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 Todo sobre Cuba en cualquier idioma y a la distancia de un clic.

DÍAZMARTÍNEZ: “Uno menos”, por Manuel Díaz Martínez.

Huía de su natal Sirte, tomada ya por los rebeldes, en un grupo de vehículos que fue atacado por aviones franceses de la OTAN. Mal herido, se ocultó en un agujero en la tierra -como hiciera su colega Sadam Husein-, y ahí fue rematado por milicianos antigadafistas. Un monigote sanguinolento es lo que queda del arrogante y cinematográfico coronel, amo y señor de Libia y los libios durante 42 años. Pero ahora es cuando empieza lo bueno, ¿o lo peor? “Alá es grande”, decía, en árabe, un cartel puesto sobre sus despojos. Le rendirán honores en la constelación bolivariana, con Hugo Chávez de Lucero del ALBA y Raúl Castro de Osa Menor. Es un buen momento para que Fidel Castro salga de su mastaba y presuma ante el mundo de tener el Premio Gadafi de Derechos Humanos.

 

ELPAÍS: “David Lago, poeta y bloguero de la disidencia cubana”, por Roger Salas.

El poeta y escritor David Lago González murió el martes 18 en un hospital madrileño. Había nacido en Camagüey (Cuba) el 21 de mayo de 1950. Emigró con su madre, ya viuda, a Madrid en 1982 y tuvo en exilio repleto de penalidades. En sus escritos contó repetidas veces su larga etapa como friegaplatos de un restaurante chino. Era un poeta poseedor de un estilo desgarrado con el que labró su obra casi en silencio. Ante la indiferencia, acudió desde muy pronto a la autoedición, convencido de que debía dejar impreso el corpus principal de su trabajo.
Desde su adolescencia estuvo vinculado a un grupo de artistas y escritores jóvenes de Camagüey que fue muy perseguido por la Seguridad del Estado cubano; pasó por largas detenciones e interrogatorios y fue finalmente relegado a trabajos que en la práctica eran un castigo hasta su salida del país, una vez que fracasó su primer intento en 1980 con la emigración masiva de El Mariel; su casa camagüeyana se convirtió entonces en refugio de artistas perseguidos.

 

CHEZISABELLA: “Universidad que amarra y muerde”, por César Reynel Aguilera.

Hay días para visitar el infierno. A pesar de una fiebre que no cedía, el pasado lunes decidí asistir —junto con mi amiga Isbel Alba— a un evento organizado por la Universidad de Quebec en Montreal (UQÀM). Una conferencia con un título interesante: Haití después del sismo. Gira del Dr. Jorge Tomás Balseiro Estévez, miembro de la misión internacionalista de médicos cubanos en Haití.
En cuanto terminé de leer el anuncio supe por donde iba la jugada. El Dr. Balseiro no iba a estar solo, a su lado estaría —y probablemente estará durante toda la gira que piensan hacer por este país— nada más y nada menos que la señora Sandra Ramírez Rodríguez, directora del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) en Canadá.
Fui a la conferencia y volví a comprobar que ya el castrismo defrauda poco en su predictibilidad. Entré y volví a vivir aquel infierno ya casi olvidado. Aquella pesadilla cubana de fanáticos, imbéciles y abusadores reunidos en una de esas asambleas hechas para confirmarse los unos a los otros, con consignas de secta y aplausos raquíticos, que son cualquier cosa menos eso: fanáticos, imbéciles, y abusadores.

 

CITYLIFE:ADVENTURESINURBANLIVING: “The Ladies in White: Cuba's Shame”, por Achy Obejas.

I remember a time when the only reaction the Ladies in White would get in their native Havana was discomfort and shame. Back in 2004 or so, those early years, when they were just a fistful of women, a silent handful with their orange flowers staining their stark presence down Fifth Avenue or, sometimes, the Malecón, the city’s seaside boulevard.
I was in Havana then, living there in a way, in and out of the country but present enough to have routines, rituals. And I remember well my friends’ faces when those women would suddenly appear, like ghosts, on the rim of the seawalk ... We all did the same thing -- myself included. We’d turn away, dismayed, uncomfortable and ashamed.
Only later, maybe, privately, we might exhale a little loudly, give a knowing look, say, “De madre ...”, shake our heads.

 

ELPEQUEÑOHERMANO: “¿Política médica o medicina política?”, por Ernesto Morales Licea.

Hace poco menos de un año viví dos semanas pensando que tenía un cáncer en mis ganglios. En noviembre de 2010, un equipo de patólogos del Hospital Provincial “Carlos Manuel de Céspedes” de Bayamo firmó un papel amarillento que, a máquina de escribir y con varios errores de mecanografía, me dictaminaba un Linfoma de Hodgkin tipo Esclerosis Nodular.
La noticia no tardó en correr como pólvora en una ciudad de doscientas mil personas donde mi nombre, debido a enfrentamientos periodístico-políticos, había cobrado desafortunada notoriedad.
Quince días más tarde, otro equipo de patólogos, estos pertenecientes al Hospital “Hermanos Ameijeiras” de La Habana, haría explotar a mi madre en un llanto acumulado, al decirnos que aquel dictamen no era más que un monstruoso error.
Los exámenes repetidos en La Habana a mis ganglios mostraban una alteración (hiperplasia) quizás producto de un antiguo proceso viral, que no contenía presencia alguna de malignidad.

 

HAVANATIMES: “Camila prefiere olvidar”, por Rosa Martínez. (Sobre violencia de género en Cuba)

Camila Estrada es feliz ahora. Después de haber sido perseguida por la violencia doméstica durante muchos años, disfrutar nuevamente de la compañía de su familia es como un sueño del que no quisiera despertar.
El fantasma de su antiguo esposo todavía la persigue, pero ya no puede hacerle daño. Ella salió de prisión hace apenas 8 meses, él descansa en una fosa común en el cementerio de la ciudad de Guantánamo.
Muchos todavía no la miran a los ojos, la juzgan y la culpan; otros la saludan como si la invitaran de regreso a la vida; sus familiares la apoyan, la ayudan, la quieren; sus dos hijos todavía sufren por lo sucedido, primero por todas las veces en que su madre quedó casi muerta, ahora porque el padre está muerto y enterrado; la víctima de entonces y de ahora es ella.
En su trabajo nadie habla de lo que le pasó, pero todo el mundo sabe que es una homicida, que mató a su esposo en defensa propia. Solo Adela, su amiga más cercana le ha pedido que le cuente cómo sucedió todo.
Pero Camila prefiere olvidar.

 

PENÚLTIMOSDÍAS: “The Latell Report, October 2011: Filling Raul's Boots” (Inglés)

The strongest and most essential institution in Raul’s Castro’s government has been without a leader since September 3 when three star general Julio Casas died unexpectedly. Nearly seven weeks later the vacancy in the revolutionary armed forces ministry suggests that the leadership is in a quandary about who should fill it.
Beginning in October 1959 when Raul assumed command of the military, he and Casas were its only chiefs. The younger Castro reigned until February 2008, later boasting in a remarkable flourish during an interview that he had been the longest serving defense minister in human history. His faithful crony Casas, who fought with him in the late 1950s guerrilla struggle, succeeded as minister when Raul officially took over the presidency.
But now Raul must elevate another man to the only job in Cuba where viable challenges to his supremacy could originate. There have been just two known instances of severe disenchantment in the armed forces, and both were dealt with by the Castro brothers with cruelty and finality. In late 1959 the courageous Huber Matos, one of the most respected veterans of the insurgency, was imprisoned on Fidel’s orders by a kangaroo court. Thirty years later, during the summer of crisis in the Soviet bloc, General Arnaldo Ochoa, then the most accomplished and popular military commander, was executed on trumped up charges. In both cases, the offenders had lost confidence in the Castros’ dictatorship and sought liberalizing change.

 

EBETANIA: “Dos mujeres, reciente poemario de Magali Alabau”, Editorial Betania.

Nos enorgullece notificarles la publicación del poemario Dos mujeres (Betania / Centro Cultural Cubano de Nueva york,  2011) de la poeta cubana Magali Alabau (Cienfuegos, 1945), que reside en Woodstock,  Nueva York, desde 1967.
“Dos mujeres” se acompaña con un Proemio de la también poeta cubana Carlota Caulfield, residente en California, y conocedora de la poesía  cubana escrita en la diáspora por mujeres; recordemos su antología Voces viajeras. Poetisas cubanas de hoy (Torremozas,  2002).
Magali Alabau es autora de otros poemarios, como: Electra, Clitemnestra (1986), La extremaunción diaria (1986), Hermana (1989), Hermana / Sister (1992), Hemos llegado a Ilión (1992) y Liebe (1993).
Como poeta ganó el Primer Premio de Poesía de la revista Lyra (Nueva York, 1988) y en 1990 obtuvo la Beca Cintas.

 

CAFÉFUERTE: “Cremata: 'Los 5 héroes estaban haciendo en EEUU lo mismo que Martí'”

El director teatral Carlos Alberto Cremata, director del grupo infantil La Colmenita, afirmó que en Cuba no existe ninguna diferencia entre los cinco agentes condenados en Estados Unidos y todos los héroes de la nación.
“En estos momentos en Cuba, no hay ninguna diferencia entre estos cinco hermanos y todos los héroes de la nación”, declaró Cremata en una entrevista con el sitio digital Cubadebate. “Amamos tanto a [José] Martí, a [ Antonio] Maceo, a Camilo [Cienfuegos] como amamos a esos Cinco hermanos”.
Argumentó que “al final, todos estaban haciendo lo mismo: velando por la nación”.
“Estaban velando por los ciudadanos. Estaban velando contra el terror, contra la muerte, contra todas esas cosas horribles”, dijo.

 

GENERACIÓNY: “Censo, censados, censores…”, por Yoani Sánchez.

No fui un número en el último censo hecho en Cuba. No aparecí en la cifra de 11.177.143 personas que –por decisión o por resignación– habitaban en ese momento el territorio nacional. Asfixiada por la falta expectativas, me había marchado de mi país unos meses antes de que comenzara el gran conteo nacional. Pero recuerdo que mis parientes y amigos me escribían asustados sobre aquellos trabajadores sociales que tocaban a las puertas y hacían un montón de preguntas. En un país donde la gran mayoría tiene algo que esconder, toda indagación que venga por parte del Estado resulta sospechosa. Por ejemplo, en aquella ocasión inquirían sobre si la familia tenía alguna computadora, seis años antes de que Raúl Castro autorizara a comprarlas legalmente en una tienda. La gente mentía y mentía, en aras de esconderle a los censistas –-¿o censores?– de dónde provenía su entrada económica, el número de electrodomésticos que poseía o cuántos residían realmente en la vivienda.
Recién por estos días se ha anunciado un nuevo censo poblacional y la televisión no escatima spots publicitarios, programas o reportajes para despejar las suspicacias que éste genera. Se anuncia que no se les pedirá a los encuestados un documento de identidad y que la información sólo tendrá un “uso estadístico”… no policial. Pero derribar el muro de la desconfianza no es tan fácil, especialmente en una sociedad donde la intimidad del hogar ha sido demasiado vulnerada por las instituciones oficiales.

 

ANCLAINSULAR: “La última odisea de Laura Pollán”, por Miguel Iturria Savón.

Al morir el viernes 14 de octubre en la sala de terapia intensiva del Hospital “Calixto García”, Laura Pollán Toledo llevaba tres semanas sin desfilar con las Damas de Blanco por las calles de La Habana, escenario de su odisea cívica por la libertad de los prisioneros políticos de aquella oleada represiva del 2003.
Días antes de ingresar Laura recibió la última agresión física del grupo paramilitar organizado por oficiales de la Seguridad del Estado frente a su casa de Neptuno 963, en Centro Habana. Una policía vestida de civil la mordió con rabia en el brazo derecho, mientras varios delincuentes le gritaban groserías ante los segurosos enmascarados.
Es fácil imaginar las consecuencias del estrés provocado en esta mujer de 63 años, tras casi dos lustros de persecuciones, amenazas, ofensas y golpizas para que desistiera de sus visitas dominicales a la iglesia de Santa Rita de Casia, en Miramar, de donde salía acompañada por decenas de madres y esposas de prisioneros, que modificaban el paisaje capitalino con sus gladiolos, batas blancas y reclamos de libertad.
Sólo la vocación de servicio público y el coraje personal de Laura Pollán, Berta Soler y otras mujeres justifica la constancia de estas damas cubanas. Ellas alzaron sus voces en medio del terror, la censura y la indolencia impuesta por el despotismo uniformado.

 

MARTÍNGUEVARA: “Parte del aire”, por Martín Guevara.

¿Por qué me irrita la muerte, de Laura Pollán, cofundadora y cabeza visible de las Damas de Blanco, en el hospital Calixto García de La Habana?.
Me pregunto acerca de la razón que acalla a las gargantas más prestas a gritar en pos de cualquier víctima de un abuso, el más mínimo sonido a favor de quienes quieren vivir sus vidas de forma diferente que la marcada por el establishment en la isla de Cuba, donde aún hoy se considera asociación ilícita y traición, el hecho e juntarse a opinar en favor de otro gobierno, a favor de un cambio de rumbo en la dirigencia.
¿Y por qué razón me siento tan presto a opinar sobre el asunto cuando en mi vida cotidiana me muestro muy desconfiado de todo lo que provenga de la política?.
Y es que es un asunto de la más elemental justicia, no de política. Jamás podré entender, que cualquier persona, pero aún menos un intelectual, preste su valioso apoyo al  más que justo y feliz fenómeno de los indignados, cuando estos se pueden no solo manifestar, sino ocupar la plaza principal de su país durante meses sin incidentes, y no sean capaces siquiera de condenar el encarcelamiento por años de personas, cuyo delito ha sido pensar y opinar acerca de una alternativa al poder. Sin soñar jamás siquiera, tomar la plaza de la revolución por ejemplo, para acampar con sus reclamos durante meses, y gritarle a los dirigentes de la revolución sus ideas. Ni mucho menos.

 

LAOTRAESQUINADELASPALABRAS: “A David Lago González, In Memoriam”

OFICIO DE POETA
Si los espejos no le sirven para soñar
con que una rama iluminada de improviso
ante el roce de uno solo de sus viajes
pueda asumir una forma real, es porque
como un pez ha saltado de las aguas
y cruzado sobre islas enteras.
Si se ha despojado de su sombra
como a su tiempo se desentiende
la cuna de la mano que la mece,
es porque el eco que guarda siente el mismo recelo
que si escuchara venir de muy lejos
un zumbido de flechas totalmente emponzoñadas.

 

MANUELDÍAZMARTÍNEZ: “El adiós de la Dama de Cuba”, de Primavera Digital.

La Dama de Blanco Laura Pollán, de 63 años, falleció el 14 de octubre en el hospital Calixto García, en La Habana, luego de una semana de agonía en la sala de terapia intensiva de este centro hospitalario capitalino.
Pollán, luego de varios diagnósticos dudosos que involucraron de forma infructuosa la experticia del Instituto Pedro Kourí (IPK) en relación con la detección de los agentes infecciosos que terminaron por hacer colapsar su sistema inmunológico, sufrió un paro cardiaco que no logró superar, informo Berta Soler, portavoz de la organización.
Sobre las verdaderas causas de la muerte de Laura Pollán existe un mayoritario y creciente consenso sobre que habría sido asesinada por voluntad y orden de los más altos niveles de dirección del régimen militar. Héctor Maseda nos dice, “Tengo grandes sospechas, pero no tengo las pruebas. Sólo he alertado y he sospechado, tan pronto las tenga (y entre cielo y tierra nada queda completamente oculto) los acusaré”.

 

HAVANATIMES: “Me vi al lado de esos ancianos”, por Warhol P.

Me encontraba en uno de tres de los cajeros automáticos que hay en mi municipio, ese día este era el único que prestaba servicio, los otros dos por causa desconocida no tenían dinero.
Como es costumbre la cola era inmensa (cuba es el país de las colas), muchas personas mayores aguardaban para cobrar su pensión, detrás de mí marcó una anciana que viendo lo largo de la fila y la tardanza, se lanzó a hablar de como marchaban algunas cosas del país, con atención escuché el comentario, su pensión era de apenas 200 pesos,
¿Qué hacer con 200 pesos? Se preguntó mirándome a la cara, es una mujer enferma, 100 eran para leche en polvo- comentó, y lo otro, para comprar algunas viandas, pero, ¿y el aceite, cómo comprar el aceite?
Habló de la calidad del pan de corteza dura, cuesta 10 pesos, tiene que guardarlo en el refrigerador para que conserve la dureza porque enseguida se pone blando, y de los plátanos de fruta que venden en los agros que aunque estén pudriéndose no les bajan el precio, lo mismo ocurre con toda la mercancía.