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Muere en Miami Orlando Bosch

Era uno de los más conocidos partidarios de la violencia contra el régimen cubano

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Orlando Bosch, uno de los protagonistas de la lucha violenta por cualquier medio contra el régimen de La Habana, y quien fuera acusado y luego absuelto en la voladura de un avión comercial cubano en 1976, murió en Miami el miércoles, según El Nuevo Herald.

Su muerte se produjo después de “enfrentar una larga y dolorosa enfermedad” que no fue detallada en el comunicado. La causa de su muerte no fue anunciada de inmediato. Tenía 84 años.

En 1976, Luis Posada Carriles y Bosch fueron detenidos en Venezuela y acusados de planear el ataque contra el avión, un cargo negado rotundamente por ambos.

En una entrevista telefónica en julio del 2005, dos meses después de que Posada fuera detenido en Miami, Bosch le dijo a The Miami Herald que la verdad sobre la voladura del avión sería revelada en una cinta y documentos que se harían públicos después de su muerte.

Pediatra de profesión, Bosch abandonó la práctica médica a cambio de la lucha armada contra Castro. Un guerrillero rural anticastrista en primera instancia, Bosch finalmente llegó al exilio en el sur de la Florida y se unió a las filas de los “hombres de acción” que en alguna época proliferaron en la lucha anticastrista.

Uno de los actos terroristas más famoso atribuido a Bosch se produjo el 16 de septiembre de 1968 cuando él y otros exiliados dispararon un rifle sin retroceso contra un carguero polaco fondeado en el Puerto de Miami.

Encontrado culpable por el ataque, Bosch fue condenado a 10 años en la penitenciaría de Atlanta, y después de ser puesto en libertad condicional huyó al extranjero.

Bosch no volvería a Miami sino hasta 1988, después de haber sido absuelto de la acusación vinculada a la voladura del avión y puesto en libertad en Venezuela. Bosch llamó a su estrategia de combate anticastrista “guerra por los caminos del mundo”, un método por el cual estaba dispuesto a ir a cualquier parte del planeta para atacar objetivos cubanos.

Bosch apoyó a Castro como líder de la revolución que derrocó al dictador Fulgencio Batista. Incluso desempeñó un papel importante en una célula revolucionaria clandestina del M-26 o Movimiento 26 de Julio que operaba en Las Villas, en apoyo de las fuerzas de Castro en la Sierra Maestra.

De acuerdo con su autobiografía, Bosch se vio obligado a huir a Miami a finales de 1950 porque las fuerzas de Batista estaban a punto de arrestarlo. A su llegada aquí, Bosch escribió en su libro, tuvo que ser hospitalizado a causa de una úlcera sangrante.

Cuando Batista huyó de Cuba, Bosch regresó de inmediato a la Isla para ayudar a reconstruir el país como partidario del triunfo de la revolución.

Bosch dice en su libro que ayudó a organizar la primera rebelión anticastrista en las montañas del Escambray, después de que Fidel Castro ignoró sus peticiones para detener la confiscación de empresas y propiedades de pequeños empresarios.

Bosch salió de Cuba por última vez en julio de 1960 para continuar la lucha anticastrista desde el extranjero, sobre todo después de que la rebelión del Escambray y la invasión de Bahía de Cochinos apoyada por la CIA fracasaran.

En su libro, Bosch dice que se negó a unirse a la operación de Bahía de Cochinos porque los funcionarios estadounidenses se habían negado a ayudar a los combatientes del Escambray.

A mediados de la década de 1960, Bosch inició la organización de ataques contra Cuba desde la Florida, sin autorización de Washington.

De 1964 a 1968, Bosch quedó vinculado a una serie de acciones que en varias ocasiones le provocó problemas con autoridades locales y federales de los Estados Unidos.

En 1964, por ejemplo, la policía arrestó a Bosch por presuntamente remolcar un torpedo de fabricación casera por el centro de Miami durante las horas de más transito. Y en 1966, la policía encontró seis bombas de 100 libras cada una en el maletero del Cadillac convertible donde viajaba Bosch y que se había detenido en un retén.

Dos años más tarde, Bosch fue arrestado en conexión con el ataque al carguero polaco en el Puerto de Miami. Meses más tarde, Bosch fue declarado culpable y condenado a 10 años de prisión en la penitenciaría federal de Atlanta.

Detrás de las rejas, Bosch aprendió a pintar oleos tomando lecciones de otro recluso. Eventualmente, Bosch pintó infinidad de paisajes cubanos.

En su autobiografía Los Caminos del Guerrero, publicada en 1994, Posada dice que las pinturas de Bosch lo inspiraron a dedicarse a la pintura también y que aprendió técnicas de Bosch, en una de las cárceles en Venezuela donde los dos exiliados cubanos estuvieron detenidos a raíz de la voladura del avión cubano.

Dejado en libertad condicional en 1972, Bosch regresó a Miami, pero luego huyó a América Latina. Pasó varios años en la clandestinidad en Chile, Costa Rica, República Dominicana y Venezuela.

Fue en Caracas donde Bosch y Posada terminaron siendo arrestados en 1976 y acusados en conexión con el atentado de 1976 contra el avión cubano que dejó 73 muertos.

Cuatro años más tarde, ambos fueron absueltos en el caso por un tribunal militar de Venezuela. Pero Bosch y Posada permanecieron en prisión en espera del resultado de una apelación de la fiscalía a un tribunal civil.

Posada escapó de la prisión en Venezuela en 1985, pero Bosch se quedó en prisión y fue absuelto en última instancia por el tribunal civil en 1987.

Liberado, Bosch regresó a Miami en 1988, pero fue detenido de inmediato por violar la libertad condicional otorgada tras la condena por el ataque al carguero polaco.

Después de terminar una sentencia de tres meses, Bosch fue detenido nuevamente por las autoridades de inmigración que lo pusieron en proceso de deportación como criminal convicto. Bosch, a continuación, pidió asilo, pero las autoridades de inmigración rechazaron su solicitud.

Bosch permaneció recluido mientras las autoridades de inmigración, sin éxito, trataron de deportarlo a cualquier país que no fuera Cuba.

A fin de cuentas, Bosch logró evitar la deportación. Escribió en su autobiografía que el presidente George H. Bush anuló la orden de deportación en 1990.

Al principio, las autoridades de inmigración mantuvieron a Bosch esencialmente bajo arresto domiciliario después de ser puesto en libertad en Miami, pero poco a poco las condiciones estrictas de supervisión fueron desapareciendo.

A principios y mediados de la década de los años noventa, Bosch volvió a aparecer en público recaudando dinero supuestamente para operaciones de sabotaje contra el régimen cubano.

Para evitar que la actividad entrara en conflicto con las autoridades federales, Bosch eufemísticamente se refería a la recaudación como mezcla para los albañiles, al parecer, referencias indirectas a posibles explosivos para los saboteadores.

No está claro si los fondos recaudados por Bosch durante su campaña resultaron en ataques dentro de Cuba.

Una serie de atentados con bombas en lugares turísticos de Cuba en 1997 fueron atribuidos a Posada, quien fue enjuiciado en El Paso recientemente por presuntamente mentir acerca de su presunto papel en los ataques. Posada resultó absuelto.

Luego de la campaña de mezcla para los albañiles, Bosch mantuvo un perfil público bajo, incluso después de que Posada se infiltrara en el país en 2005.

La última vez que el nombre de Bosch apareció en los titulares fue en octubre del año pasado cuando una organización le otorgó una placa en un centro académico de la Universidad de Miami, una acción que desencadenó protestas de algunos profesores de la universidad y de otras universidades del país.

En diciembre Bosch y Posada aparecieron juntos en la presentación formal de la autobiografía de Bosch, Los años que he vivido.

A Bosch le sobreviven su segunda esposa, Adriana, y sus hijos de sus dos matrimonios, Karen, Lourdes, Myriam, Orlando, Vivian y William, así como cinco nietos.


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Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, durante la presentación de la autobiografía del primero, “Los años que he vivido”, en MiamiFoto

Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, durante la presentación de la autobiografía del primero, Los años que he vivido, en Miami.

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