos se han mofado de cómo Obama hizo campaña en Berlín, y esa mofa revela la incapacidad del GOP para entender el mundo moderno.

Es un hecho que el presidente de los Estados Unidos de América debe hacer campaña en todo el mundo, y los republicanos ni siquiera se han dado cuenta de que al perder las elecciones globales, que son virtuales, Bush perdió también cualquier apoyo real.

¿Qué podría tener de bueno y qué de malo, respecto a Cuba, una hipotética presidencia de Obama?

Podría determinar el ascenso de los negros a la presidencia de Cuba en un futuro próximo, algo que es igualmente deseable y que hace mucho tiempo debió suceder. Las posibilidades de cambio real en Cuba están hoy en las manos de Manuel Cuesta Morúa, del doctor Oscar Elías Biscet. Esos son los hombres que traerán el auténtico cambio a Cuba. Un cambio que significa continuidad, pues se restablecería una línea que parte de Fulgencio Batista y del espíritu del 4 de septiembre y que fue interrumpida por el gobierno jesuita de Fidel Castro.

Lo he dicho antes: Fidel Castro ha gobernado como un negrero, y esa situación debe culminar necesariamente en la emancipación de los negros.

El peligro es que con Obama lleguen al poder los Ray Nagin, los Jesse Jackson, los Danny Glover y toda el ala reaccionaria y racista de la negritud. A nivel local, significaría una oportunidad de ascenso para los demócratas del tipo Raúl Martínez.

¿Es Obama un revolucionario?

Barak Obama es un revolucionario en el sentido norteamericano de ese concepto, no en el sentido haitiano. No es una revolución de Saint-Domingue lo que se nos echa encima, sino una auténtica revolución americana. En el pasado, tanto Martin Luther King como Thelonious Monk han llevado a cabo grandes revoluciones americanas, no es nada nuevo.

Tres preguntas: Respuestas del investigador y economista Roberto Lozano

¿Cuál es su pronóstico para las elecciones de noviembre? ¿Se impondrá Obama?

Las probabilidades de victoria están a favor de Obama, como bien reflejan las apuestas en los mercados políticos virtuales. En primer lugar, el panorama político nacional es muy parecido al de 1980, cuando Ronald Reagan, con poca experiencia en política exterior, desafiaba al partido de un presidente con baja popularidad. En segundo lugar, la inestabilidad económica y el peligro de una contracción cíclica también favorecen a Obama, ya que el electorado tiende a culpar al partido que controla el poder ejecutivo cuando las cosas no van bien económicamente. Definitivamente, el electorado no está mejor económicamente ahora que hace cuatro años.

En tercer lugar, tanto la impopularidad de la guerra en Irak como el resurgimiento de los talibanes en Afganistán también favorecen a Obama, ya que éste considera a Afganistán el teatro principal de la guerra contra el terrorismo y gran parte del electorado cree, como él, que es necesaria una retirada de las tropas norteamericanas en un plazo razonable de dieciséis meses, que permita ahorrarnos el costo de la guerra para acometer inversiones de infraestructura en el país y reorientar las prioridades de la estrategia militar.

En cuarto lugar, el desenlace de las elecciones ocurrirá, en ausencia de alguna revelación dañina contra Obama, como resultado de lo que ocurra en las convenciones de los partidos y los debates presidenciales. El contraste entre las plataformas políticas de ambos partidos y la comparación que haga el electorado de sus propuestas y de su costo y beneficio puede aumentar la ventaja de Obama o acortar la distancia entre ambos candidatos.

Finalmente, recordemos que la imagen es muy importante. Mucho más para un país que vive pegado al televisor, y en ese aspecto Obama también lleva la mejor parte, debido a su carisma y juventud.

¿Qué podría tener de bueno y qué de malo, respecto a Cuba, una hipotética presidencia de Obama?

Lo bueno es que si Obama se retira de Guantánamo y suspende el embargo debilitaría la imagen del enemigo que tanto ha usado y necesitado el régimen totalitario para mantener a la sociedad cubana en constante movilización. Lo cierto es que sería mucho más difícil justificar la represión política en un ambiente de distensión con los Estados Unidos, y lo más probable es que en esas condiciones el régimen ponga en práctica un paquete de medidas económicas para maximizar sus beneficios económicos, siempre y cuando no peligre su permanencia en el poder.

Lo malo es que Cuba devendría así en el Vietnam del Caribe y entonces nadie podría asegurar cuándo va a llegar la democracia al país. Habría que esperar varias décadas para que el régimen se fuera reformando gradualmente, como en China. Obama debe comprender que el embargo económico es uno de los instrumentos más efectivos que tendría su presidencia para negociar una apertura política en Cuba. Por eso, la suspensión unilateral del embargo sería un error estratégico para el gobierno de Obama y una gran victoria para el régimen totalitario cubano, una especie de regalo que lo ayudaría a consolidarse en el poder y seguir explotando al pueblo cubano indefinidamente. El fin del embargo aliviaría el déficit de divisas del régimen, al facilitarle acceso al crédito y al flujo de turistas norteamericanos que ahora no puede recibir de forma directa.

¿Es Obama un revolucionario?

Todo depende de cómo se defina qué es un revolucionario. Si revolucionario es alguien que desea cambios radicales en el sistema socio-económico de su país y aspira a lograrlos por cualquier medio, al estilo de Mao o Castro, definitivamente Obama no lo es.

Pero si revolucionario es alguien que desea hacer ajustes a un sistema que se ha mantenido en proceso de cambio evolutivo permanente, por medio de los métodos tradicionales y aceptados, con el objetivo de mantener esa máquina creadora y destructora que es la sociedad norteamericana trabajando de forma más compatible con una trayectoria exitosa de largo plazo, reduciendo algunas de las deficiencias que pondrían en peligro su viabilidad -como la creciente discrepancia en los ingresos-, entonces estaríamos en presencia de un “revolucionario” al estilo de los Padres Fundadores de los Estados Unidos, el arquitecto de un nuevo equilibrio social al estilo de Franklin Delano Roosevelt.



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Sobre este blog

El Reducto que los ingleses se negaron a canjear por la Florida

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Autor: Armando Añel

Armando Añel

Escritor, periodista y editor. Reside en Miami, Florida.
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