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DÍAZMARTÍNEZ: “Actos en la Fundación Hispano Cubana”, por Manuel Díaz Martínez

La Fundación Hispano Cubana (FHC), con sede en la C/ Orfila, 8, 1ºA, 28010 Madrid, anuncia los siguientes actos, que se celebrarán en este mes de enero: 1) Presentación del número 41 de la Revista Hispano Cubana, en el cual los lectores hallarán el dossier “Cuba y Venezuela: Unidad en el desastre”. Jueves, 12, a las 19:00h; 2) Presentación del libro El mundo aproximado, de Orlando Fondevila, publicado por la Editorial Aduana Vieja. Jueves, 19, a las 19:00h; y 3) Mesa redonda-coloquio en el 159º Aniversario de nacimiento de José Martí. Jueves, 26, a las 19:00h. La entrada es libre.

 

NEOCLUBPRESS: “Cuba, los intelectuales y el exilio”, por Carlos Alberto Montaner

Ningún gobierno, en toda la historia de la República de Cuba, ha hecho más por impulsar la cultura que el régimen castrista. Pero ninguno, tampoco, ha hecho más por reprimirla.
La república que desapareció en 1959 ignoraba el hecho cultural. Los gobiernos no se preocupaban por publicar un libro de Cintio Vitier, pero tampoco les preocupaba lo que Cintio Vitier pudiera decir en sus libros. Fue la atmósfera revolucionaria la que le dio estatura nacional a Heberto Padilla --independientemente de su indudable talento--, pero también fue la atmósfera revolucionaria la que lo encarceló y lo obligó, más tarde, a una bochornosa ceremonia de autohumillación.
¿Cómo extrañarnos que Eliseo Diego mirara hacia atrás sin ira y recordara los apacibles días en que el grupo «Orígenes», sin subsidio pero sin amo, se reunía en torno al misterioso magisterio de Lezama a comentar una «página» de Juan Ramón, salpicada de impertinentes jotas? ¿Era mejor La Habana que despreciaba cuanto ignoraba a La Habana que vigila cuanto sospecha? La respuesta es obvia: de aquella Habana nadie tenía que irse. En aquella Habana inculta y despreciativa hizo Labrador Ruiz su obra innovadora. En aquella Habana escribieron Novas Calvo, Montenegro y Lidia Cabrera sus cuentos magistrales. Esa Habana no fue generosa con Brull, con Lobería, con José Antonio Ramos, con Mañach o con Varona, pero ni les exigió una particular devoción política ni los persiguió por las ideas expresadas en sus obras.

 

DESDELAHABANA: “Los Castro y los Kim: historias paralelas”, por Iván García (Con vídeo)

Los autócratas son clones de una misma camada. A ellos no lo separan las ideologías, los une la ambición enfermiza por el poder. Todos y cada unos de los dictadores modernos se consideran iluminados. Tipos imprescindibles en el mapa nacional. Padres de la Patria. Insustituibles. Narcisistas a más no poder. Egos sobrados. La nación es su finca privada.
Surgen en períodos de mal gobierno, crisis económicas, guerras descolonizadoras o desestabilización política. Suelen tener una fórmula infalible debajo del brazo para catapultar el país hacia delante. Cuando se encuentran en estado embrionarios son muy populares. Los seres humanos necesitan íconos. Héroes. Líderes de mano dura.
Entonces los déspotas entran por la puerta de atrás. En este siglo 21, de internet, redes sociales y digitalización, ya quedan pocos. Se pueden contar con los dedos de las manos. En Guinea Ecuatorial un señor impresentable llamado Teodoro Obiang reúne todos los ingredientes de un dictador.
Las monarquías del Medio Oriente o Marruecos son otra variante de dictaduras. Dinásticas, naturales. Por sangre, el trono le pertenece a una familia. Y nada, o poco, se puede hacer contra eso. Ya en el siglo 18 en media Europa existían monarquías, pero después de la Revolución Francesa, surgieron formas republicanas y los reyes y príncipes quedaron como meros objetos decorativos. Dedicados a hacer obras de caridad o crear fundaciones. Por cierto en una de ellas, el yerno del Rey Juan Carlos, Iñaki Urdangarín, está envuelto en un escándalo de corrupción. De choriceo, digo yo.

 

REUTERS: Principales riesgos políticos a observar en Cuba

Cuba se abrió a que más servicios minoristas pasen al sector privado, amplió el tamaño de las parcelas en arriendo y permitirá que los campesinos puedan traspasar las tierras en usufructo a sus familiares, como parte de un plan de reformas destinado a fortalecer el socialismo.

  

Los trabajadores por cuenta propia de la isla caribeña están en crecimiento y la esperanza largamente postergada de encontrar petróleo en el mar está a punto de convertirse en realidad, con la posible llegada en enero a aguas cubanas de una plataforma de perforación fabricada en China.

 

ELTONODELAVOZ: “De cómo Cuba protagonizó la primera protesta callejera en el Moscú soviético”, por Jorge Ferrer

El fotógrafo y blogger Rustem Adagamov avisa de un episodio que cuela a Cuba de rondón en la historia de las protestas callejeras en la URSS. La historia de esas contestaciones es breve, como es sabido. Aun con «deshielo» el régimen posestalinista ejerció un control totalitario sobre los espacios públicos y apenas en cinco ocasiones se vio salir a ciudadanos a las calles en acciones que no habrían sido autorizadas por el gobierno. De ellas, tres fueron protagonizadas por disidentes, la más conocida la Protesta de los Siete, cuando otros tantos valientes protagonizaron una sentada en la Plaza Roja en protesta contra la intervención en Checoslovaquia.
Según Adagamov, el 18 de abril de 1961 se produjo el primero de esos salpafueras en la URSS postbélica. Y la pizpireta Cuba estaba en medio. Fue una protesta masiva frente a la embajada de los Estados Unidos en contra del desembarco de la Brigada 2506 en las arenas de Playa Girón. Las simpatías que despertaba la Cuba protocomunista eran notables entonces. Lo eran en Occidente y también, figúrense, en la URSS.

 

GENERACIÓNY: “2011, ese año tan remoto”, por Yoani Sánchez

En octubre se nos fue Laura Pollán, en un hospital oscuro un día de llovizna fina, en un año 2011 que había nacido maniatado. En los primeros meses, terminaron de excarcelar a los presos de la Primavera Negra y los titulares nacionales e internacionales le daban el mérito principal a la iglesia católica y al canciller español, restando importancia a la lucha de las Damas de Blanco, a la presión hecha desde la calle, la huelga de hambre de Guillermo Fariñas y la estela de indignación dejada por la muerte de Orlando Zapata Tamayo. Abril, el mes más cruel, nos trajo un congreso del Partido Comunista enfocado sólo en temas económicos, prefiriendo la palabra “ajustes” a “reformas” y consolidando en el poder al heredero sanguíneo del trono cubano.
Agosto, con su canícula y su escasez, no fue muy distinto. ¿Dónde están los cambios? se preguntaban muchos. Hubo que esperar hasta octubre para que estos comenzaran a caer a cuentagotas. Ya podíamos comprar un auto de segunda mano, pero nada de afiliarnos libremente a un partido ni expresarnos sin castigo. Llegó entonces la más osada de las medidas raulistas: fue posible adquirir o vender una vivienda, aunque hiciera falta abonar el salario íntegro de 45 años para obtener la más modesta de ellas. Algo se movía en una sociedad momificada por décadas, pero tan lentamente que desesperaba. A mediados de diciembre, supimos que más de 66 mil cubanos habían obtenido la nacionalidad de sus abuelos emigrados de Asturias, Canarias, Galicia… la gente seguía escapando. El desespero no se percibía tanto en las calles como en las largas colas de los consulados.
La superficie de tierra entregada en usufructo aumentaba, pero el precio de las viandas crecía también de forma casi proporcional. La prensa hablaba de avances, pero la realidad mostraba estancamiento. Los restaurantes privados invadieron cada barrio con sus cartas de platos condimentados y la zozobra de si los dejarían sobrevivir por un tiempo más. El coro mudo de la Asamblea Nacional confirmó que para 2012 el país necesitaría mucho más dinero para importar esos alimentos que bien podría producir nuestro suelo. Y la esperada reforma migratoria nos fue escamoteada otra vez, por enésima vez.

 

HAVANATIMES: “Particulares vs. el Estado, la competencia en Cuba”, por Osmel Almaguer

Si en el área de la gastronomía los negocios particulares no han logrado superar ampliamente a los estatales, en la venta de artículos no sucede lo mismo.
Esto se debe, en gran medida, a una extraña solidaridad entre los vendedores privados, que en lugar de competir se ponen de acuerdo en precios y calidades; no a la calidad de los servicios que brinda el Estado.
En esa competencia que se estableció con la disposición de entregar licencias de cuentapropista a todo aquel que lo desease, los particulares han sacado una gran ventaja, como ya dije, en la venta de artículos.
Sobre todo confecciones textiles, importadas por la bolsa negra desde las zonas francas de países latinoamericanos.
Imitación de marcas registradas que la juventud ansía llevar, en ausencia de las genuinas. A precios iguales o mejores que en las tiendas estatales, con estilos y diseños a la moda, y no como en las tiendas estatales, en las que parece que los compradores no se sienten interesados en tener un producto con demanda.

 

DILETANTESINCAUSA: “El cineasta y el cinéfilo”, por Roberto Madrigal (Kim Jong-il y el realizador Shin)

La leyenda oficial propaga que Kim Jong-Il, el recientemente fallecido dictador de Corea del Norte, aprendió a caminar a las tres semanas de nacido, a hablar a las ocho semanas y que había escrito seis óperas y mil quinientos libros antes de graduarse de la Universidad Kim Il Sung, pero lo que realmente preocupaba a esta realización genética de la idea Juche era su incapacidad para hacer cine, arte de la cual era fanático convicto y confeso, y su incomodidad ante la pobreza creativa de la producción cinematográfica norcoreana, como si las ideas de su papá no tuvieran nada que ver con ello.
A mediados de los años setenta, al joven Kim, que por entonces era sólo un tirano en ciernes, concibió la idea de importar al director y productor más destacado del momento en Corea del Sur para darle un aliento vital a la anquilosada maquinaria propagandística de su país y buscar la conquista de los públicos extranjeros. Como una nación tan puramente comunista no puede lidiar con el enemigo, ni mucho menos ofrecer, como un reptil capitalista, una compensación monetaria, el futuro líder concibió un plan mucho más imaginativo. Se decidió secuestrar al director de marras.

 

HAVANATIMES: “Memorias USB, el internet cubano”, por Alfredo Fernández

En Cuba el Internet ha sido sustituido por las memorias USB. Pues resulta que las personas de alguna manera consiguen, series, documentales, libros, películas  y todo tipo de información que almacenada en los dispositivos USB luego se distribuye azarosamente.
Así, supimos algunos de los pormenores de la captura del terrorista Osama Bin Laden, los más jóvenes ven cada año a la Belleza Latina y la familia se deleita por horas con los programas de la Doctora Polo, y todo gracias a tan extraña Internet.
El dispositivo que complementa el “Internet del cubano” es el DVD. Éstos, por sus precios mucho más bajos que una PC o una laptop han devenido un gran aliado de la familia cubana.
El cubano al comprarlo ya tiene el cuidado de que tenga puerto USB para conectar su memoria flash con ese audiovisual que habitualmente no sale en la TV nacional.

 

LIBROSDELCREPÚSCULO: “Definiendo la poslegalidad”, por Rafael Rojas

El profesor de la Universidad Di Tella, en Buenos Aires, Juan Gabriel Tokatlian, publica hoy un artículo en El País, que aborda un tema tratado en este blog. Advierte este académico que así como en América Latina, el Medio Oriente, África y Asia, es detectable un proceso de avance o consolidación de la democracia, en Estados Unidos y Europa aparecen señales inquietantes de “ocaso democrático”.
A esto último, es decir, a la tendencia a limitar libertades civiles y políticas como consecuencia de “estados de emergencia” o “amenazas a la seguridad nacional”, en el contexto de la lucha antiterrorista, lo llama “poslegalidad”. Habría que agregar que dicha poslegalidad comienza a manifestarse también en el plano del Derecho Internacional, lo cual favorece la afirmación de autoritarismos que, no por subalternos desde un punto de vista de global, carecen de hegemonía:
“Una de las tantas paradojas actuales es que mientras en la periferia muchas sociedades y Gobiernos intentan ampliar los derechos ciudadanos, en varios países centrales se pretende desvertebrar el Estado de derecho. En América Latina y, en tiempos recientes, en Oriente Próximo y el norte de África con la llamada primavera árabe, se observan impulsos y logros importantes en el reclamo y la extensión de derechos y garantías de diverso tipo. Inversamente, en países clave de Occidente, y desde el 11 de septiembre de 2001, en Estados Unidos se denota un esfuerzo desde el Ejecutivo y el Legislativo (y con pocas limitaciones por parte del Poder Judicial) de recortar y suprimir derechos alcanzados con enorme esfuerzo colectivo. Con el presunto objetivo de proteger la seguridad nacional en Estados Unidos se ha gestado una compleja estructura jurídica, burocrática e institucional cívico-militar que ha configurado de hecho una condición de inseguridad permanente; meta que al parecer ha logrado alcanzar el terrorismo transnacional a una década de los atentados en Nueva York, Washington y Filadelfia...”

 

NEOCLUBPRESS: “De la crisis de la medicina en Cuba”, por Armando Añel

La última noticia de la llamada “potencia médica” nos llega de la mano del ministro de Salud Pública de Cuba, Roberto Morales: En 2011 el régimen de los hermanos Castro disminuyó en un 7,7 por ciento los gastos relacionados con la atención médica a la población, “como parte de un programa que busca el empleo eficiente del presupuesto estatal”.
Parece surrealista. ¿Disminuir los gastos de salud pública en un país donde no se permite la medicina privada, los techos de los hospitales se caen sobre los pacientes, proliferan las epidemias, no hay medicamentos, la higiene médica brilla por su ausencia y mueren miles de personas por las negligencias, los atrasos y las carencias de equipos?
Está, por ejemplo –y es sólo un ejemplo entre tantos--, el dengue, una enfermedad prácticamente desconocida para los cubanos antes del ascenso al poder de los hermanos Castro, y que ha campeado por su respeto en la Isla durante el último medio siglo. Sucesivos brotes en 1981, 1997 y 2006 causaron miles de muertos, aunque la presencia de la epidemia ha sido recurrente a partir de los años setenta. Su persistencia trae a colación dos temas relacionados: el de la medicina gratuita y el de la condición de potencia médica que, según el castrismo y sus amanuenses, ostenta el país.

 

INFOLATAM: “Maestros de la espera”, por Alejandro Armengol

La realidad cubana, en su forma más cruda, es la tragedia de la ilusión perdida. El primero de enero de 1959. El día en que el ciudadano se creyó dueño de su destino y terminó encerrado, preso de sus demonios y de los demonios ajenos. La revolución como un dios arbitrario. Un proceso que alentó las esperanzas y los temores de los pobres y la clase media baja; que les dio seguridad para combatir su impotencia y les permitió vengarse de su insignificancia. Que nutrió el sadismo latente en los desposeídos y les brindó la posibilidad de ejercer un pequeño poder ilimitado sobre otros, pero que al mismo tiempo intensificó su masoquismo, al establecer como principio la aniquilación del individuo en el Estado, y vio en ello satisfacción y gozo.
Un sistema que alienta el oportunismo porque no posee principios. Una patria que sólo ofrece a sus hijos la satisfacción emocional que se deriva del embrutecimiento, la envidia, el odio y el delito compartido. Una ideología que alimenta el patriotismo como un sentimiento de superioridad, pero que en cambio practica la entrega total del país al mejor postor. Un intento despiadado de manipulación masiva, de no darle tiempo a nadie de percatarse que su vida ha sido empobrecida cultural y económicamente.
Un país cuya mayoría de la población actual ―que aún no había nacido el primero de enero de 1959― siempre vivió bajo el poder de un padre putativo, dominante y despótico, pero también sobreprotector y por momentos generoso: el Estado cubano, que se ejemplificó y concretó en una figura, un hombre, un gobernante. Padre al que se trató no sólo de complacer en ocasiones, sino de obedecer siempre. Al menos de aparentar esa obediencia.

 

ELPAÍS: “La Cuba de 2011, ¿raulista o ciudadana?”, por Yoani Sánchez

Hemos vivido un fin de año sin frío, una Navidad de camisa corta y gotas de sudor, con arbolitos repletos de guirnaldas por todos lados. A trompicones han pasado los 12 meses de 2011 en Cuba, enmarcados por sucesos que —como un par de corchetes— encerraron la realidad nacional entre las excarcelaciones y las detenciones, los controles y las flexibilizaciones. En enero todavía estaban siendo liberados —a cuentagotas— los prisioneros de la Primavera Negra de 2003 y recién ahora han sido indultados 2.900 sancionados por diversos delitos. Lo que comenzó con la discusión de los lineamientos del Sexto Congreso del Partido Comunista, celebrado en abril, concluye ahora con los preparativos para una Conferencia Nacional en la que muy pocos ponen sus esperanzas. Quizás este haya sido el intervalo de tiempo en que nuestras autoridades han implementado más cambios económicos y, sin embargo, nunca la impaciencia ciudadana había llegado a un punto tan alto. Se han dado numerosos pasos, pero el camino, al estilo de una estera rodante, marcha hacia atrás y nos ha dejado a pocos centímetros del lugar inicial.Raúl Castro ha emprendido la ardua tarea de desmontar el fidelismo, de enterrar en vida al Comandante en Jefe. Sin confesarlo, sin ni siquiera hacer la crítica necesaria al Gobierno del hermano, el general presidente ha echado por tierra parte de los programas gestados por su antecesor.

 

ELMUNDO: “Habana oscura”, por Wendy Guerra

Llamo a la mamá de Iván, llamo a los padres de varios amigos que no viven en La Habana. Hablo con los que estamos aquí juntos día a día y planeamos la noche.

Les deseo a todos un año hermoso donde nos encontremos. Besos, fuerza, ánimo e impulso. Las noticias de todas partes son bien sombrías: “El mundo está al revés, resulta que me quieres”.

 

AOLNOTICIAS: “Cuba y los 'patriarcados' de medio siglo”, por Roberto Álvarez Quiñones

¿Cuántas dictaduras de medio siglo de duración, o más, ha habido en el mundo en los tiempos modernos? ¿Y en América Latina? 
A nivel mundial ha habido seis, de las que a Latinoamérica le ha correspondido una sola, aún vigente en Cuba. Y a nadie debe sorprenderle que todas han sido regímenes marxista-leninistas, pues Carlos Marx y Vladimir Lenin explicaron bien que sólo con una "dictadura del proletariado" se puede construir el socialismo.