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Tres preguntas sobre Obama (II)

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Con los candidatos a la Casa Blanca calentando motores para las convenciones partidistas de los próximos días, la agencia EFE publica un dato interesante: “El aspirante presidencial demócrata Barack Obama ha recibido casi seis veces más donaciones que su rival republicano, John McCain, de las tropas estadounidenses en el extranjero.

“El Centro para Políticas Responsables, un centro independiente que analiza las contribuciones electorales, indicó que aun el ex aspirante republicano Ron Paul, que se opone a la guerra en Irak, recibió donaciones cuatro veces mayores que McCain”. Según el informe, aunque la tendencia histórica revela que los militares suelen apoyar al Partido Republicano, éstos estarían favoreciendo a Obama por un margen de 55,000 dólares. En cualquier caso, los interesados pueden acceder a la página del Centro (en inglés) aquí: http://www.opensecrets.org/

Mientras, en Cuba Inglesa seguimos con la serie de tres preguntas que comenzamos el pasado miércoles. Esta vez, agradecemos la colaboración de Enrique del Risco y Marco Antonio Ramos. Que la disfruten.

Tres preguntas: Respuestas del escritor Enrique del Risco

¿Cuál es su pronóstico para las elecciones de noviembre? ¿Se impondrá Obama?

Debo empezar declarando que no soy obamista. Sigo el fenómeno Obama con bastantes reservas pero, tal y como veo las cosas ahora, creo que si Obama no comete algún error mayúsculo ganará sin problemas en noviembre. McCain no parece sino estar a la defensiva, como Hillary hace unos meses, más preocupado en atacar el discurso del contrario que en exponer su propio discurso. Eso sin contar el desgaste que parece estarle pasando factura.

¿Qué podría tener de bueno y qué de malo, respecto a Cuba, una hipotética presidencia de Obama?

La ingenuidad. Es el mayor peligro y quizás la mayor virtud que pueda ofrecer Obama respecto a la política cubana. Peligrosa puede resultar la creencia de que su buena disposición resulte suficiente para tratar con un gobierno enfrascado únicamente en ganar tiempo, y que crea ver avances en lo que no sería más que juego táctico del gobierno cubano. Positivo porque esa misma disposición en introducir algunos cambios podría desatascar un tema que hace mucho tiempo está estancado y dejar sin respuestas a su contraparte cubana.

Hace ya mucho tiempo que los Estados Unidos deberían tomar iniciativas propias en su relación con Cuba y no limitarse a responder provocaciones abiertas, y creo que este es un buen momento para lo primero, esté quien esté en la presidencia.

¿Es Obama un revolucionario?

No lo creo. O digámoslo más claro: prefiero no creerlo, pero incluso eso no me tranquiliza. Obama contiene dos posibilidades reales, dos modelos de presidencia demócrata: la iluminada y la pragmática. O traducidas a ejemplos concretos: Carter y Clinton.

Si predomina el iluminado y modela la realidad de acuerdo a su propia visión –como Carter o Bush Jr. hicieron en su momento-, creo que será más desastroso que si fuera un revolucionario. Si mira la realidad tal y como es y lidia con ella en consecuencia, será algo que agradeceremos a la larga. De todas maneras todavía no sabemos quién es Obama, y posiblemente ni él mismo lo sepa. Quedará esperar a ver qué resulta al fin y al cabo.

Tres preguntas: Respuestas del historiador Marco Antonio Ramos

¿Cuál es su pronóstico para las elecciones de noviembre? ¿Se impondrá Obama?

Creo que lo más probable es que gane el senador Barack Obama. Kerry obtuvo 252 votos electorales a pesar de no tener los recursos de Bush, y la economía estaba en mejor estado. Hombre capaz, héroe de la guerra, Kerry no tenía carisma. A los presidentes generalmente se les reelige. Pero Kerry, simplemente ganando Ohio, hubiera tenido 272 votos electorales (dos más de los necesarios).

Ahora la situación económica de Ohio favorece a los demócratas. Iowa y New México, perdidos en el 2004 por los demócratas, con 7 y 5 votos electorales respectivamente, irán para Obama sin que nadie lo dude. Y puede competir en otros estados perdidos en el 2004, como Virginia. Si Evan Bayh es su compañero de boleta a la vicepresidencia puede competir en Indiana, pues el senador Bayh es el político más popular en la historia contemporánea de ese estado.

Un problema de McCain es que no podrá contar con las altas cifras de Bush entre la llamada derecha religiosa. El voto racial perjudicaría a Obama, pero lo puede compensar con una mayor votación de jóvenes y de afroamericanos. Y tampoco McCain repetirá el alto porcentaje de voto hispano que disfrutó Bush. Pero todo puede pasar, no descarto a McCain y habrá que esperar a las dos convenciones -primero- y a los debates presidenciales -después- para tener una idea más precisa de esa situación. Esperemos pues.

¿Qué podría tener de bueno y qué de malo, respecto a Cuba, una hipotética presidencia de Obama?

En cuanto a Cuba, la victoria del uno o del otro, quizás y parafraseando a Narciso López (si es que en realidad el ilustre venezolano lo dijo antes de morir), “no cambiará los destinos de Cuba”. Pero la imagen estadounidense mejoraría con Obama, sobre todo entre la mayoría afrocubana. Pero eso sería al principio, uno nunca sabe lo que sucederá después. Un sector atacará su intención de flexibilizar viajes y remesas, mayormente en el exilio histórico, pero otros le darán la bienvenida, sobre todo en territorio cubano.

En cuanto a eso de “línea dura” no lo he creído nunca, tengo muchos defectos pero jamás he sido un iluso. Lo de “línea dura”, lo mismo si se aplica a McCain que a Obama, es un simple cuento de camino. La política hacia Cuba tiene dos caras: una hacia al exilio, basada en cuestiones electorales, y otra hacia Cuba, de simple reacción ante lo que pueda hacer, en un momento dado, el gobierno castrista. Cuba no es una prioridad para Estados Unidos desde los años sesenta.

No sé en realidad lo que piensan los cubanos dentro de Cuba acerca de estos ilustres personajes, ahora llamados “celebridades” en anuncios políticos. Hace más de cuarenta años que salí de allí. No entiendo mucho acerca de esa mentalidad cubana de hoy porque nunca fui revolucionario ni fidelista, y salí bastante joven de una ciudad del interior y no de La Habana. Me baso simplemente en lecturas, conversaciones e investigación académica, y esto último no siempre es confiable.

¿Es Obama un revolucionario?

Aquí ningún político importante es revolucionario. Se habla de “revolución republicana” y “revolución demócrata”, pero si hubo alguna revolución aquí habrá sido, me imagino, la guerra de independencia. Algo de revolución hubo en el abolicionismo del siglo XIX y la ley de derechos civiles en 1965, precedida de una larga lucha, pero ir mucho más allá de eso sería exagerar. Por ejemplo, para citar un caso, no olvidemos que cuando gobernaba Eisenhower al país lo gobernaban tres generales: el general Eisenhower, el “General Motors” y el “General Electric”. Eso continuará porque el sistema lo exige. No puede haber revolución cuando hay una gran influencia del sector privado, lo cual no es necesariamente malo, sólo que habría que matizarlo.

El mismo Eisenhower advirtió acerca del “complejo industrial militar”. Hay un “complejo petrolero”, un “complejo médico”, un “complejo legal”, “un complejo sindical”... También un “complejo de superioridad”, pero esa es otra cosa que ha afectado a las grandes potencias, no sólo a Estados Unidos.

Como nota al margen, algunos se consideran superiores, aunque sean analfabetos “funcionales”, simplemente por no ser de la raza de color. Pobrecitos. Ignoran que en las sociedades de nuestro tiempo lo importante, lo digo con tristeza, pero creo que con algún sentido de la realidad, es el efectivo ( cash). En Norteamérica la “pureza racial” sin el cash ya no dice mucho. Al menos no como antes. Admiro entonces la sinceridad del presidente Calvino Coolidge: the business of America is business. Los calvinistas como Coolidge, y como yo mismo, tratamos de ver las cosas con algún realismo, sin que esto implique que uno no tenga ideales. El pastor Calvino nos enseñó “la corrupción total del ser humano” (versión del siglo XVI de las enseñanzas de San Agustín y San Pablo en los tiempos antiguos). Y utilizo con libertad la palabra “complejo”, casi que como anglicismo y sin decir que todo lo que hay detrás de un “complejo” de ese tipo es necesariamente malo o bueno.

Claro que Obama es una interrogación y plantea preocupaciones para muchos. Incluso para mí. Es un político nuevo. McCain, que es un político demasiado viejo (como casi lo soy yo, aparte de que no soy político), tuvo actitudes en el pasado que también plantean preocupaciones. Pero ninguno de los dos es revolucionario. Aquí nadie intervendrá ni siquiera un puesto de fritas o, más bien, un McDonald. No se nacionalizará o socializará la medicina. Habrá algunos cambios en política exterior e interior, pero sin acercarse a una revolución. El día después de las elecciones todo el mundo irá a trabajar y después de la toma de posesión vendrán días conflictivos. Al terminar su mandato, McCain u Obama, en líneas generales “el cuartico seguirá igualito”. Ahora bien, es posible que se siga reflejando la tradicional política demócrata, más inclinada a los obreros y la clase media. Menos aventuras internacionalistas, etcétera. Pero hay que seguir “monitoreando” todo esto. Es demasiado temprano.

Por el momento, Rusia nos demuestra su intención de seguir siendo una potencia influyente. En cuanto a su expansionismo me pregunto si alguien en su sano juicio pensó que ese capítulo había terminado. Los rusos no son los alemanes, tampoco los japoneses.



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El Reducto que los ingleses se negaron a canjear por la Florida

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Autor: Armando Añel

Armando Añel

Escritor, periodista y editor. Reside en Miami, Florida.
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