Actualizado: 20/09/2019 11:30
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Cambios

¿Qué ocurre en Cuba?

La continuidad política de hoy en Cuba está representada por cambios y reformas vinculadas a cada uno de los aspectos de la vida en la Isla

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Ahora mismo, delante de nuestras narices, Cuba está sufriendo toda una transformación. Un nuevo conjunto de relaciones políticas, sociales y económicas va tomando forma. Sin embargo, muchas personas, sobre todo en el exterior, siguen empleando sus energías en viejos argumentos y exigencias. En este contexto, resulta de máxima importancia percibir la necesidad de un enfoque renovado y de una nueva comprensión del fenómeno.

Una nueva comprensión fue también de extremadamente importante en el caso de China hace 30 años. Cuando tuvieron lugar las “Cuatro Modernizaciones” a mediados de los 70, la mayoría de los expertos estadounidenses sobre el país asiático se comportaron de manera displicente, sosteniendo que casi todas las reformas no suponían más que “cambios cosméticos”. Diez años más tarde China sustituyó a Japón como potencia económica y ahora solo la supera EEUU en este sentido.

Hace 15 años comprender la nueva situación en Rusia no fue menos urgente. La mejor revista de Estados Unidos sobre estos asuntos solicitó a la “crema y nata” de la sovietología norteamericana que predijera lo que iba a suceder tras el retiro de Boris Yeltsin. Se equivocaron en todos los escenarios propuestos y los nombres de Putin y Medvedev ni siquiera fueron mencionados o “previstos” en las contribuciones de todos estos sovietólogos.

En 2009 las predicciones sobre Cuba adelantadas por consejeros económicos extranjeros radicados en La Habana resultaron demasiado sombrías. Apostaron —según WikiLeaks, Cable de la Sección de Intereses número 248021— que el país no tendría recursos para sobrevivir más allá de 2011. Dos años más tarde, los cables de esta Sección de Intereses, aparecidos en WikiLeaks y publicados por El País, informan exactamente de lo contrario. “La economía de Cuba es menos vulnerable” que hace veinte años.

Cálculos erróneos a la hora de diseñar los enfoques o la ausencia de una verdadera comprensión de la situación pueden llevar a conclusiones desorientadoras. Lo que está sucediendo requiere de una mejor puntería.

Evaluación de los acontecimientos en la Cuba actual

El cambio más importante, aunque resulte paradójico, está ocurriendo en los sectores de la política, la cultura, las ideas, y se caracteriza por un ambiente de debate que desde 2007 ha ido creciendo a lo largo de toda la nación. Promovido en sus inicios por los intelectuales a través de sus propios recursos comunicativos, fue asumido a continuación por el partido, con cientos de miles de quejas, demandas, comentarios y recomendaciones. Los medios de comunicación y la cultura oficialistas no solo se están abriendo a opiniones y críticas de diverso signo, sino otorgando un espacio considerable en el cine y la televisión a documentales chinos y vietnamitas sobre las reformas económicas puestas en práctica en esos países asiáticos y el éxito alcanzado, y películas que reflejan diversos episodios relacionados con los regímenes estalinistas en Europa del Este y la antigua Unión Soviética, además de emitiendo semanalmente de 15 a 20 programas realizados en EEUU (Dos hombres y medio, El mentalista, Ley y orden, Anatomía de Grey, History Channel, CSI y otros). Ni siquiera Yoani Sánchez puede comprender lo que está ocurriendo, ahora que los cubanos pueden leer todos sus mensajes, como resultado de la decisión del Gobierno de desbloquear el acceso a su blog desde la Isla.

En el campo económico, se están produciendo drásticas transformaciones, que continuarán ampliándose. Las granjas estatales prácticamente han desaparecido y han sido sustituidas por cooperativas privadas, granjas particulares y “finqueros” (hasta el 70% de las tierras ociosas del país han sido distribuidas entre estos campesinos). La microeconomía cubana ya se está trasladando a manos de cuentapropistas y pequeños empresarios, mientras que las relaciones del mercado, las ventas y precios regidos por éste, y la eliminación de los subsidios están comenzando a predominar. Otros cambios están en los préstamos y créditos bancarios a disposición del sector no estatal, junto al arrendamiento de locales y servicios gubernamentales, así como en la posibilidad de lograr una participación mucho mayor del sector privado en la industria turística. Para 2015 alrededor de dos millones de personas y sus familias se habrán integrado al sector privado. Gran parte del dinero que contribuirá al florecimiento de este próspero sector privado ya se encuentra allí en manos de un sector sustancialmente adinerado formado por campesinos privados o cooperativistas, dueños de diversos negocios privados como las “paladares”, taxis y camiones, talleres y cooperativas de la construcción; una segunda fuente viene representada por fondos provenientes del exterior canalizados a través de familiares; y una tercera, originada en los préstamos que concede el Gobierno.

Al mismo tiempo, el Gobierno cubano sigue trabajando por una mayor reinserción internacional y más legitimidad. Así ha ocurrido en el caso de América Latina, con los nuevos niveles de diálogo y cooperación con la Unión Europea y varios de sus miembros clave, así como con el Vaticano. Otro paso importante viene representado por la normalización de la situación creada a partir de la congelación temporal de activos de compañías extranjeras, con el abono del 3% de compensación, la renegociación de la deuda externa de la Isla con los acreedores más importantes, mientras se buscan socios —así como incentivos— en el campo de las inversiones extranjeras.

Algunos acontecimientos políticos recientes han favorecido la actual postura de las autoridades cubanas. El impacto mediático que tuvieron los casos de Zapata Tamayo y Fariñas —que no produjeron ninguna reacción significativa en la propia Cuba— pronto se vio eclipsado por iniciativas del Gobierno y terminó por pasar al olvido. El escándalo de WikiLeaks ha añadido descrédito y falta de credibilidad a la oposición interna (los llamados disidentes) y sus conexiones con Estados Unidos. La liberación de presos políticos y el diálogo y la cooperación con la Iglesia católica, seguidos de las reformas, han modificado las prioridades de los grandes medios de comunicación.

Una transición ya está en plena marcha en Cuba. No es la transición que han venido diseñando expertos en Washington o Miami desde los 90 o durante la Administración Bush. No se ha caído el “régimen cubano” ni ha sido depuesto por las masas (la Plaza de la Revolución no es la de Tahrir), ni se ha producido un golpe de Estado ni una invasión por parte de las fuerzas norteamericanas (que fueron aprobados en Panamá, Haití, Irak u Honduras… pero no en Cuba, y deberíamos preguntarnos por qué). Sin embargo, sí se está produciendo una transición y su origen se encuentra en el interior de la estructura del poder de la Isla, donde se hallan los disidentes reales. Las autoridades cubanas —el partido y el Gobierno— parecen mantenerlo todo bajo control, mientras siguen dispuestas a continuar el proceso de reformas y cambios. La continuidad política actual no implica, no puede implicar, ningún tipo de statu quo; y no hay vuelta atrás. Por consiguiente, la continuidad política de hoy representa cambios y reformas vinculadas a cada uno de los aspectos de la vida cubana.

Estos son los acontecimientos reales y las tendencias que se han desencadenado. La economía no es y no será ya la misma. La sociedad está cambiando profundamente. Los modelos de comportamiento, los valores y la cultura se están modificando y continuarán así. Imaginarnos o sugerir —en semejante contexto— que la dirigencia cubana y su estructura de poder se mantendrán “congeladas en el tiempo”, resulta absolutamente inimaginable e inaceptable. Esa dirigencia —la verdadera fuerza tras estos cambios— deberá adaptarse y reajustarse, tanto en lo interno como en el ámbito internacional. De hecho, ya lo está haciendo.


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