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 Todo sobre Cuba en cualquier idioma y a la distancia de un clic.

ELPAÍS: “Poseído por Changó, amo del trueno”, por Manuel Vicent

El color rojo es un atributo de Changó, el orisha del trueno y de la virilidad. En la religión sincrética de la santería equivale a la santa Bárbara cristiana, que imbuye a sus neófitos arrojo, fortaleza y resistencia. No sería extraño que Hugo Chávez, en uno de sus viajes a Cuba, después de que un babalao le echara los caracoles y le limpiara con coco, hubiera sacrificado a Changó un animal de cuatro patas para ponerse bajo su protección. De hecho, la camisa roja adoptada como uniforme civil por Chávez para su revolución bolivariana obedece a la fuerza irracional, convulsa de este orisha más que al color rojo de la bandera del marxismo leninismo.
Hubo un tiempo en que ser venezolano era sinónimo de ser millonario. Bastaba con decir que tenías un tío en Caracas para que la gente te mirara con respeto, pero en Venezuela la absoluta riqueza de Epulón convivía con la extrema miseria del pobre Lázaro y ambas flotaban sobre un mismo mar inagotable de petróleo. La parábola bíblica del rico Epulón y el pobre Lázaro es la explicación más fiel de la economía neoliberal de la Escuela de Chicago. En la mesa donde comía el rico Epulón con sus amigos había toda clase de manjares y, arrodillado a sus pies, el pobre Lázaro esperaba que cayeran algunas migajas con que matar el hambre. La economía neoliberal está dirigida a que el banquete de Epulón sea cada vez más copioso, de modo que la comida rebose los manteles y finalmente se derrame por el suelo donde espera una legión de desarrapados esta bendición de Chicago. Cuando el señor ya está ahíto, empezará a comer el criado. Así debe ser. Así está escrito.
Hugo Chávez, como todos los caudillos populistas, soñó que un día el pobre Lázaro se rebelaría y, lleno de cólera divina, se levantaría en armas.

 

DEMOCRACYDIGEST: “Does Brazil’s Rousseff care about Cuban democracy?”

Some Cuban democrats thought that President Dilma Roussef’s experience of detention and torture under Brazil’s military dictatorship might make her feel a moral obligation to raise human rights with the Communist authorities and maybe even meet with some dissidents.
Apparently not.
“Brazil is unlikely to emerge as a public champion of human rights or democracy,” says a contributor to this interesting exchange in the InterAmerican Dialogue‘s Latin America Advisor:
Q: Brazilian President Dilma Rousseff last week paid a two-day visit to Cuba (right). Although trade was the main agenda item, the trip also raised questions about the extent to which Brazil wants to see democratic change in the communist nation. Rousseff told reporters that it isn’t Brazil’s place to judge Cuba’s human rights record, adding that while Brazil granted a visa to dissident Cuban blogger Yoani Sánchez, it was for Cuba to decide whether to let her go. (Sánchez said last Friday that Cuba denied her an exit permit.) How much influence does Brazil wield in the debate over democracy and human rights in Cuba? How important is Brazil’s support to Cuba’s economy? Has Brazil’s stance toward Cuba changed since the administration of Rousseff’s predecessor, Luiz Inácio Lula da Silva?
A: Peter Hakim, member of the Advisor board and president emeritus of the Inter-American Dialogue: “We learned three things from Brazilian President Rousseff’s visit to Cuba. First, under her leadership, Brazil is unlikely to emerge as a public champion of human rights or democracy. Whatever her personal inclination, any dramatic shift of Brazilian foreign policy is constrained by the country’s economic interests and longstanding political commitments, as well as its particular approach to international affairs. … Second, her government has shown greater flexibility and sensitivity to issues of democracy and human rights than its predecessor. Under President Lula da Silva, Brazil repeatedly voted against U.N. efforts to denounce rights violations or take action to stop them. …. Unlike Lula, she has never belittled dissidents by calling them common criminals or comparing them with avid soccer fans. ….Third, many people, including Sánchez, are convinced that Brazil, by using its growing influence to advance an agenda of democracy and human rights, could make a difference in the behavior of governments in such places as Cuba, Venezuela and Iran. I am not sure I agree, but I would still urge Brazil to make the effort.”

 

PENULTIMOSDIAS: “Playas del pueblo, pueblo con dueño”, por Henry Constantin

En Cuba, contrariamente a lo que pudiera pensarse, hasta las playas son lugares donde el cubano que vive aquí puede sufrir. Pregúntenles a los habitantes de la camagüeyana playa de Santa Lucía. A ellos, la gente del gobierno les dijo hace poco que de allí tenían que irse. Y todavía hay quien fantasea con los cambios de algodón de nuestro auto-electo gobierno. Alguna prensa cerró el año poniendo fe en la lentitud, cuando la lentitud es la misma prueba de que no se desea cambiar lo esencial. Pero cuando más hundido en la ensoñación está un cubano, el vozarrón del capataz recuerda que mover la superficie y dejar tranquilo el fondo, desde los tiempos de España, es inútil. Que el capataz, por más que se cuelgue un traje y lea discursos, nos sigue mirando con ojos de capataz.
Eso lo están comprendiendo los cientos de habitantes de la playa Santa Lucía. Casa por casa, indiferentes funcionarios les avisan que sus vidas allí deben terminar: un plan de desarrollo turístico, consultado con cualquiera menos con la gente del lugar, va a plantarse sobre las ruinas buldoceadas de sus viviendas. Lo irónico es que ya hay hoteles en otras áreas de la playa menos vistosas que el arenal de Residencial, y ni siquiera se llenan en el periodo alto del turismo extranjero.

 

CAFÉFUERTE: “Fidel Castro se siente vigilado”

Fidel Castro está muy preocupado con los sofisticados satélites que desde las alturas  registran los movimientos y las comunicaciones en el planeta.
“No se puede ya tomar el sol en los techos \[azoteas] de las casas porque los americanos -y los franceses también- lo retratan todo”, manifestó Castro en una reunión con intelectuales en La Habana. “Realmente lo retratan todo… Ya no hay nada, no hay ciudadano del mundo que pueda librarse de esto”.
Atentado a la privacidad
Las declaraciones del anciano líder fueron divulgadas el martes -en transmisión diferida- en el programa televisivo Mesa Redonda. Durante esta semana el espacio de dos horas ha estado dedicado a presentar versiones editadas del encuentro de nueve horas sostenido por Castro con más de un centenar de intelectuales de 22 países, quienes asisten a la XXI Feria Internacional del Libro de La Habana.

 

ELNUEVOHERALD: “Viajes de ida y vuelta”, por Jorge Ferrer

Un colega regresa de Cuba y me cuenta anécdota jugosa. Acudió a fiesta en casa donde asaban puerco. Al fondo, en el patio, varios invitados se afanaban en torno a la caja china donde la carne comenzaba a dorarse. Una animada discusión dividía a los improvisados cocineros. Mi colega se acercó, a medias generoso, a medias intrigado, a ver en qué podía ayudar. Muy pronto descubrió que poco podía aportar viniendo de Barcelona.

En torno al animal que se asaba en una casa de Marianao, la discusión la protagonizaban dos espadachines. Uno empuñaba botella de mojo comprado en Winn-Dixie; el otro se defendía con botellín de la marca Badia adquirido, aseguraba, en “el Publix ese latino de Hialeah”. Y dirimían, en La Habana, las virtudes de cada uno de esos jugos venidos del Norte para sazonar la carne del pinareño puerquito que yacía, crucificado y sordo, a un palmo del carbón.

 

HAVANATIMES: “Un yate a la deriva”, por Fernando Ravsberg

¿Confiaría Ud. en un médico que le diagnostique un gravísimo cáncer y a renglón seguido le diga que además tiene acné, recetándole únicamente y con urgencia mascarillas faciales para eliminar esos desagradables de granos en el rostro?
Esa es la sensación que despierta el artículo de Granma sobre la crisis del trasporte, donde se menciona una sola vez la falta de piezas de repuesto, dedicando el resto del texto a la limpieza del bus, los grafitis en las paredes y el volumen de la música ambiental.
Como siempre las críticas se las lleva el ciudadano de a pie, los que trabajan en la empresa de autobuses y los usuarios.
Ni una sola mención directa a los funcionarios que no garantizan los repuestos a tiempo, provocando una escasez artificial.
A nadie se le ocurriría cuestionar la prohibición de fumar en los buses pero ese no es el problema esencial y cuando uno lee el Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) espera que los temas sean tratados con una mayor profundidad.
Es verdad que los dirigentes del transporte se niegan a dar entrevistas, yo mismo llevo meses tratando de conversar con ellos y veo como me dan largas evitando un encuentro donde calculan que habrá preguntas difíciles de responder.

 

LUNESDEPOSTREVOLUCIÓN: “Una visita a la realidad”, por Orlando Luis Pardo Lazo

Nunca se sabe qué es peor. La debacle de un hospital en ruinas, como la mayoría de Ciudad de La Habana o quizás de todo el país, o la precisión no menos mortífera de una sala de terapia de lujo, uno de esos hangares de ciencia-ficción que salen en las películas del Primer Mundo y que, de pronto, un Día del Amor cualquiera tú también te lo topas, pero en un rincón de El Vedado.
29 y E, aproximadamente.
Oncología y Radiobiología, dice en el fachada con una tipografía escalofriante. En el lobby, una obra de arte monstruosa de modernidad está dedicada a la "esperanza". Es obvio que entramos en un terreno donde el materialismo y Dios comparten la misma patria isotrópica (como isótopos radiactivos).
Traté de entrar y salir con anteojeras. Sin reparar en detalles. Sin humanizar los rostros de los que vienen en silla de ruedas hacia mí. Sin oír los quejidos de la cama de al lado. Sin entender la lengua materna que dice en pleno pasillo la edad de ese muchacho (el maxilar minado) o de aquella adolescente calva (la sangre licuada).
Saludé a mis familiares como si hubiese regresado de un largo exilio. Miré afuera por los cristales velados. Juro que no supe decir cuál era aquella ciudad, mucho menos en cuál fecha estábamos. La noche tan bella y yo sin ganas de darme cuenta que aún respiraba. Yo venía no del extranjero, sino de entre los muertos. Muertos por ahora sin diagnóstico de cáncer, como mi prima del campo, pero igual ya listos para ir soltando pedazos de operación en operación. Pedazos de memoria cortados de gratis. Mareo. No sentir absolutamente nada de nada. Irreconocer los rostros avejentados de otros primos menores que yo. Horror. Cuando despierte, tendré de pronto como cien años.

 

INFOBAE: “La democracia es 'non grata' en Cuba”

Con el título de Diplomacia y derechos humanos en Cuba. De la Primavera Negra a la liberación de los presos políticos, esta compilación reúne los testimonios de diplomáticos sobre sus vivencias en La Habana, así como una entrevista con el escritor chileno Jorge Edwards, pionero en los años 1970 en la experiencia de ser declarado "persona non grata" por el régimen cubano por haberse negado a dejar de frecuentar a intelectuales críticos del castrismo.
A imagen y semejanza de los diplomáticos que auxiliaron a ciudadanos judíos durante la Segunda Guerra Mundial o de los que asistieron a los opositores perseguidos bajo las dictaduras del Cono Sur en los 90, muchas embajadas en la capital cubana intentan respaldar a las personas cuya libertad de expresión y derecho a la información -entre otros- son conculcados en Cuba.
Victimizándose con el bloqueo, "el único régimen comunista de América Latina, y uno de los pocos del planeta, ha aplicado el principio de no intromisión para prevenirse de quienes osaran cuestionar su desprecio a las libertades y los derechos humanos", dice Jorge Elías en el prólogo de este libro editado por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) y la Fundación Konrad Adenauer. "¿Quiénes, sino los diplomáticos extranjeros, iban a echarles una mano a aquellos que aún se sienten hostigados por esa suerte de Gran Hermano llamado Estado o Revolución?", pregunta Elías.
El libro, compilado por Gabriel Salvia, presidente del CADAL, destaca precisamente el trabajo de estos representantes extranjeros acreditados en La Habana en el respaldo a las personas perseguidas por su disidencia política y sus reclamos de libertad.

 

LIBROSDELCREPÚSCULO: “Lunas de Revolución”, por Rafael Rojas

A fines de 1961, Allen Ginsberg anotó en sus diarios varias frases que, a juicio de los editores de Journals. Early Fifties. Early Sixties (New York, Grove Press, 1977), aluden al cierre de Lunes de Revolución, el suplemento literario que dirigía Guillermo Cabrera Infante en La Habana. Estos apuntes adelantan su conflicto con el gobierno cubano en 1965, cuando el poeta beat fue deportado de la isla, y cuestionan un tanto la tesis del biógrafo Barry Miles de que Ginsberg no se "preparó" antes de su viaje a La Habana.
Luego de mencionar a Fidel Castro ("a big cigar and he wants to be hero too"), como uno más de los presidentes y caudillos latinoamericanos que viajaban regularmente a Nueva York, a discursear en la ONU, anota Ginsberg: "He thinks of his name in the future and shuts down de Moons of the Revolution", y agrega: "The Moons of the Cuban Rebellion´s gone under the laughing Carib!"

 

MERCURYNEWS: “Chucho Valdés and his Cuban sound”, por Andrew Gilbert

There's nothing subtle about the name of pianist Chucho Valdés' new band, the Afro-Cuban Messengers. But then, with his hulking frame, awe-inspiring virtuosity and oversized contribution to jazz and Latin American music, subtly isn't really part of the Valdés package.
He christened his latest ensemble as a tip of the hat to the late drum legend Art Blakey, whose band the Jazz Messengers served for more than three decades as a proving ground and launchpad for a platoon of jazz masters. Valdés has long played a similar role in Cuba, ever since he started recruiting dazzling young musicians for later incarnations of Irakere, the seminal band he co-founded in 1973.
Fresh talent
Always on the lookout for fresh talent, Valdés assembled his Messengers largely by scouting for recent graduates from Havana's National School of the Arts. Featured on his Grammy Award-winning 2010 album "Chucho's Steps" (Four Quartets), the band he brings to the Bay Area for a Lively Arts performance Sunday at Stanford's Dinkelspiel Auditorium and an SFJazz Spring Season concert Monday at Herbst Theatre includes tenor saxophonist Carlos Miyares Hernandez and trumpeter Reinaldo Melián Álvarez.
"Carlos is part of the new jazz generation, one of the brightest stars that Cuba has," says Valdés, 70, speaking in Spanish through an interpreter. "Reinaldo used to perform with Gonzalo Rubalcaba, and he's a tremendous talent."

 

GENERACIÓNY: “El buen intelectual”, por Yoani Sánchez

Perdido en la metáfora, el buen intelectual evita acercarse a la realidad por aquello de que lo universal hará más trascendente su obra que lo local. Esconde en algún pasaje simbólico de su guión teatral, en la parábola de un verso o en la figurita apenas visible de la esquina del lienzo, esa dosis de crítica que le permitirá después pavonearse de que él “nunca se calló”. Sabe muy bien de la censura, la simulación y el miedo que corroen su trabajo, pero responde airado a quién se lo recuerda. ¿Y qué quieres, que me vaya a trabajar a la construcción? le espetará a quien critique sus demasiadas concesiones. Prefiere abordar lo erótico más que lo político, el pasado antes que el presente, recrear los clásicos en lugar de sus contemporáneos. Una vez su nombre estuvo en las listas negras y en las grises, pero ahora le dan homenajes y le entregan medallas. Tiene un acceso a Internet desde su propia casa y hace un par de años disfrutó de un fin de semana con todos los gastos pagos en un hotel de Varadero.

 

HAVANATIMES: “Permiso para salir de Cuba (El comienzo)”, por Irina Echarry

Le habían dicho que los trámites eran de muerte*. Salir de Cuba de modo temporal o definitivo, cualquiera de las dos versiones, no es el espacio de tiempo que más quiera recordar quien decida dar este paso.
Sí, como las grandes decisiones en la vida, para salir a conocer otro país o visitar amigos o familiares residentes más allá del mar que nos rodea, hay que estar dispuesta a todo.
La Nena quiere salir a estar más de un mes con su novia. (Ya saben que no es cubana y 1 mes es el tiempo que dura la visa de turista aquí). Quieren convivir sin la premura de los 30 días sobre sus cabezas.
El primer paso es sacar un pasaporte.
Es sencillo. Solo debe haber ahorrado 55 cuc (60 usd), y dar el viaje hasta la Delegación Territorial de Inmigración. La oficina que le corresponde a la zona donde vive está situada en un reparto con un bonito nombre: Mañana.
¿A quién podría no gustarle el nombre de “Mañana”?
Pero uno puede salir una mañana y llegar a la mañana siguiente al reparto Mañana, si no se tiene un auto particular o dinero para alquilar uno.

 

HAVANATIMES: “Poniendo nombre al status quo en Cuba”, por Yenisel Rodríguez Pérez

Me parece acertado el criterio político que evita obtener o extraer conclusiones a partir de datos parciales, reducidos o pertenecientes a un ámbito distinto de aquel al que se aplican. No creo, por ejemplo, que la situación política en Cuba pueda ser sintetizada en el término “Estalinismo”.
No obstante, lo anteriormente expuesto no debe hacernos creer que el error esté en el hecho mismo de nombrar. El error se encuentra en seleccionar precipitadamente el nombre que referirá las características más representativas del estatus quo que rige hoy en Cuba.
Ya desde sus funciones comunicativas básicas la acción nombrar toma importancia política. A través de ella podemos expresar nuestro posicionamiento político con máxima inmediatez.
Precisamos con la fugacidad de un rayo nuestro origen social, nuestros intereses y aspiraciones más imperiosas. Algo que se hace efectivo en circunstancias precisas dónde lo importante es definir y reconocer los posicionamientos políticos de los implicados, y no desplegar un análisis profundo.

 

CAFÉFUERTE: “Medios oficiales cubanos exaltan historia apócrifa”, por Ivette Leyva Martínez

Primero fue aquel cocinero en el Palacio de Buckingham, luego los orígenes cubanos de la Miss Universo 2011, Leila Lopes, y ahora... el ingeniero cubano que ayudó a construir la Torre Eiffel.
La edición digital de Somos Jóvenes y en el website de Radio Rebelde publicaron recientemente la historia -literalmente increíble- del ingeniero cubano Guillermo Pérez Dressler.
Según ambos medios, que no citan a ninguna fuente, Dressler fue "el verdadero constructor de la torre Eiffel", y "el cubano que dejó su impronta en la torre Eiffel", en una historia que parece salida de un cuento de hadas... cubano.
Para no quedarse atrás, el enigmático personaje fue recogido en la enciclopedia digital oficialista Ecured, que emerge como una suerte de Wikipedia criolla al servicio del sistema educacional de la isla.
De acuerdo con las referencias de las publicaciones cubanas, Pérez Dressler nació en Guanabacoa en 1860. A los 15 años murió su padre y su familia quedó arruinada, pero un profesor amigo, conocedor de su talento como dibujante, le "tramita" una beca para la Sorbona en París. Allí pasa a ser Guillaume Dressler, se gradúa con honores, construye la tumba de Ludwig II en Munich y más tarde conoce a Gustave Eiffel y se convierte en "su mano derecha" en la construcción de la famosa torre parisina... ya que el empresario e ingeniero francés "padecía vértigo" y no podía subir más allá del primer piso.

 

THELEARNINGNETWORK: “Feb. 15, 1898 | U.S. Battleship Maine Explodes in Havana Harbor”

On Feb. 15, 1898, the U.S. battleship Maine blew up in Havana Harbor, killing 260 crew members. The episode escalated tensions between the United States and Spain and contributed to the outbreak of the Spanish-American War two months later.
The New York Times reported, “As yet the cause of the explosion is not apparent. The wounded sailors of the Maine are unable to explain it. It is believed that the battleship is totally destroyed. The explosion shook the whole city. The windows were broken in nearly all the houses.”
The Maine was stationed in Havana as a symbol of U.S. support of the Cuban independence movement. Due in part to U.S. pressure, Spain had agreed to grant Cuba limited autonomy beginning Jan. 1, 1898. Later that month, riots broke out in Havana involving Cuban rebels and Spanish forces, and U.S. President William McKinley ordered the Maine to Havana in mid-January to protect U.S. business and military interests.