Actualizado: 19/10/2017 11:37
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Leonov, KGB, Raúl Castro

Raúl Castro y su biógrafo KGB

Según el “Archivo de Mitrokhin”, Leonov no reclutó a Raúl y la KGB nada tuvo que ver con Fidel Castro y su movimiento

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El general retirado Nikolai Sergéyevich Leonov, lugarteniente de la Dirección General de Inteligencia de la KGB (1983 - 1991), así como de sus departamentos de Información y Análisis (1973 - 1982) y América Latina (1968 - 1972), acaba de lanzar en ruso (Moscú: Editorial Joven Guardia) y en español (La Habana: Editorial Capitán San Luis) su estudio biográfico Raúl Castro, un hombre en revolución.

El libro incluye más de 80 fotos, entre ellas una de 1938 en que Raúl aparece cargado por el coronel Fulgencio Batista junto al presidente Federico Laredo Brú. Esta imagen propició la leyenda de Batista como padrino de Raúl, desmentida por el primogénito del primero, Fulgencio Rubén “Papo” Batista y Godínez, así como el relato exiliar delicioso de que al cargar al niño Batista comentó: “¿Y cuándo hacemos generalito a este sargentico?”.

Mitología roja y realidad

Así mismo circulan mitos alrededor del biógrafo lisonjero, a quien la prensa oficial cubana venía refiriéndose con su grado militar a secas, doctorado en Historia y oficio de escritor hasta que Cubadebate soltó de pasada que “ingresó a la KGB” tras malograrse su carrera diplomática en México por haber ocupado la policía una tarjeta de presentación suya entre los libros del Che Guevara.

Una nota al pie en informe académico reciente sobre Cuba señala como “primera operación de Leonov, en calidad de joven agente de la NKVD”[1], identificar a futuros colaboradores entre los participantes de la Conferencia Internacional para la Defensa de los Derechos de la Juventud (Viena, 1953), a la cual asistió Raúl. Sólo que el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKVD, por sus siglas en ruso) se disolvió en 1946 y no consta por ningún lado que Leonov se encontrara con Raúl antes de abordar el barco Andrea Gritti en Génova el 5 de mayo de 1953. Un mes después Raúl desembarcó en La Habana y Leonov siguió a México para mejorar su español en la UNAM y pulirse como diplomático.

Leonov se enteró del asalto al Moncada por los periódicos, pero hacia 1956 volvió a encontrarse con Raúl, exiliado en México, y conoció seguidamente al Che y a Fidel. Esto genera suspicacias, aunque parece lógico que si andaba en misiones de la KGB jamás hubiera incurrido en la ligereza de invitar al Che a la embajada soviética para entregarle libros y su tarjeta de presentación

El 7 de noviembre de 1992, el mayor de la KGB Vasili Mitrokhin se pasó a los servicios secretos británicos con su familia y las notas que había sacado entre 1972 y 1984 de los expedientes de la Dirección General de Inteligencia. Por el “Archivo de Mitrokhin” nos enteramos no sólo de que Leonov ni reclutó a Raúl ni mucho menos suministró intel al II Frente Oriental, como “reveló” el desertor rumano general Ion Mihai Pacepa[2]. También corroboramos que la KGB nada tuvo que ver con Fidel y su movimiento revolucionario.

Ni siquiera se confirma que hacia julio de 1959 Fidel enviara a Ramiro Valdés en misión secreta a Ciudad México para contactar al embajador soviético Vladimir Bazikin y al jefe de estación de la KGB, como escribió[3] y aun testificó ante el Senado de EEUU el columnista de asuntos latinoamericanos Daniel James.

Ascenso de Leonov

Por el contrario, la revolución cubana sirvió a la carrera de Leonov, quien narró en sus memorias cómo el Kremlin vino a interesarse por los Castro después del triunfo y la iniciativa de alianza partió de Cuba[4]. Así lo ratifica Alexander Shitov [Alekseyev], quien aterrizó el 1ro de octubre de 1959 en La Habana, disfrazado de corresponsal de TASS, con la misión de averiguar bien qué estaba pasando[5] y plantar la primera residencia de la KGB en la Isla.

Al recibir a través de Shitov la invitación de Fidel para traer la Exposición Soviética de Ciencia, Técnica y Cultura a La Habana , el vice primer ministro de la URSS, Anastas Mikoyan, abrigaba sus dudas y llamó a Leonov para precisar quiénes eran los Castro. Leonov aprovechó para proponerse como traductor y viajar a Cuba. Lo demás es historia, pero convendría recordar que, a poco de regresar de Mikoyán a Moscú, Jruschov pasó —el 15 de marzo de 1960— su primer mensaje personal a Fidel, dado verbalmente por Shitov, con la oferta de comprar armas en Checoslovaquia.

A tal efecto Raúl voló a Praga, donde el general Jan Sejna se encargó de atenderlo incluso con cámaras y micrófonos ocultos en la habitación, que sólo sirvieron para enterarse de que dormía con las botas puestas y prefería las prostitutas rubias[6]. Entretanto la KGB encomendó a Leonov invitar a Raúl a Moscú en nombre de Jruschov y a espaldas del gobierno checoslovaco y de la embajada soviética.

Sin acceso a la villa preparada por el general Sejna, Leonov se sentó en un banco a la entrada; Raúl no tardó en reconocerlo y llevárselo adentro. Leonov susurró el mensaje a Raúl y el 17 de julio volaron a Moscú. Al mes siguiente la KGB cambió el código de Cuba de Yountsie [jovencitos] a Avanpost [puesto de avanzada]. Este nombre en clave hacía la cosa porque ya la cosa hacía al nombre.

La Dirección General de Inteligencia de la KGB montó una sección independiente, que pronto sería departamento, para asuntos latinoamericanos. Hasta ese momento se atendían por el Departamento América del Norte, ya que la tradición política y de inteligencia soviética despachaba a toda América Latina como “obediente ejército de EEUU”[7]. Leonov ocupó el Buró Cuba y engrosaría su hoja de servicios en América Latina[8] más o menos así:

  • 1968. Viaja con disfraz de periodista a Perú y forja la primera alianza de Moscú con una junta militar latinoamericana, encabezada por el general Juan Velasco Alvarado
  • 1973 - 1974. Elabora planes para contrarrestar el golpe de Estado en Chile y enseguida para rescatar al líder comunista Luis Corvalán y otros prisioneros
  • 1977. Viaja con cobertura diplomática a Panamá para ganarse al coronel Omar Torrijos e influir en las negociaciones del Canal
  • 1979. Es el primer oficial soviético que aterriza en Nicaragua tras el triunfo de la revolución sandinista y comprueba su orientación marxista-leninista. Se entrevista con el líder comunista Schafick Handal para eslabonar la cadena secreta de suministro de armas a la guerrilla salvadoreña
  • 1980. Viaja a Brasil para abrir una nueva era de relaciones entre Brasilia y Moscú a través de contactos con el general Golbery do Couto e Silva, quien fungía como asesor político del presidente Joao Batista Figuereido. Ambos habían sido jefes de la inteligencia brasileña

Tiempos de cambio

El jefe de la KGB, Vladímir A. Kryuchkov, integró la Banda de los Ocho que se denominó Comité Estatal para el Estado de Emergencia con ánimo de dar un golpe de Estado a Gorbachov en agosto de 1991. Kryuchkov paró en la cárcel y Leonov salió como bola por tronera a dar clases al Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú, pero irrumpió a fines de 2003 como diputado a la Duma (parlamento) de la Federación Rusa por el partido nacionalista de extrema izquierda Rodina.

Leonov suele reportarse como mentor del hombre fuerte de Rusia, Valdimir Putin, quien hizo su carrera en la Dirección General de Inteligencia, sobre todo (1985 - 1990) como oficial de la Dirección S (Ilegales) bajo la cobertura de traductor e intérprete en Dresden (Alemania Oriental).

El casi nonagenario Leonov [nació el 22 de agosto de 1928 en Almazovo, a unos 40 km al noreste de Moscú] asevera que “la experiencia histórica demostró lo dañino que significó para Cuba su alianza con un solo aliado, independiente del poderío que este tenga en algún momento. En el trío EEUU, Rusia y Cuba, cada cual tiene sus propios intereses y actúa de acuerdo con ellos. Es un triángulo donde no hay aliados ni enemigos visibles con intereses en conflicto dentro del continente americano. Rusia y EEUU arreglan sus cuentas en otros parajes”.



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