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ELCULTURAL: “La Habana para un zombi difunto”

Imagínense los lugares más emblemáticos de La Habana: su Malecón, su Capitolio, el Edificio Focsa, su Paseo del Prado... invadidos no de turistas ni de manifestantes, sino de zombis. Muertos vivientes al más genuino estilo Romero. Esos que siempre, al principio, cuesta distinguir de las masas habituales de viandantes en cualquier ciudad, pero que pronto comenzamos a notar algo pútridos y tambaleantes, con andares cansinos que, sin embargo, parecen tener claro y fijo su objetivo final: devorarte y convertirte en almuerzo. O en uno más de ellos.

Este es el panorama que una mañana se le apareció al joven Alejandro Brugués, al mirar por la ventana de su casa en La Habana. De repente, las masas de ciudadanos aparentemente ajetreados, turistas incansables y gentío perezoso se le revelaron como zombis.

 

PENÚLTIMOSDÍAS: “El hombre, el lobo y el bosque nuevo”, por Orlando Luis Pardo Lazo

Yo no quería volver a Cuba. No me importaba el destino de esa imitación de país. No quería que nadie me contara cosas ni por correo electrónico. Cero noticias, cero chismecitos de chat. Cero ilusión de un cambio que no ocurre nunca en las calles y mucho menos en los corazones, como pidió el Papa polaco en plena Plaza de la Revolución. Cero blogs de una contrarrevolución aburrida entre embajadas y arrestos. Cero recogedera de firmas para que liberen a los héroes prisioneros del Imperio o le inyecten un suero al huelguista de hambre de turno en Villa Marista. Cero Cuba, espero se entienda esto desde el inicio.
Tampoco me quedaba familia allá. Acaso un par de ex-amores cauterizados en ex-amigos. Desde el siglo y milenio pasado no sabía ni media sílaba de Germán, por ejemplo. Mucho menos de David. Y de Nancy, la intuición me decía que era mejor no averiguar demasiado.
Tampoco me hacía falta conservar a nadie allá. El exilio es ancho y ajeno. La vida está en cualquier otro país. Cuba no puede ser una carencia a la vuelta de veinte años sin Cuba. Veinte años lejos de aquella provinciana ciudad con hache, que quiso tirarse el peo revolucionario más alto que su culito burgués: Habanada nuestra que estás bajo el cielo…

 

ENRISCO: “La Mercedes Benz y el Chez”, por Enrique del Risco

Estos empresarios capitalistas son tremendos. Con tal de venderte algo usan hasta la imagen de alguien que los hubiera fusilado de tenerlos a mano. Ahora es la Mercedes Benz la que usa al Che Guevara para promover uno de los emblemas más conocidos del estatus burgués. En estos días el presidente de la empresa Dieter Zetsche, “presentó una nueva iniciativa tecnológica llamada CarTogether, usando como fondo la icónica foto del Che Guevara tomada por Alberto Korda en 1960 […] "Algunos colegas todavía piensan que compartir el auto raya en el comunismo... Pero si ese es el caso, ¡viva la revolución!", dijo Zetsche enfatizando la última frase en español”.No es la primera vez que la Mercedes se asocia a una “violenta, selectiva y fría máquina de matar” como el propio Che definía su condición de guerrillero. Me refiero a las evidencias de que la empresa apoyó financieramente al partido nazi incluso antes de su llegada al poder y luego durante la guerra. Ya hay una iniciativa para pedirles a los ejecutivos de la Mercedes que no incurran en un horror similar. Para que encarrilen su oportunismo comercial por otros senderos.

 

BLOGGERCUBANO: “Una nueva oposición en el sexto número de Blogger Cubano”

La oposición cubana ha tenido una evolución significativa en los últimos dos años. Sobre todo en el año 2011, con su presencia en las calles, ha comenzado a interactuar activamente con la población de la Isla, utilizando un mensaje más social, menos político, que en muchos casos le ha conseguido el respaldo directo de la ciudadanía. Es por ello que Blogger Cubano dedica su sexto número, con este Dossier especial, a desarrollar el tema “Una nueva oposición en las calles de Cuba”.
¿Una nueva oposición? ¿Qué es lo novedoso? ¿Acaso no estamos en presencia de los mismos sujetos del cambio que durante todos estos años han venido realizando su labor pacífica de denuncia y concientización? En algún sentido esto es cierto, pero cabe señalar al menos tres elementos que distinguen y/o singularizan a esta nueva oposición, cuya exposición pública tiene precedentes en las marchas de las Damas de Blanco ―su principal líder, Laura Pollán, falleció recientemente en dudosas circunstancias— o en las manifestaciones de activistas como Antúnez, Oscar Elías Biscet, Darsi Ferrer o Guillermo Fariñas:
1- Esta nueva oposición tiene como escenario fundamental la vía pública, mientras que la oposición tradicional ha operado más puertas adentro. En este contexto, las calles empiezan a dejar de ser únicamente de los “revolucionarios” para ser, como debieran ser, del pueblo todo.

 

ELPAÍS: “Las tres guerras de Obama”, por José Ignacio Torreblanca

Barack Obama recibió de su predecesor, George W. Bush, una herencia bélica envenenada. Aunque distinguiera entre Irak como una guerra "elegida" y Afganistán como una guerra "necesaria", en ambos casos prometió la retirada.
La primera retirada ya ha tenido lugar, y seguramente ha sido mucho más honrosa de lo que Obama jamás pudo imaginar. La retirada de Irak no salva el desastre que fue la invasión ni convalida la pérdida consiguiente de vidas, como tampoco deja detrás una democracia estable, pero permite pasar una difícil página, reducir costes presupuestarios en época de crisis y, sobre todo, permitir a la Administración de Obama centrarse en su verdadero objetivo estratégico: Asia-Pacífico.
La segunda retirada también está en marcha: tiene una fecha militar (2014) y unos plazos políticos que, bien que mal, parecen estar cumpliéndose. Negociar con los talibanes que ampararon a Bin Laden no parece la mejor manera de cerrar el 11-S, pero visto desde Washington, todas las alternativas son peores. Por tanto, aunque plantee muchas dudas, el consentimiento otorgado por Washington a la apertura de una oficina de intereses talibán en Catar significa que Obama descuenta que su salida no será victoriosa sino, en el mejor de los casos, solo honrosa, sin victoria ni derrota (aunque, eso sí, con un legado muy incierto dada la debilidad de Karzai).

 

CUADERNODECUBA: “La tenue línea que va del castrismo al anticastrismo”, por Alejandro Armengol

Una parte del exilio en esta ciudad se aferra a la ilusión de que el gobierno cubano puede sucumbir en un futuro cercano, está a las puertas de una crisis alimentaria catastrófica, cada día aumentan las protestas y agoniza presa de su inmovilismo. No es así. El proyecto revolucionario parece agotado, pero los mecanismos de supervivencia continúan intactos.
Refugiarse en los extremos nunca es bueno. La isla atraviesa un etapa difícil y el impulso bajo el cual el mandato de Raúl Castro inició una serie de reformas limitadas ha desaparecido. El desencanto ha sustituido a una ligera esperanza en los cambios que muchos esperaban —con mayor ilusión que fundamentos reales— introduciría el actual mandatario cubano.
Cuba sigue siendo una excepción. Se mantiene como ejemplo de lo que no se termina. Su esencia es la indefinición, que ha mantenido a lo largo de la historia: ese llegar último o primero para no estar nunca a tiempo. No es siquiera la negación de la negación. Es una afirmación a medias. No se cae, no se levanta.

 

LIBROSDELCREPÚSCULO: “¿Poeta en actos?”, por Rafael Rojas

En alguna parte hemos señalado lo perniciosa que, a nuestro juicio, ha sido la idea de José Martí como “poeta en actos” para el culto martiano mismo y para los discursos más autoritarios de la identidad cultural cubana. Otra variante de la misma se encuentra en el debate público o subterráneo sobre la obra del poeta habanero Rubén Martínez Villena (1899-1934), entre los escritores cubanos de los años 40 y 50.
Poetas y críticos de la generación de Orígenes, como Cintio Vitier y Gastón Baquero, especialmente, pusieron a circular en la esfera pública cubana de aquellas décadas la idea de que la entrega de Martínez Villena a la política y su temprana muerte, de una enfermedad pulmonar crónica, habían impedido la maduración de su poesía. Vitier, por ejemplo, hablaría del “arcaísmo convencional” y de lo poco “significativos” que eran los sonetos “El cazador”, “Fin de velada” y “La medalla del soneto clásico”.
Sin embargo, el propio Vitier y también Baquero sostenían que el drama de la biografía de Martínez Villena obligaba a “juzgarlo con especial respeto”, dada la “profunda fuerza de contradicción que habitaba en el autor de La pupila insomne –título que un panfletista contemporáneo ha convertido en equivalente del “Centinela alerta” de los integristas españoles del siglo XIX-, fuerza hastiada, tierna, irónica o colérica, cualquiera que sea el grado de inmadurez de sus entregas”.

 

INFOLATAM: “Venezuela secuestrada por la violencia”, por Luis Esteban G. Manrique

Las elecciones parlamentarias venezolanas de septiembre de 2010 revelaron una polarización social tan radical entre partidarios y detractores de Hugo Chávez que hizo cundir entre la oposición el convencimiento de que en las elecciones de diciembre de este año finalmente tendría la oportunidad de desalojar del poder al líder “bolivariano”.
Sin embargo, las encuestas revelan que a pesar del misterio que rodea su estado de salud, Chávez sigue varios puntos por delante de su más probable rival, Henrique Capriles Radonski, el actual favorito para ganar las primarias de la Mesa de la Unidad, el principal bloque opositor del país, el febrero próximo.
Para demostrar que tiene la fortaleza necesaria para enfrentar la que será sin duda la campaña más dura de sus 13 años en el gobierno, Chávez se ha prodigado en despliegues físicos mientras que en el terreno económico el gobierno ha vuelto a disparar el gasto público para asegurarse la lealtad política –y la dependencia económica- de las bases sociales del régimen.
Sin embargo, hay un campo en el que el gobierno solo ha cosechado fracasos y que puede ser determinante para que un porcentaje significativo de los venezolanos de la espalda a Chávez en las urnas: la violencia. Todos los sondeos revelan que los venezolanos consideran la delincuencia como el principal problema del país. El 71% cree que la criminalidad no hecho otra cosa que empeorar año tras año.

 

POLIS: “Del Bushismo al Obanismo”, por Fernando Mires

En América Latina lo estamos viendo: los gobernantes del ALBA, siguiendo las diatribas que desde su lecho mortal envía Fidel Castro, insisten en declarar que entre Bush y Obama no hay diferencias, probando que añoran a Bush como a un amor que se fue para nunca más volver.
Los comentaristas de derecha tampoco se quedan cortos. Acusan a Obama de débil y vacilante; insisten en que debe aumentar las sanciones en contra de Cuba; se quejan porque ha retirado sus tropas de Irak; presionan para que declare cuanto antes la guerra a Irán; lo acusan de alimentar el auge del islamismo y, más recientemente, de no enviar marines a Siria. Añoran, en fin, al igual que sus epígonos izquierdistas, los tiempos de Bush (Jr.) cuando todo era fácil, cuando una línea recta separaba a los malos de los buenos, y cuando los esquemas de la Guerra Fría continuaban vigentes.
Son pocos los observadores que han leído el presente de acuerdo a perspectivas amplias. Uno de ellos es, a mi juicio, Shlomo Ben Ami, ex ministro israelí de Asuntos Exteriores.

 

CUBASTANDARD: “Cuba's property rights —what's in it for foreign investors?”, por José Manuel Pallí, Esq. (inglés)

At first glance, neither the changes made by way of DL 288/11, nor the reform of Cuba’s land title recording system we have been discussing seem to have a significant impact on foreign real estate investment in Cuba.
However, the reform of the Registro de la Propiedad has, from its very beginning, been tied to foreign investors’ need to ascertain the strength of the rights they may be acquiring  — including against the pre-revolutionary owners’ interests — and investors’ potential need to use those assets as security for borrowing back home.
And the strengthening of the property rights of the regular Cuban citizen (the proverbial cubano de a pie) is also an incentive for foreign investment, to the extent that it brings a sense of stability to an area that is mired in a haze of confusion due to, among other factors, American laws that purport to play a role in matters such as who owns what in Cuba. Property rights are only as strong as the support they find within the society were they are to be exercised. The late Senator Jesse Helms and his acolytes owned a franchise in this business of  “protecting” —and, presumably, eventually assigning — property rights in foreign lands, with rather questionable effects in Nicaragua, for instance.
Of course, the other side of the coin also deserves a hearing: Absent a full restoration of the Rule of Law — that is seen as protecting the rights of those pre-revolutionary owners — and all its accouterments, no foreign investor in his right mind will ever invest a penny in Cuban real estate, claim many of my good friends and neighbors. But let us look into this argument from a different perspective.

 

PENÚLTIMOSDÍAS: “Cuba e Irán: repúblicas hermanas”, por Ernesto Hernández Busto

Tanto Irán como Cuba arrastran el dualismo irresuelto de su definición política: república revolucionaria, una; república islámica, la otra. Un análisis somero de sus formalismos jurídicos devela un conflicto muy parecido entre el discurso legislativo y la práctica del poder. Lo que se llama “república islámica” remite a un órgano representativo con un presidente y un parlamento que funcionan dentro de la estructura política dominada por un alfaquí o supremo jurista. Jomeini fue el artífice de esa articulación administrativa, que tanto recuerda la estructura de poder castrista a partir de los años 70. Como Jomeini, Fidel Castro usó los moldes de la república socialista pero ejerció su influencia absoluta por encima del Estado y de cualquier acuerdo administrativo; su condición de gobernante filósofo cuya sabiduría y conocimiento estaban por encima de la ley, no admitía debates. En última instancia, tal y como sucede con el alfaquí, su autoridad podía invalidar, si hacía falta, las estructuras constitucionales en nombre de las “necesidades” del pueblo.

 

EICHIKAWA: “Papa con represión/elecciones in absentia”, por Alexis Jardines

No se trata de una receta de cocina, sino del trabajito que le espera a la Seguridad del Estado con la visita de Benedictus XVI.  Todos recordamos aquél 1998 cuando las multitudes coreaban ante el Papa Juan Pablo II: ¡libertad!… ¡libertad!, mientras se retorcía la ya huesuda cara del Comandante en Jefe, recién salido de su orgánico carapacho verde olivo. Cualquier incidente habría podido desatar un tsunami popular, pero no ocurrió. En cambio, hoy la situación es más dramática y las probabilidades de manifestación de descontento en presencia de su Santidad Benedictus XVI mucho mayores. Ese catalizador que se bloqueó exitosamente durante la visita papal anterior podría tener lugar. Supongo que a estas alturas esté calculado hasta el mínimo detalle, no obstante puede haber fisuras en el entramado represivo.
A la insatisfacción con el sistema (régimen, según la terminología del exilio) se suma hoy una apreciable cantidad de individuos que no trabajan para el Estado.

 

GENERACIÓNY: “Verde que te quiero libre”, por Yoani Sánchez

La última vez que Mahmud Ahmadineyad pisó suelo cubano, la enfermedad de Fidel Castro llevaba anunciada unas semanas y había generado toneladas de especulaciones. En aquel septiembre de 2006, el mandatario iraní fue testigo de cómo se le entregaba la presidencia del Movimiento de Países No Alineados a un jefe de estado incapacitado físicamente de ejercerla. En lugar del Máximo Líder, en el Palacio de las Convenciones se escuchó el discurso de su hermano menor, mientras en los pasillos y frente a las cámaras, los voceros oficiales auguraban que muy pronto el Comandante en Jefe reaparecería. Pero mentían. En la foto final del evento –sobre la hierba y bajo un sol juguetón- quedaron plasmados los gobernantes invitados, pero faltaba el principal anfitrión. A la luz de hoy, esa fue una imagen casi premonitoria porque marcó la pérdida de protagonismo en la vida política internacional del otrora guerrillero.

 

EDUARDODELLLANO: “Dictadores de filas”, por Eduardo del Llano

Hace unos días me encontré, a la entrada del ICAIC, un grupo de amigos que trabajaron conmigo en Vinci y se disponían a empezar una película de Pichi Perugorría. Me contaron que buena parte de la misma se desarrollaba en el cementerio, pero que las autoridades de la Necrópolis de Colón aún no habían autorizado el rodaje; según ellos, había irrespeto implícito. (Supongo que un gran número de cadáveres habrá protestado). Uno de los funcionarios llegó a decir que si él hubiera estado allí entonces, no habría autorizado a Tomás Gutiérrez Alea a filmar La muerte de un burócrata

 

PENÚLTIMOSDÍAS: “El terror revolucionario. Los fusilados de Santiago de Cuba”, por Jacobo Machover

Fue en Oriente, poco tiempo antes de la toma del poder, donde se tomaron las decisiones que debían sellar el futuro del nuevo régimen. La primera de ellas fue el castigo a los “esbirros” de la dictadura. Una “justicia severa”, según la expresión reiterada constantemente por Fidel Castro, y reportada por el comandante Huber Matos, hoy día exilado en Miami:
“Tenemos que aplicar la justicia revolucionaria para que nunca más se cometan crímenes desde el poder. No nos puede dar pena, no nos puede causar preocupación, porque nosotros tengamos que fusilar, tengamos que castigar a los criminales de guerra. Hay que establecer las bases para que en la Cuba del futuro nunca más haya esbirros.”
Además de Fidel y Raúl Castro, asistían a esta reunión decisiva, que tuvo lugar en El Cobre, algunos comandantes del Ejército Rebelde. Entre ellos estaba Huber Matos quien, algunos meses más tarde, debió comparecer él mismo ante un tribunal revolucionario para ser condenado a 20 años, y que explicaba de este modo el proceso.
“La justicia revolucionaria es la primera etapa del terror revolucionario. Es el condicionamiento de la mente del cubano. Con el pretexto de castigar a los grandes culpables, se va creando en la mentalidad del pueblo cubano la idea que se puede aplicar una justicia severísima porque el poder lo puede todo.”